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Manual de supervivencia para mujeres positivas

TEMPORADA MODA OTOÑO A 30 GRADOS

Posted on 6, oct 2014 | 1 comment

¿HAS ELEGIDO TU ABRIGO YA?

Soy una taza, una tetera, una cuchara y un cucharón…

 Chicas, como todos los años en esta época, ya estamos como locas con la temporada (pero no la de Fútbol, ni la de Baloncesto, ni la de setas, sino la de moda otoño- invierno 2014). Especialmente este año, que octubre ha llegado vestido de camuflaje con treinta grados bajo el brazo, como si en lugar del otoño fuera a empezar el verano. Por si no teníamos bastante con el trabajo, ir viendo cada mañana como se va nuestra piel morena por el sumidero de la ducha, y soportar a los niños con la ya instaurada rutina escolar, ahora encima tenemos que hacerlo sudando.

 Así que no se nos ha ocurrido nada mejor para combatir el calor, la desidia y la crisis postvacacional, (antes de matar a los niños o emprenderla a golpes con Montesdeoca), que darnos una vuelta por Zara y ponernos al día en lo que se lleva este año.

Aunque desde el escaparate ya se puede intuir el cambio de temporada, a tenor del invernal atuendo con que las maniquís allí congregadas te miran impávidas y ajenas al calor circundante; es al traspasar el umbral de las puertas de la tienda cuando esa sensación se convierte en certeza, “en Zara ya es otoño y casi invierno”, al ser recibidas por una temperatura más que otoñal, nada adecuada al escueto atuendo con el que todavía vamos vestidas para afrontar estos calores.

 Así nosotras, todavía en zapatillas y shorts de entretiempo no pudimos evitar el escalofrío inicial que nos produjo el choque térmico y que nos obligó a buscar calor inmediatamente, primero abrazando nuestros bolsos de mano, (ante la imposibilidad de abrazar a los empleados de la tienda que no están tan buenos como los de Abercrombie, todo hay que decirlo), y luego ir probándonos todos los abrigos y chaquetones que fuimos encontrando a nuestro paso.

  Os tenemos que confesar que previamente a esta visita a la tienda física habíamos hecho la correspondiente exploración en la tienda online y preseleccionado algunos modelos para nuestra lista de favoritos. Un error muy común entre la gente que se conoce poco, o que ignora totalmente que no siempre las cosas que les quedan bien a las modelos de veinte años, uno ochentaicinco y 50 kilos de peso, le quedan igual de bien a otras complexiones físicas y personales más del montón.

 Seguramente por eso nuestro primer fichaje de abrigo, uno semi largo con grandes solapas y cinturón en color camel no produjo el resultado esperado, una vez instalado en nuestros menudos cuerpos serranos. Así que no tuvimos más remedio que admitir nuestro desacierto con la elección al ver nuestra facha en el espejo convertida en un aparato de cocina, “soy una taza, una tetera, una cuchara, o un cucharón, un plato hondo, un plato llano, un cuchillito, o un tenedor, soy un salero, azucarero, batidora, soy una hoya expres chu, chu”, todo esto con coreografía incluida.

 Pero tranquilas, que no todo estaba perdido, pues tres abrigos más tarde, y pese a que se trataba de uno que no estaba precisamente en nuestra lista top, hallamos un abriguito peludo y de color indefinible que nos encajaba como un guante ( por cierto a la modelo del catálogo le queda regular tirando a mal). Luego salimos corriendo para no aniquilar el presupuesto en un solo día, pero contentas con nuestros tres hallazgos, a saber:

Moraleja 1. A nadie le queda todo bien, ni siquiera a las guapísimas modelos de veinte años.  Moraleja 2 – Seas como seas en Zara hay algo para ti (Amancio deberías pagarnos por esto y ahorrar un poco en aire acondicionado…) , Moraleja 3.- por fin hemos encontrado una utilidad a las canciones del canta juegos.

Chicas animaros con la temporada de otoño!!!

 

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NOSOTRAS TAMBIEN FUIMOS IT GIRLS

Posted on 6, ago 2014 | 0 comments

LA MODA ES PARA LAS FRÍVOLAS

Chicas nos hemos dado cuenta que nosotras en nuestros tiempos también fuimos unas auténticas IT GIRLS. Bueno vale, nada que ver con las it girl de hoy que suman cientos de miles de seguidores en redes sociales, cobran una pasta por ir a las fiestas, y sus más mínimos movimientos suponen una hecatombe social de escala planetaria, -si un día deciden sacar al perro en camisón y zapatillas, solo tienen que colgar su correspondiente Selfie en twitter, aunque la foto la haya hecho el propio perro, y al día siguiente las calles de todo el mundo estarán llenas de gente en bata y pantuflas, consagrando así un look que inmediatamente bautizarán con nombre glamuroso como “morning kimono más slippers”-.

