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Manual de supervivencia para mujeres positivas

OPERACIÓN TRIKINI

Posted on 20, may 2014 | 1 comment

RESUÉLVELO EN QUINCE DÍAS: SALERM, GAFAS Y BOTELLÍN

Aunque no os lo creáis, todo esto: criolipólisis, lipoablación, cavitación, liposucción, lipoblaster, orbicular, lifting, radiofrecuencia, no son los ocho apellidos vascos de los que todo el mundo habla; ni  tampoco estos: mesoterapia, escleroterapia, presoterapia, carboxiterapia, dermofragmentación, o microdermoabrasión, los tratamientos recomendados por el Doctor House para sus pacientes al borde de la muerte, sino que todos ellos y unos cuantos más, corresponden a las distintas torturas para cuerpo y mente, que el mercado de la estética pone a nuestro servicio con la promesa de ayudarnos a conseguir el objetivo básico de la primavera – verano: entrar en el bañador del año pasado ( tener el tipo de Elle Macpherson no es un objetivo es una quimera)

Por alguna extraña razón, el invierno se ha encargado de rellenar abusivamente los huecos de nuestro cuerpo que tanto nos costó vaciar el verano pasado, y ahora resulta que al quitarnos el “skijama peluchin de Primark” que tan fielmente nos ha venido acompañando durante todo el invierno, hemos descubierto que de repente han surgido, en algunas zonas estratégicas de nuestro cuerpo, toda una serie de adiposidades y abultamientos varios nada estéticos (¿por qué siempre les toca a las asas del amor y nunca a las tetas?), dando al traste con nuestro anhelo de librarnos por una vez de la maldita operación bikini (parece que nuestras esporádicas pero meritorias visitas al gimnasio tampoco este año han sido suficientes)

Antiguamente la cosa era más fácil, llegaba la primavera y tenías tres alternativas: una, dejar de comer e ir corriendo a todas partes, dos, dejar de comer, alimentarte con barritas de biomanan, ponerte cremas anticelulíticas–reductoras-anti piel de naranja e ir corriendo a todas partes (también podías sustituir esto por la bici estática frente a la tele, ¿verdad Sofi?); y tres, comer en platos de postre, instalar en tu nevera el famoso desmotivador (si comes eso te vas a arrepentir mucho y necesitarás un bikini de una talla más grande) y por supuesto ir corriendo a todas partes. Ahora a esto de correr mucho lo llaman running y es el deporte de moda, para practicarlo hay que pillarse un outfit carísimo que incluye zapatillas de diseño, camiseta fluor, ipod con funda cool,  y unas mallas aerodinámicas, eso sí hay que tener unas piernas como las de Indurain.

Sin embargo, si esto del running no os acaba de convencer, hoy en día existen miles de opciones para cambiar tu figura en tiempo record (siempre que estés dispuesta a dejarte la pasta, tratar tu cuerpo como si fuera un coche en un taller mecánico; abrasión, desgaste, electricidad, drenaje, inyección y abrillantamiento, o no te importe pasarte las tardes enchufada a una máquina envuelta en papel de plata bien untadita en aceite, como si fueras un pollo a punto de entrar en el horno). El último grito en este sentido es la electroestimulación, una técnica que asegura que con 20 minutos semanales de ejercicio moderado vestida de Robocop y conectada a una máquina de descargas, puedes conseguir los mismos resultados que en 4 horas de gimnasio con un personal trainer dándole a las pesas y sudando la gota gorda, (si encima te toca un monitor pibón, el efecto se puede multiplicar, al igual que el coste del tratamiento)

Pero si nada de esto os acaba de convencer, tranquilas, os queda la mejor opción para salvar el verano en menos de quince días (como le gusta a Anita) y encima sin arruinaros (y no es la hidroterapia de colon ni el lifting de glúteos que eso debe doler, ni tampoco una sesión de autoestima que eso duele mucho más), sino que os proponemos cambiar la operación bikini por la operación trikini, es decir, desviar la atención de esos lugares de vuestro cuerpo tan difíciles de entrenar y tan poco agradecidos ( glúteos, tripa, cartucheras), a otros más llevaderos e infinitamente más lucidos (pelo, pies, manos… pechos)

