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Manual de supervivencia para mujeres positivas

¿CUANTO CIANURO HAS TOMADO HOY?

Posted on 22, oct 2013 | 0 comments

ANALICEMOS LA FRASE: “Si pones tu energía en los pensamientos negativos crecerán”

El otro día ocurrió un hecho fatídico. Nuestro pequeño Mauro, un chaval sano de ocho años de edad, querido por su familia, correctamente escolarizado, bien alimentado, decentemente vestido, practicante de fútbol y aprendiz de músico percusionista, tuvo un pequeño ataque de rabia ante la perspectiva de tener que meterse (por imperativo maternal) dentro del coche a esperar.

Tras el berrinche inicial de quejas y aspavientos varios, “pero mami porque yo, no quiero, es que no me apetece”, y una vez convencido de que la pataleta no surtiría el efecto esperado, porque no se libraría del mandato sino todo lo contrario, el niño acabó por claudicar, no sin antes sentenciar con toda su energía, “vaya mierda de vida”, (siento no poder reflejar aquí la correcta entonación, creo que llevaba bastantes más eess “vaya mieeerda de vida”)…

La cosa no hubiera pasado de ahí, pues la frase hasta nos había provocado unas carcajadas a las allí presentes, que incluso habían servido para caldear el ambiente, (nos encantan las exageraciones catalíticas sobre todo cuando vienen de un mico de ocho años) , si no fuera porque nuestra amiga Piti, hasta entonces callada observadora de la situación, hubiera decidido romper el silencio para soltar el sabio y oportuno comentario: ”como se nota que los niños son vuestros, hablan igual que vosotras”.

Esas breves e inocentes palabras hicieron saltar las alarmas en nuestra conciencia, pues nos dimos cuenta que sí, Piti tenía razón, el niño no sólo estaba imitando las no muy bonitas palabras que salen por nuestras bocas, sino que además podría estar verbalizando una actitud bastante pesimista de afrontar las circunstancias de la vida, y esto no cuadraba mucho con la percepción que teníamos de nosotras mismas, ni con la que nos parece imprescindible inculcar a los niños.

Así al día siguiente decidimos que durante unos días trataríamos de observar, no sólo nuestros comentarios y gestos varios, sino toda esa artillería reactiva que solemos usar cuando las cosas no son como nos gustaría, y descubrir si efectivamente éramos responsables al menos en parte de que Mauro hubiera reaccionado como si en lugar de tener que meterse en el coche de su madre, le hubiéramos pedido que se subiera  en una patera rumbo al estrecho.

El experimento tenía su miga, no os vayáis a pensar, eso de observarse a uno mismo, y valorar las actitudes personales, incluyendo  esos inocentes comentarios que uno cree que expresa por lo bajinis, pero que sin embargo casi siempre dice en voz alta “m me he equivocado,  estoy hecha una m…., vaya sitio de m….., no puedo con tanta m…, me importa una m…, requiere de un ejercicio de autocrítica importante, no tanto por las palabras mal sonantes, sino sobre todo porque éstas importan mucho más de lo que nos parece, ¿y si al decirlo tanto se hicieran realidad?.

Por supuesto no vamos a contaros aquí con pelos y señales los resultados del experimento, sería demasiada exposición, pero si os diremos que gracias a ello nos hemos dado cuenta de varias cosas, algunas  positivas, pero otras no tanto. Entre las primeras sobre todo resaltar que descubrimos muy gratamente que ninguna de las dos pertenecemos a los selectos grupos de personas tóxicas; ni somos de esas que han nacido para amargar la vida a los demás, quejándose de todo y de todos, y buscando siempre a alguien a quién culpar, ni de esas otras que se pasan la vida sembrando el miedo y la catástrofe allí por donde van,” te vas a caer, no vas a poder, no vamos a llegar, esto no va a salir bien”, como diría Emilio Duró ¿os imagináis ir con una de estas en un viaje a la luna?…… con ellas sólo hay una salida, la huida.