Lo nuestro sin embargo es más bien el concepto IT GIRLs en formato pueblerino y en grupo, nada de individualismos, que en los noventa no funcionaban los solos sino los acompañados, y si no que se lo digan al Pop español, que consagró los mejores grupos, algunos con nombres horteras y no mucha voz, pero con letras y melodías brillantes e imprescindibles. Nosotras también formamos un grupo variopinto y con nombre hortera y aunque ni de lejos éramos las más guapas del lugar, ni las más sueltas, ni las mejor vestidas, ni siquiera las más viciosas, que eso entonces vendía mucho, nuestra presencia tenía su gancho y se nos requería puntualmente en todas las fiestas a guardar. Eeso sí, sin cobrar un duro, excepto el coste de nuestras consumiciones y las de alguno que otro acoplado, una auténtica ganga!!!, vamos…

Y aunque no os lo creáis, nosotras también iniciamos en nuestro pequeño territorio comanche unos cuantos de esos “Street Style trends” que empiezan por pura casualidad pero luego se hacen fuertes y crecen como la espuma, como si de verdad lo hubiera establecido la mismísima Linda Evangelista en las páginas del Vogue: llevar calentapiernas de ballet para salir en invierno, acabar de desteñir los vaqueros manchados con lejía, terminar de rematar a tijeretazos los pantalones viejos y llevarlos rotos, separar las Converse que venían en los patines y usarlas con sus correspondientes agujeros, ponerte los vaqueros de tu hermano cuando los tuyos están en la lavadora… (a esto hoy en día lo llaman Boyfriend Jeans y están superdemoda).

Menos mal que el facebook se inventó mucho tiempo después, porque si no seguramente volverían a ser populares aquellos coleteros amorfos de tela abullonada que solíamos llevar en nuestras lindas cabecitas a conjunto con la ropa del día, aunque no le quedaran bien a nadie (un complemento desafortunado estilo Lady Di en su época de institutriz que llevó hasta la mismísima Madona en “Buscando a Susan desesperadamente”). Esperemos que ninguna IT GIRL encuentre uno en el armario de su madre y se lance a resucitarlo vía Instagram, nosotras por si acaso ya nos hemos deshecho de todos los que nos quedaban.

Y es que todo en la vida tiene su lado bueno pero también su lado menos bueno, para las It Girls de hoy el talón de Aquiles es la tortura de las fotos, de las que no se libran ni cuando tienen diarrea o les duele un juanete, para nosotras entonces fue sin duda aquella palabra maldita con la que inmediatamente eras bautizada si te gustaba la moda y salir de fiesta los fines de semana, aunque también tuvieras otras aficiones como el arte, la literatura o el voluntariado de ONGs. Hhicieras lo que hicieras eras una “frívola”, pero no una frívola liviana según la definición de la RAE, sino una frívola según la crueldad machista de la época, “dícese de mujeres superficiales de escasas entendederas y moral distraída totalmente alérgicas a cualquier actividad intelectual y política”, bueno ahora la verdad es que ya no duele tanto habiendo tanto “intelectual” entre rejas.

Por eso chicas, ahora que ya no necesitamos ser unas IT GIRLs nunca más, ni tenemos el cuerpo que lo aguantara; ahora que no nos importa que nos llamen frívolas, o frikis, o las dos cosas a la vez todos los intolerantes de este mundo, no nos da miedo confesar, que nos gusta la MODA, que la consideramos un modo de expresión y creatividad extraordinario, y que creemos que hay que atreverse con ella seas como seas y tengas la edad que tengas.

¿Te atreves a ser frívola?