Si tienes una buena sonrisa y una buena melena lo tienes hecho, un pelazo lo cambia todo (te recomendamos los productos deSALERM, champús, cremas y mascarillas que harán que tu pelo recobre la vitalidad mucho antes que tus músculos la forma), unas gafas de diseño para proteger tus ojos y resultar más interesante, y un buen tratamiento de pies rápido y eficaz, píntate las uñas y no dejes de ponerte una de esas pulseras tobilleras tan sexys. Si además eres de las pocas privilegiadas que tiene los pechos en su sitio, no te cortes, dale al escotazo que las buenas cosas hay que lucirlas, digan lo que digan las feministas. Adorna el conjunto con una buena sonrisa y luce en tu mano un botellín de Mahou bien fresquito. Serás la reina del chiringuito.

Como siempre y para ponernos los dientes largos, aquí os dejamos un poco de inspiración de moda primavera para que vayáis preparando vuestra lista de deseos para las rebajas, que ya no queda nada.

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CAMBIO DE TERCIO

Posted on 13, may 2014 | 0 comments

¿LE DAMOS LA VUELTA A LA CASA?

Que por mayo era por mayo cuando aprieta el calor…

Chicos, cuando éramos pequeñas, todos los años durante el mes de mayo (a veces junio, dependiendo de la llegada del calor y no de los anuncios del Corte Inglés) nuestra madre hacía un gran cambio en casa. Pero no os vayáis a creer que se trataba de un cambio real, con obras, nuevo mobiliario, y gastos varios, sino que se trataba más bien de un cambio ilusorio sin inversión, ni adquisición alguna.

Para ello simplemente se limitaba a cambiar los muebles del salón de sitio, retiraba alguna alfombra, lavaba las cortinas, (que parecían distintas sin el polvo del invierno), y ponía sobre la mesa un jarrón con lilas, cortadas de un jardín vecino, creando un ambiente totalmente distinto.

 A veces para despistarnos aún más ( lo hacía siempre sin testigos para que nos lo encontráramos de sopetón al volver del colegio), incluso intercambiaba alguno de los cuadros de un lugar a otro, (dejando el correspondiente cerco del anterior), y retiraba el sofá orejero, que en invierno clausuraba una de las puertas de acceso (había dos) para ahorrar en calefacción, de forma que durante el verano estuvieran accesibles y abiertas las dos puertas para hacer más corriente, como decía ella ( a esto ahora le llaman sostenibilidad, pero en ella era más bien instinto natural de adaptación al medio)

 Entonces nosotros, los habitantes fijos, y también los esporádicos de la casa, que éramos unos cuántos, entendíamos inmediatamente que se daba por inaugurada la temporada primavera-verano, y por tanto teníamos claro que muy pronto llegarían dos nuevos cambios más: uno, en cuanto al impertérrito menú semanal que por fin tenía algún cambio, las lentejas eran sustituidas por la ensaladilla, la sopa por el gazpacho, las judías verdes por la ensalada campera, y el segundo en cuanto al tendedero de la ropa, que del interior pasaba al exterior, dejando libre un lugar de paso bastante concurrido en las horas punta.

 A  nosotras, dignas herederas de las tradiciones (bueno esto jamás seria respaldado por nuestra madre que en estos temas nos cree hijas exclusivas de nuestro padre) nos gusta eso del cambio de temporada, aunque con ciertos matices (algo nuevo tiene que caer y algo viejo tiene que desaparecer, a veces simplemente nos lo intercambiamos como la ropa), así que cuando asoman los primeros calores, enseguida nos lanzamos con unos cuántos cambios, como los cojines, la alfombra, los mantelitos, alguna planta, etc

Es como una especie de mudanza, una renovación que ayuda al cuerpo y al alma a adaptarse a la nueva estación, a cambiar de aires (de esto ya os hablaremos más adelante) de momento para abrir boca os invitamos a que os inspiréis con estos espectaculares espacios…

 

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APRENDE A MANEJAR TU ENERGÍA Y NADIE PODRÁ PARARTE

Posted on 5, may 2014 | 0 comments

¿REMAS A TU FAVOR O EN TU CONTRA?