Entre las cosas no tan positivas pero subsanables, tenemos que confesar que enseguida nos dimos cuenta de que efectivamente la frase era nuestra, que la decimos a menudo junto con otras muchas igual de derrotistas, (algunas veces en tono de humor, pero otras en forma de exagerado lamento al estilo Mauro) porque es verdad que a veces cuando las cosas se tuercen, nuestra reacción y nuestras palabras sólo sirven para echar más leña al fuego e incrementar la negatividad, y la negatividad si la alimentas, crece.

Pero lo peor de todo es que ya lo sabíamos, que sabíamos que cada vez que lo hacemos, cada vez que nos cabreamos con el mundo, o con los demás, que cada vez que usamos nuestra energía para maldecir, es como si nos tomáramos un chupito de cianuro, que sólo nos hace daño a nosotros mismos…. Y algunos días, algunos se toman la botella entera.

Nosotras ya hemos iniciado el proceso de desintoxicación y de paso, para animarnos un poquito, nos hemos dado un chapuzón en la moda de otoño que ya irremediablemente, tenemos que asumir que ha llegado para quedarse. ¿Os animáis?

 

Via Fashion Gone Rogue

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VERANEAR EL EL PUEBLO

Posted on 11, sep 2013 | 0 comments

DONDE ESTÁ MI PUEBLO

Chicas, este año por fin hemos podido saborear, aunque muy brevemente, las vacaciones en el pueblo. Siempre hemos tenido envidia de todos esos que tienen la suerte de tener PUEBLO. De hecho cuando vimos por primera vez el anuncio de Acuarius de los pueblitos buenos, – ese en el que aparecían algunos de esos desposeídos sin pueblo, que los viernes por la tarde tenían que asistir muertos de envidia al desfile de sus compañeros camino del pueblo para pasar el fin de semana-, nos sentimos más identificadas que cuando los de Ikea nos sugirieron que redecoráramos nuestras vidas.

En realidad tener un pueblo es tener un tesoro. Pero eso sí, tiene que ser un pueblo de verdad, uno de esos que huelen a pueblo, con gente de pueblo, con casas de pueblo, con animales, huertas, perros que ladran, quizá un pequeño bar ( pero no es obligatorio), una era, un río cercano, y ninguna tienda. Un pueblo en el que todo sabe a lo que tiene que saber, los tomates a tomate, el jamón a jamón, y los besos a besos (esto no lo hemos probado, nos lo han tenido que contar, aunque de jamón nos hemos puesto hasta arriba). Un pueblo en el que ir de compras significa salir a la plaza tras el bocinazo del camión del pan o del pescado, o bajar a la huerta a coger unas lechugas o unas patatas. Uno de esos preciosos pueblitos remotos y poco habitados que se encuentran en medio de una carretera comarcal, bien lejos de Zara, y que se anuncian con una señal con nombre rural como Sargentes, Bezana o Valdeajos.

 Allí los días pasan sin que parezca que pasa nada, aunque en realidad pasa todo. Los veranos son apacibles para los de fuera, que por fin cambian la vorágine por la calma, pero ajetreados para los de dentro, que por fin ven vidilla en el pueblo. Los veraneantes se buscan a sí mismos, y los del pueblo buscan alguien con el que dejar de serlo por unos días, los unos intentan relajarse, mientras los otros se preguntan cómo serán las vidas de estos urbanitas que a esto le llaman descanso. Pero el que mejor lo pasa con diferencia es el tonto del pueblo, que en todos hay uno, no sólo porque por fin tiene público de verdad, sino sobre todo por comprobar que en la ciudad hay muchos más como él.