Via Fashion Gone Rogue

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OPERACIÓN TRIKINI

Posted on 20, may 2014 | 1 comment

RESUÉLVELO EN QUINCE DÍAS: SALERM, GAFAS Y BOTELLÍN

Aunque no os lo creáis, todo esto: criolipólisis, lipoablación, cavitación, liposucción, lipoblaster, orbicular, lifting, radiofrecuencia, no son los ocho apellidos vascos de los que todo el mundo habla; ni  tampoco estos: mesoterapia, escleroterapia, presoterapia, carboxiterapia, dermofragmentación, o microdermoabrasión, los tratamientos recomendados por el Doctor House para sus pacientes al borde de la muerte, sino que todos ellos y unos cuantos más, corresponden a las distintas torturas para cuerpo y mente, que el mercado de la estética pone a nuestro servicio con la promesa de ayudarnos a conseguir el objetivo básico de la primavera – verano: entrar en el bañador del año pasado ( tener el tipo de Elle Macpherson no es un objetivo es una quimera)

Por alguna extraña razón, el invierno se ha encargado de rellenar abusivamente los huecos de nuestro cuerpo que tanto nos costó vaciar el verano pasado, y ahora resulta que al quitarnos el “skijama peluchin de Primark” que tan fielmente nos ha venido acompañando durante todo el invierno, hemos descubierto que de repente han surgido, en algunas zonas estratégicas de nuestro cuerpo, toda una serie de adiposidades y abultamientos varios nada estéticos (¿por qué siempre les toca a las asas del amor y nunca a las tetas?), dando al traste con nuestro anhelo de librarnos por una vez de la maldita operación bikini (parece que nuestras esporádicas pero meritorias visitas al gimnasio tampoco este año han sido suficientes)

Antiguamente la cosa era más fácil, llegaba la primavera y tenías tres alternativas: una, dejar de comer e ir corriendo a todas partes, dos, dejar de comer, alimentarte con barritas de biomanan, ponerte cremas anticelulíticas–reductoras-anti piel de naranja e ir corriendo a todas partes (también podías sustituir esto por la bici estática frente a la tele, ¿verdad Sofi?); y tres, comer en platos de postre, instalar en tu nevera el famoso desmotivador (si comes eso te vas a arrepentir mucho y necesitarás un bikini de una talla más grande) y por supuesto ir corriendo a todas partes. Ahora a esto de correr mucho lo llaman running y es el deporte de moda, para practicarlo hay que pillarse un outfit carísimo que incluye zapatillas de diseño, camiseta fluor, ipod con funda cool,  y unas mallas aerodinámicas, eso sí hay que tener unas piernas como las de Indurain.

Sin embargo, si esto del running no os acaba de convencer, hoy en día existen miles de opciones para cambiar tu figura en tiempo record (siempre que estés dispuesta a dejarte la pasta, tratar tu cuerpo como si fuera un coche en un taller mecánico; abrasión, desgaste, electricidad, drenaje, inyección y abrillantamiento, o no te importe pasarte las tardes enchufada a una máquina envuelta en papel de plata bien untadita en aceite, como si fueras un pollo a punto de entrar en el horno). El último grito en este sentido es la electroestimulación, una técnica que asegura que con 20 minutos semanales de ejercicio moderado vestida de Robocop y conectada a una máquina de descargas, puedes conseguir los mismos resultados que en 4 horas de gimnasio con un personal trainer dándole a las pesas y sudando la gota gorda, (si encima te toca un monitor pibón, el efecto se puede multiplicar, al igual que el coste del tratamiento)

Pero si nada de esto os acaba de convencer, tranquilas, os queda la mejor opción para salvar el verano en menos de quince días (como le gusta a Anita) y encima sin arruinaros (y no es la hidroterapia de colon ni el lifting de glúteos que eso debe doler, ni tampoco una sesión de autoestima que eso duele mucho más), sino que os proponemos cambiar la operación bikini por la operación trikini, es decir, desviar la atención de esos lugares de vuestro cuerpo tan difíciles de entrenar y tan poco agradecidos ( glúteos, tripa, cartucheras), a otros más llevaderos e infinitamente más lucidos (pelo, pies, manos… pechos)

Si tienes una buena sonrisa y una buena melena lo tienes hecho, un pelazo lo cambia todo (te recomendamos los productos deSALERM, champús, cremas y mascarillas que harán que tu pelo recobre la vitalidad mucho antes que tus músculos la forma), unas gafas de diseño para proteger tus ojos y resultar más interesante, y un buen tratamiento de pies rápido y eficaz, píntate las uñas y no dejes de ponerte una de esas pulseras tobilleras tan sexys. Si además eres de las pocas privilegiadas que tiene los pechos en su sitio, no te cortes, dale al escotazo que las buenas cosas hay que lucirlas, digan lo que digan las feministas. Adorna el conjunto con una buena sonrisa y luce en tu mano un botellín de Mahou bien fresquito. Serás la reina del chiringuito.

