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Manual de supervivencia para mujeres positivas

CAMBIO DE TERCIO

¿LE DAMOS LA VUELTA A LA CASA?

Que por mayo era por mayo cuando aprieta el calor…

Chicos, cuando éramos pequeñas, todos los años durante el mes de mayo (a veces junio, dependiendo de la llegada del calor y no de los anuncios del Corte Inglés) nuestra madre hacía un gran cambio en casa. Pero no os vayáis a creer que se trataba de un cambio real, con obras, nuevo mobiliario, y gastos varios, sino que se trataba más bien de un cambio ilusorio sin inversión, ni adquisición alguna.

Para ello simplemente se limitaba a cambiar los muebles del salón de sitio, retiraba alguna alfombra, lavaba las cortinas, (que parecían distintas sin el polvo del invierno), y ponía sobre la mesa un jarrón con lilas, cortadas de un jardín vecino, creando un ambiente totalmente distinto.

 A veces para despistarnos aún más ( lo hacía siempre sin testigos para que nos lo encontráramos de sopetón al volver del colegio), incluso intercambiaba alguno de los cuadros de un lugar a otro, (dejando el correspondiente cerco del anterior), y retiraba el sofá orejero, que en invierno clausuraba una de las puertas de acceso (había dos) para ahorrar en calefacción, de forma que durante el verano estuvieran accesibles y abiertas las dos puertas para hacer más corriente, como decía ella ( a esto ahora le llaman sostenibilidad, pero en ella era más bien instinto natural de adaptación al medio)

 Entonces nosotros, los habitantes fijos, y también los esporádicos de la casa, que éramos unos cuántos, entendíamos inmediatamente que se daba por inaugurada la temporada primavera-verano, y por tanto teníamos claro que muy pronto llegarían dos nuevos cambios más: uno, en cuanto al impertérrito menú semanal que por fin tenía algún cambio, las lentejas eran sustituidas por la ensaladilla, la sopa por el gazpacho, las judías verdes por la ensalada campera, y el segundo en cuanto al tendedero de la ropa, que del interior pasaba al exterior, dejando libre un lugar de paso bastante concurrido en las horas punta.

 A  nosotras, dignas herederas de las tradiciones (bueno esto jamás seria respaldado por nuestra madre que en estos temas nos cree hijas exclusivas de nuestro padre) nos gusta eso del cambio de temporada, aunque con ciertos matices (algo nuevo tiene que caer y algo viejo tiene que desaparecer, a veces simplemente nos lo intercambiamos como la ropa), así que cuando asoman los primeros calores, enseguida nos lanzamos con unos cuántos cambios, como los cojines, la alfombra, los mantelitos, alguna planta, etc

Es como una especie de mudanza, una renovación que ayuda al cuerpo y al alma a adaptarse a la nueva estación, a cambiar de aires (de esto ya os hablaremos más adelante) de momento para abrir boca os invitamos a que os inspiréis con estos espectaculares espacios…

 

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