En las actividades veraniegas participan todos, o casi todos, sin distinción de sexo, edad, o condición física o mental, basta con dejarse caer por las zonas comunes y apuntarse a lo que se tercie ya sean unas cartas, un aperitivo o una jornada de recolección. El día que llegamos habían organizado una alubiada para comer. Allí no hay protocolo, las decisiones se toman sobre la marcha:”, ¿os gustan las alubias blancas?  sí, ¿os gustan las perdices?, creemos que sí, ¿os gusta el escabeche?, bueno eso no sé, ¿es carne o pesado?, nada, nada ya estáis apuntadas, y de postre, rosquillas de anís de la Nieves, que le salen de maravilla”, qué ligerito pensamos nosotras, ideal para la dieta..

Luego a siestear, dónde sea, unos en la propia mesa, otros bajo una parra, y otros metidos en la cama con pijama y todo. ¿Pero así cómo van a bajar las alubias pensábamos  nosotras? Después toca el paseo por los alrededores, andando, bici o coche, a ver pasar la tarde junto al río, o flipar con el atardecer en algún monte cercano. Luego al bar, si lo hay, o a la sede de la asociación, en su defecto, a echar unas rondas y enterarse de los acontecimientos de la jornada. Entre ronda y ronda llega la cena, y después a verbenear……

En los pueblos se verbenea mucho, ya sea en el propio (una vez al año) o en el del lado (otra vez al año) o en cualquiera en un radio de unos 30 kilómetros a la redonda, pero la verbena es un imprescindible del verano en el pueblo. Allí se bebe, se baila, se comen pipas, y se hace pis entre el trigo o tras algún tractor, y vuelta al baile y a la bebida hasta que llega el alba, entonces abre la panadería y a tomar un hornazo caliente relleno de chorizo o jamón, para irse bien templadito y rellenito a la cama y arrullarse con una buena manta.

En la maleta para el veraneo en el pueblo hay que llevar sobre todo básicos, botas, zapatillas, forro polar, algún biquini de cuello alto, sombrero cosechero, bolso cruzado, camisa de cuadros, y por supuesto un top lencero sexy- rural, que aunque difícilmente llegarás a enseñar debido a las bajas temperaturas, vale con que se deje ver levemente por ahí debajo, como si tal cosa, para que se animen un poco los mozos, y de paso dar tema que hablar entre los parroquianos, algo muy importante en el pueblo.

Así cuando consigues que por fin el cuerpo cambie de ritmo y vencer el síndrome de abstinencia de Zara, el verano llega  a su fin, y toca recoger y volver a casa, con buen color, buenas lorzas, un kilo de morcillas, y sobre todo un montón de amigos y de momentos para recordar. Un beso para todos nuestros amigos del pueblo que son la mejor gente que hay, sencillos, comilones, generosos, y muy divertidos. Ahora a esperar la próxima oportunidad para vernos mientras nos recreamos con las novedades para el otoño que trae muchas sorpresas.


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LO QUE NADIE NOS PUEDE QUITAR

Posted on 16, jul 2013 | 1 comment

NUESTRA ACTITUD ANTE LA VIDA

Chicas, el otro día me robaron el móvil.  Si ya sé que es bastante habitual, y más en mi caso, ya me ha pasado unas cuantas veces, (tanto le doy al pico, que descuido las escuadras), pero eso no quita, para que cada vez que pasa, el percance me cause una momentánea desazón imposible de evitar, como si con ese trozo de plástico con vestido de lunares, se fuera además un pedazo de mi existencia. Bueno vale, suena exagerado, pero en el momento me pareció una tragedia, y esa noche dormí mal, no podía dejar de preguntarme, dónde estaría mi bicho, y cómo era posible que de repente tuviera que prescindir de su continente (que cuesta una pasta), y de su contenido (que es irrecuperable), porque cómo era de esperar, nunca había descargado ningún archivo, ni fotos, ni notas, ni agenda, ni….