Como siempre y para ponernos los dientes largos, aquí os dejamos un poco de inspiración de moda primavera para que vayáis preparando vuestra lista de deseos para las rebajas, que ya no queda nada.

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PROPÓSITOS, REBAJAS, DUDAS Y DIETAS

Posted on 17, ene 2014 | 0 comments

QUIEN PASA EL MES DE ENERO, PASA EL AÑO ENTERO

Chicas, por fin se ha acabado el roscón. Este año nos hemos puesto las botas, bueno de roscón, de turrón de chocolate, de bombones y de muchos otros productos híper calóricos y adictivos que sólo están permitidos en esa época del año, (porque este año, de luces andábamos escasitos, pero de ofertas de turrones…) Ahora no queda más remedio que pasar al otro extremo, dejarlos radicalmente, aniquilarlos, hacer como si nunca hubieran existido (pobre roscón que existencia más efímera, le pasa por tener ese apellido). Lo mismo que los regalos, las reuniones familiares y los días de fiesta, ya han llegado a su fin, no hay ni una sola hasta abril cuando le toque a la semana santa empezar con sus propias tradiciones. Así son los convencionalismos sociales, está permitido comer, beber y bailar, pero sólo cuando toca.

Y es que enero es como las bodas, tiene más protocolos que ningún otro mes del año. Lo empiezas a la pata coja, comiendo, bebiendo y atracándote a uvas ( que este año parecían sufrir de gigantiasis porque tenían el tamaño de las ciruelas claudias y sólo podías tragarlas acompañadas de una botella entera de cava); y lo terminas pasando hambre, sin probar ni un dulce, y también a la pata coja, pero por los equilibrios que tienes que hacer para llegar a fin de mes sin un duro en el bolsillo después de tanto regalo y de haberte hinchado a comprar en las rebajas toda esa ropa que no necesitas, que quizá nunca te pongas, pero que no pudiste evitar comprar porque estaba muy barata. Además por si fuera poco, enero es el mes de los propósitos, esos absurdos planteamientos anuales, inspirados en personajes de ficción que sólo sirven para que se forren los gimnasios y los vendedores de dietas milagro.

Nosotras este año hemos decidido que ha llegado el momento de replantearnos la lista de propósitos, -con lo de las rebajas ni  lo intentamos, sabemos que es una enfermedad incurable, pero con los propósitos es distinto, sobre todo porque algunos de ellos más que propósitos parecen despropósitos, tal es su capacidad de sobrevivir año tras año permaneciendo intactos-. Está claro que si unos objetivos tan simples como comer sano, hacer ejercicio, ser agradecidos, y tener actitud positiva ante los avatares de la vida, nos resultan tan insoportablemente difíciles, es porque algo por ahí dentro, está fallando y antes de nada debemos remediarlo.

Si  vosotras también estáis en semejante situación, tranquilas, hemos descubierto que casi siempre todo esto tiene que ver con ese montón de creencias, dogmas y obligaciones que hemos ido aprendiendo y grabando en nuestro cerebro desde la infancia, pero que un día dejan de estar de acuerdo con nuestras verdaderas preferencias y anhelos personales. Y aunque preferimos creer que no pasa nada y que así podemos vivir toda la vida, ocurre que a veces, estos anhelos ocultos, hartos de su reclusión, deciden romper su silencio y empiezan a supurar por donde menos nos esperamos, unas veces en forma de hernia, úlcera, alergia, flemón, o  ciática, y otras en formato insulto que lanzamos a los demás.

Entonces es cuando hay que dejarse de dietas y plantearse nuevos propósitos para el inicio del año, tratar de descubrir cuáles son estas creencias limitantes y darles carpetazo. Algo así como en esa escena de la película “Novia a la fuga” en que Julia Roberts no sabía cómo le gustaban los huevos, “ me gustan como a él supongo….” y se pasaba un día entero probando tipos de huevos para averiguar cómo le gustaban a ELLA.

Por eso chicas, este mes de Enero, os invitamos a descubrir qué es lo que realmente queréis hacer o ser en la vida, escucharos a vosotras mismas, y sustituir esas creencias que os están limitando por otras que os ayuden a realizaros. Pero mientras os decidís no dejéis de ir a las rebajas y pillaros algún modelazo, que en nuestra opinión son uno de esos protocolos del mes de Enero que de momento no vamos a intentar cambiar.