Chicas, parece que últimamente estamos dando al traste con todas nuestras estrategias de vida, aunque como decía Woody Allen, “me ha llevado media vida triunfar de la noche a la mañana,” y eso si entrenas mucho. Ahora resulta que después de pasarnos años luchando contra el tiempo, corriendo por la vida intentando sacarle el mayor partido, exprimiendo las horas para que en ellas cupieran más acontecimientos, más cosas y más personas, el secreto del éxito no está en lo que hacemos con el tiempo, (que es la parte fija de la fórmula), sino lo que hacemos con la energía (que es la parte variable). Nuestra vida es un constante intercambio energético.

Cada día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos tenemos una misión, y no nos referimos sólo a comer sano, mover el culo, reírnos un rato y echar la bonoloto, que también, sino sobre todo a manejar nuestra energía a nuestra conveniencia, gestionarla adecuadamente y hacer de ella nuestra herramienta más poderosa (sin olvidar el taladro, que es la segunda), para conseguir aquello que queremos, si es que tenemos la suerte de saber qué es lo que queremos.

 La energía es nuestro bien más preciado, (desengañaos, los acontecimientos de la vida casi nunca están bajo nuestro control, ni los buenos, ni los malos, el tiempo mucho menos, nuestra apariencia física ni te cuento y la mala leche de tu suegra, queda lejos de nuestra zona de influencia, todo eso es preciso aceptarlo cuanto antes), pero a cambio tenemos la energía, por eso hay que alimentarla, cuidarla, y dosificarla adecuadamente para que no se nos vaya por las alcantarillas de la vida, ni se bloquee en nuestro cuerpo en forma de úlcera de estomago o pinzamiento lumbar. Tenemos que aprender a ponerla a tope en lo que realmente importa, bajarla al mínimo en lo que no, pero sobre todo usarla en nuestro propio guiso, cocinando con lo que tenemos en nuestra nevera y no con los ingredientes de la despensa de los demás, aunque el resultado no le guste a todo el mundo.

 Estaréis pensando y con razón, que a veces esto es radicalmente imposible, pues se trata de un proceso automático en el que casi no intervenimos, cuando en la carretera me hacen una pirula e invierto toda mi energía en poner a caldo al conductor, aunque éste ni llegue a enterarse, no puedo evitarlo; cuando me cabreo y me desespero porque los demás no son como yo quiero que sean tampoco, o cuando me ocurre algo malo y uso toda mi energía en decirme que soy una desgraciada y que todo me pasa a mí, sin dejar ni una gota para recuperarme, aún menos. Ni siquiera puedo controlar esa manía que tenemos de intentar tener razón, como si nuestra verdad fuera la única posible, cuando la verdad es como los culos, cada uno tiene el suyo.

Pero, aunque no podamos evitar estas reacciones porque son automáticas y seguramente estén basadas en nuestra experiencia y particular sistema de creencias (papa y mama nos han transmitido sus creencias y frustraciones con la leche templada en cada biberón, los profesores en clase y los compañeros en el patio del colegio), podemos decidir cuánta energía ponemos en ellas y cortar el flujo cuando veamos que la reacción que tenemos no nos conviene. Lo mismo ocurre con los pensamientos negativos, tenemos que aprender a detectarlos y pararlos inmediatamente, (los pensamientos negativos consumen tanta energía como los músculos cuando hacemos ejercicio), por eso nos pasamos la vida diciendo eso de “estoy agotada y no sé porqué, porque hoy no he hecho nada”….

 Un día hace bastantes años en una excursión al Machupichu un tipo que se había pegado a nuestro grupo me dijo que nunca había visto tanta energía en una sola persona. Aunque al principio creí que era un piropo luego cuando continuó hablando me di cuenta que era más bien lo contrario, “nunca había visto tanta energía pero derrochada, es como si llevaras un carro tirado por muchos caballos veloces, pero cada uno fuera hacia un sitio distinto, tienes la energía pero no te lleva a ningún lugar, deberías ponerte a la riendas y dirigirla a donde tú quieres”, pero yo que no sabía de que estaba hablando, le puse uno de mis caretos de “cállate capullo” y me largué.

Sin embargo ahora después de varios años, unos cuántos bloqueos y muchos tiros dados al viento, estas palabras han vuelto a mí mente, sobre todo porque, como intentó en vano decirme aquel extraño, me he dado cuenta de que mi energía se va en miles de acciones inútiles que lejos de remar a mi favor van en mi contra, como intentar controlar lo que no está bajo mi control, ayudar a quién no quiere que le ayude, buscar el agrado de todo el mundo, o soltar todo tipo de indirectas en lugar de manifestar lo que quiero con claridad, ( lo de intentar agradar siempre no lo menciono porque me da vergüenza).