Nada más despertarme por la mañana, agotada por la duermevela, caí en la cuenta, de que es precisamente a él, al primero que saludo al despertarme, y algunos días también, al último del que me despido al acostarme. Y es que desde hace un tiempo, ese aparatejo se ha convertido en el hombre más importante de mi vida, aunque me cueste reconocerlo, aunque haya temporadas en las que sólo me dé malas noticias, aunque algunas tardes no lo aguante, y le deje abandonado sin vida en cualquier sitio, (para exasperación de mis amigos y familia), aunque todavía no sepa usar el taladro… Pero lo cierto es que estábamos muy unidos, no sólo por lo que me daba, conversación, entretenimiento, contactos, recuerdos, sino porque ha contribuido a que no se siga perpetuando mi lesión de espalda, permitiendo que por fin saque del bolso unos cuántos imprescindibles, como el reloj, el diccionario, un cuaderno (ahora solo llevo uno), la agenda grande (sólo llevo la pequeña), la cámara de fotos, el periódico, el mapa de carreteras, el catálogos de Zara, …con las revistas y los libros no ha podido aún, ¿será por eso por lo que sigue pesando una tonelada?…

En fin, que tengo que confesar, que como la mayoría, me he vuelto bastante dependiente de él, aunque todavía no tanto como todos esos, que cuando se quedan sin móvil acaban en el hospital con palpitaciones y severos ataques de ansiedad como si efectivamente se hubiera producido un hecho catastrófico en su vida, o hubieran perdido a su mujer y a su amante en el mismo accidente. Por eso, y previendo un agravamiento de mi enajenación por el bicho, ese domingo de primavera invernal, en el que de pronto amanecí desconectada del mundo y con un cansancio de mil demonios, decidí, tras el inevitable rato de impotencia y síndrome de abstinencia, que había llegado el momento de plantearme mi actitud ante este hecho y otros tantos de la vida cotidiana, que últimamente tanto me hacían padecer.

Así que de inmediato tome dos decisiones urgentes, la primera, dejar el dramatismo y parar en seco el pensamiento derrotista que me atenazaba, y que me empujaba a contemplar el robo como otro claro signo de mi mala suerte ( últimamente estoy que me salgo de pequeñas desgracias) y tomármelo como una experiencia más, y la segunda, aprovechar la ocasión para experimentar con deleite una día sin móvil, sin llamadas, sin mensajes, sin la crónica en directo de las andanzas de mis amigas, sin el reporte mañanero de mi padre, sin las fotos de las peripecias de mis sobrinos, sin el email del Groupon vendiéndome lacas de uñas, estancias de ensueño, y masajes….

En esas estaba cuando de pronto me di cuenta de una evidencia: todo lo que tenía lo podía perder, del mismo modo en que había perdido él móvil. Entendí que me lo podían quitar, se podía ir por la alcantarilla de la vida, o se lo podían llevar los malos vientos, como le estaba pasando a mucha gente en este país. De pronto fui consciente de lo efímero de la existencia humana y de todo cuanto la rodea, somos perecederos igual que lo son nuestras cosas, nada es para siempre, y además todo puede caducar. Sin embargo, no entendía porque no actuábamos en consecuencia, y seguíamos viviendo como si fuéramos eternos, no nos fuéramos a morir nunca, y cada cosa conseguida fuera para siempre, algunos encima, para ponerle más pegas a la vida, incluso nos agotamos reclamando justicia en un mundo fundamentalmente injusto, y nos negamos a aceptar lo que nos pasa, o lo que no nos pasa, entonando constantemente ese, ¿porqué a mí?, es injusto¡¡¡¡, ¿porqué no a mí? No es justo¡¡¡

La vida no impone ninguna disciplina salvo aceptarla incuestionablemente, porque es la única manera de avanzar. Cuanto más la niegues, peor te irá. Esto pensaba acurrucada en el sillón mientras creía oír mi móvil en todas las esquinas de la casa (¿y si lo  he soñado?) entonces me acordé de una historia que me había impactado mucho. Me refiero a la vida de Viktor Frankl, el famoso Médico alemán autor del libro “El hombre en busca de sentido”. Un prestigioso neurólogo que durante la ocupación nazi fue perseguido y recluido junto a su familia en un campo de concentración. Allí lo perdió todo, su familia, sus pertenencias, su trabajo, y hasta su dignidad…. Pero esta dramática experiencia, aunque indudablemente le supuso grandes sufrimientos, también le dio la oportunidad de estudiar el alma humana a través de las reacciones de los hombres en las condiciones más extremas. Así llego a la conclusión de que efectivamente el hombre podía perder todo menos una cosa: “A un hombre le pueden robar todo menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias”.