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SIN RENUNCIAR A LAS LENTEJUELAS

Posted on 13, dic 2013 | 0 comments

 TALLER DE NAVIDAD

Chicas se acerca la navidad, fun,fun, fun. Y como todos los años nos encontramos con esa apasionante división irreconciliable entre opuestos, según su manera de vivir las tradicionales fiestas. En la esquina derecha, con el traje de espumillón y el villancico  en la boca, están todos esos que adoran las navidades, y que en cuánto ponen las primeras luces se lanzan a sacar los mazapanes, el belén, y el jamón envasado al vacío. En la esquina contraria, con cara de poca fiesta, total ausencia de brillos y ganas de que pase pronto, están todos esos que no las pueden soportar, y se llenan de sarpullidos sólo de pensar en acudir a determinados eventos.

Y es que la navidad es bipolar en sí misma, igual que la política, Belén Esteban, o la liga de fútbol. Sólo la navidad puede ser al mismo tiempo la buena samaritana y la esplendida cortesana. Porque únicamente durante esas fechas está permitido celebrar al mismo tiempo el recogimiento, la generosidad y la vida familiar a golpe de villancico, con el derroche, la fiesta, los regalos y las comilonas, sin que te tachen de incongruente o maniaco depresivo. Así por la mañana puedes entonar unos cánticos sobre la paz en el mundo abrazado a ese primo lejano que sólo ves una vez al año, vestida con el jersey de renos y el chocolate caliente en la mano, y por la noche, tirar la casa por la ventana y comer ostras y langostinos vestida de lentejuelas abrazada a ese otro “primo” que no conoces de nada con la copa de champan en la mano ¡¡yo quiero bailar…¡¡¡.

Por eso las fiestas navideñas son tan prácticas y contentan a casi todo el mundo, (siempre que estés en el grupo de los que les gustan, por supuesto) por un lado a todos aquellos que necesitan espiar sus pecados del año – llamar a los viejos amigos, cenar con los suegros, donar comida al banco de alimentos, o ir la misa del gallo-, y por otro, a todos aquellos que por fin tienen una escusa para comérselo todo, ponérselo todo y enseñarlo todo, que ya llegará enero para enmendar sus estragos.

 Aunque si sois de los que las navidades os deprimen, tranquilos, porque según los psicólogos, razones no os faltan, y no sólo porque haya que estar contentos por imperativo legal, esconder todos los conflictos debajo de la mesa, y encima gastar una pasta, sino porque está demostrado que la proliferación de eventos, regalos y compromisos, puede producir un grado de estrés casi insoportable en algunas personas.

Nosotras que en esto también somos un poco bipolares, (las navidades nos gustan y nos horripilan al mismo tiempo), hemos encontrado una pequeña fórmula para sacarles el mejor provecho y no sucumbir en el intento, sobre todo ahora que el escaso presupuesto no permite resolver el festejo a golpe de talonario. Y para ello, hemos recurrido a hacer piña con los niños, que son sin duda los que más disfrutan de las fiestas y siguen creyendo que existe la magia.

Con ellos montamos un pequeño taller de navidad creativa en el que, además de crear nuestros propios adornos navideños (siempre más barato y ecológico), preparamos dulces y platos caseros, y si nos queda tiempo, ensayamos algunas actuaciones estelares que con suerte verán la luz durante alguna de las aburridas cenas familiares de rigor.

Por si os animáis con el taller, aquí os dejamos los imprescindibles: para la ambientación, un par de cds de Villancicos de Siempre, (aunque vale los de Parchis o el de los Village People), y algunos instrumentos musicales como panderetas, zambombas, botellas etc, para el catering, alguna receta sencilla que lleve chocolate, frutos secos y muchos cacharros de cocina (tened escondido un surtido CUETARA o turrón de Suchard por si falla la receta), para los adornos: material de reciclaje del tipo, papel de regalo, tubos de papel higiénico, cajas de cartón, botones, piñas, hojas secas, etiquetas, calendarios, bonobuses, todo vale, y para la actuación, gorros, gafas, ropa vintage, disfraces, ( unas sábanas si os decantáis por el belén viviente).

Una vez acabado el taller os recomendamos encarecidamente organizar una cena navideña con las amigas para contar la experiencia, enseñar las fotos, y sobre todo para estrenar por fin ese modelete con el que llevas soñando desde el año pasado y que nunca pasaría el filtro en una cena con los suegros, ¿qué os parecen estos??