Así que nosotras hemos empezado ya a entrenar, aunque por supuesto con escasos resultados hasta la fecha, no es nada fácil cambiar de hábitos y mucho menos de creencias, pero al menos hemos detectado algunos de los más dañinos y estamos intentando cambiarlos. Aquí os dejamos este testimonio de alguien que no sólo no le gustaba a todo el mundo, sino que no le gustaba a casi nadie y que decidió convertir eso en la energía que movería su vida.

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LOS BIENINTENCIONADOS EDUCASTRADORES

Posted on 10, abr 2014 | 1 comment

UN TEMA SOBRE EL QUE REFLEXIONAR

Alumnos Españoles suspenden en la vida real (23 puntos por debajo de la medida de países desarrollados) según el informe PISA de la OCDE elaborado entre jóvenes de 44 países.

 Chicas por fin las estadísticas lo confirman, la enseñanza española no da la talla, pero eso ya lo sabíamos, aunque esta vez, en nuestra opinión, el suspenso de nuestros niños en “resolución de problemas cotidianos”, traspasa con creces las fronteras de la escuela, para dar de lleno también en la línea de flotación de los hogares “mi niño desde los tres años sabía manejar el e- pad, pero a los quince aún no sabía lo que es una aspiradora”.

 Ya no se trata de que los chavales no sepan los ríos, circunstancia que suele preocupar mucho a ese sector de la población que se muere por recitar los reyes godos a la mínima ocasión, ni tampoco que no tengan ni idea de cómo gestionar sus emociones ni las de los demás, condición que a nosotras nos preocupa mucho más que ríos o reyes, porque es la causa de la frustración, la violencia, las adicciones y demás lastres que padecen los adolescentes de nuestro tiempo, sino que ahora resulta que tampoco salen bien parados cuando se trata de gestionar aspectos básicos de la vida, como moverse adecuadamente en transporte público, o utilizar un aparato de uso diario como la aspiradora o el aire acondicionado ( bueno esto tampoco lo sabían sus padres y mira dónde han llegado…)

 Parece que incluso no hay distinción entre sexos, las chicas tampoco se aclaran cuando se trata de lo cotidiano (como diría nuestra madre, eso no pasaba en nuestro tiempo, las chicas de emociones mal, pero de  aspiradoras sabíamos un rato largo) , eso sí, tanto ellos como ellas se saben de memoria las canciones de Rihana en inglés, se orientan perfectamente en un laberinto virtual persiguiendo marcianitos de color verde, y son imbatibles manejando los mandos de cualquier consola, pero si les metes en el metro, se comportan como verdaderos inútiles a la hora de elegir la mejor ruta para llegar a cualquier sitio.

Pero tranquilas que como solían decirnos de pequeñas “la intención es lo que cuenta”  y está claro que la intención de un padre que protege a su hijo es la mejor del mundo “ sólo quiero evitarle problemas, evitar que se caiga, que se equivoque, que se pierda, que se distraiga..” en fin evitarle que aprenda unas cuantas cosas que le van a ayudar mucho a vivir, pero que evitándoselas se quedan ellos más tranquilos, y de mayor cuando tengan un trauma, pues que vayan al psicólogo que para eso están.

 Así estos “bienintencionados educastradores” padres, abuelos, y profesores, etc, creyendo que les enseñan prudencia les enseñan miedo, creyendo que les enseñan a soñar, les enseñan a cumplir “sus” propios sueños, creyendo que les enseñan a decidir, lo que les enseñan es a que decidan por ellos, y creyendo que les enseñan a no caerse, les enseñan a frustrarse cuando lo hacen. El colmo de esta educastración es cuando estas buenas intenciones justifican el insulto y el escarnio público del niño en aras de una lección magistral para todos sus compañeros, porque entonces no sólo no les enseñan nada, sino que les roban la estima y la ilusión.

 Por eso chicas hay que esforzarse, porque no sirve con las buenas intenciones, también hay que enseñarles a vivir de verdad. Dedicado a mi sobrino Bruno, un niño creativo, atlético y soñador que ningún educastrador hará que se sienta fracasado.

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