 

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¿PORQUÉ LAS MODELOS NO SONRÍEN?

Posted on 20, nov 2013 | 0 comments

LAS FOTOS QUE NOS ROBAN LA SONRISA

Chicas el otro día, nuestra amiga Irene nos contaba que su hija Carmen, de ocho añitos, se negaba a sonreír en las fotos. Irene, que toda su vida ha ostentado el merecido título a la mejor sonrisa fotográfica de todas nuestras amigas y enemigas juntas, (es incapaz de poner una cara larga aunque haga un día horroroso o le esté matando de dolor un juanete), no se lo explicaba, y nosotras menos, ¿cómo una persona con su misma sangre podía haber salido tan distinta?, pero si esta niña debería llevar la sonrisa en el ADN.

Tras varias intentonas para hacerla cambiar de opinión con artimañas varias del estilo: “saldrás mejor si sonríes, sonríe un poco que parece que estas triste…”, y viendo que la niña persistía en su seriedad, Irene decidió preguntarle directamente, si había alguna razón para que no sonriera ( con la esperanza de que la respuesta no fuera que se sentía tremendamente infeliz, o que lo último que quería era parecerse a su madre) a lo que la niña muy sonriente y satisfecha respondió, “ mamá no tienes ni idea, en las fotos no hay que sonreír, porque las modelos nunca sonríen y salen mucho más guapas”

Está demostrado, las modelos en la mayoría de las fotos salen con cara de habérseles muerto el canario, pero aún así están impresionantes. Aunque la verdad es que ignoramos si una sonrisa les favorecería, porque es casi imposible comprobarlo, ya que no lo hacen ni en la pasarela, ni en la calle, ni en ningún lugar en el que haya una cámara presente, ya sean las dos de la tarde o las tres de la mañana. Las razones para semejante comportamiento incomprensible, (la norma social establecida es que hay que sacar una sonrisa de debajo de las piedras, aunque el cuerpo te pida todo lo contrario), son variadas según el público al que consultemos.

 Si les preguntamos a ellos nos dirán, que es evidente, las modelos no sonríen en las fotos porque pasan mucha hambre, “esas pobres no comen nada, viven con medio sándwich al día y eso no hay Dios que lo lleve con una sonrisa”. Si les preguntas a las abuelas te dirán que “las modelos no sonríen porque están agotadas y medio drogadas con tantos potingues que les dan para aguantar las sesiones de fotografía y luego poder llevárselas a la cama”. Si preguntas a las mujeres de mediana edad, te dirán que “por supuesto que las modelos no sonríen, porque si lo hicieran tendrían más arrugas que un Buldog, después de tantas horas arrugando y desarrugando la cara”, pero si preguntamos a otras más jovenzuelas, sostendrán que es porque tienen mucho frío, o mucho calor dependiendo, “las fotos siempre se hacen con la ropa opuesta al clima, es decir, las de verano en invierno, y las de invierno en verano, bastante tienen las pobres con disimular la tiritona”

Y por fin si preguntamos a los verdaderos profesionales en el tema, es decir a los que las pagan, estos nos dirán que es una estrategia para que la gente se fije en la ropa que llevan puesta y no en su sonrisa, “una buena sonrisa acapara demasiada atención y la idea es vender ropa y complementos, no caras bonitas”, aunque si finalmente les preguntamos a ellas, seguramente nos dirán que hay dos razones, la primera es una cuestión práctica, mantener una sonrisa mucho rato y que quede natural es imposible (aunque no para Irene la autentica experta en el tema), y la segunda, es que cuando se trata de seducir una mirada intensa funciona mejor que una sonrisa y seguramente no tienen energía para las dos cosas.

Sea como fuere, a la pequeña Carmen la han convencido plenamente, si quieres salir guapa tienes que hacer lo mismo que las guapas, y si ellas no sonríen, pues tú tampoco. Aunque nosotras nos hemos propuesto desmontar el sortilegio y demostrar a la niña que una sonrisa no sólo te hace más guapa, sino que además da buenas vibraciones y convierte la foto en un acontecimiento, por no hablar de los efectos tan positivos que tiene para el cuerpo, mejora el aspecto de la piel, da brillo a los ojos, y ayuda a generar serotonina, nada menos. Así que hemos buscado algunas fotos  para que podamos comparar y de paso pillar inspiración de estos súper modeletes…

Via Fashion Gone Rogue y Vogue

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