Con esta sencilla frase, Frankl nos descubre el secreto de la vida: tener las riendas de nuestra ACTITUD que no de nuestras circunstancias, (porque casi siempre se escapan a nuestro control), nos dará la libertad. La actitud ante la vida diferenció a los hombres en aquel campo de padecimientos, en el que algunos se adaptaron, y hasta consiguieron ayudar a los demás, y otros languidecieron ante sus terribles condiciones, la actitud diferencia también a los pueblos africanos que sonríen cuando no tienen nada mientras los occidentales lloran cuando pierden algo, y la actitud diferencia aquellos que se reponen de los reveses de la vida, de los que se quedan anclados a ellos preguntándose, ¿porqué yo?, es injusto¡¡¡.

Por eso, chicas, lo tengo claro, hay que ponerse guapa siempre, disfrutad de lo que tienes, y cuando las cosas se tuercen, mantener la mejor actitud posible para ver lo que podemos sacar, porque eso nadie nos lo puede quitar. Qué os parecen estos modeletes para poner una sonrisa al buen tiempo???



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ALASKA

Posted on 22, may 2013 | 0 comments

EL PUNK VUELVE A ESTAR DE MODA Y LA DIVA SE REINVENTA OTRA VEZ

Chicas, han tenido que pasar casi quince años para que por fin pudiéramos cantar a voz en grito junto a Alaska, aunque sin sus Pegamoides, pero bien acompañada por los músicos del grupo Fangoria, el mítico tema de los noventa, “Donde está nuestro error sin solución, fuiste tú el culpable o lo fui yo, ni tu ni nadie, nadie, puede cambiarme”. Ese temazo tantas veces entonado durante nuestra adolescencia, y cientos de veces más después de esta, que hoy sigue vivo, coleando, y marcando el ritmo en todo tipo de garitos, fiestas y saraos varios.

Del mismo modo que sigue viva, vibrando, cantando, bailando, emocionando y llevándose al público de calle a sus cincuenta tacos, Olvido Gara Jova, conocida como Alaska en el mundo musical, la auténtica reina de la movida madrileña desde los ochenta, primero con Kaka de Luxe, luego con los Pegamoides, después con Dinarama, y más tarde, junto a su eterno compañero de andanzas musicales Nacho Canut, en Fangoria, con quiénes esta temporada presenta nuevo álbum, bajo el título Cuatricromía. Un disco en cuatro partes, con temas nuevos, temas no tan nuevos, y algún clásico, para el que han sido necesarias distintas producciones, (una por cada estilo), y distintos colores para distinguirlos, azul para el pop, magenta para el rock, amarillo para la música electrónica, y blanco para los temas góticos.

El concierto en la Sala Price de Madrid fue un acontecimiento brillante, aunque intimo y sin grandes pretensiones, con un público entregado, y un repertorio musical de lo más variado, para no defraudar los gustos de tan ecléctica clientela. Nosotras, disfrazadas de rockeras para la ocasión, lo pasamos en grande, cantando, bailando y observando la fauna ibérica, que comprendía, desde los ochenteros de todas las tendencias, pasando por la comuna gay que nunca les falla, hasta los nuevos fichajes juveniles herederos del neopunk, e incluso una nutrida representación del frente de juventudes octogenario, que situados en la mejor zona, no perdían comba de cuanto allí pasaba.

Tanto los unos, como los otros, como nosotras mismas, pudimos comprobar en vivo y en directo, que nuestra bruja favorita de la bola de cristal, se ha vuelto a reinventar, y que, no sólo está en plena forma a sus cincuenta primaveras, sino que además, todavía tiene mucho que decir, que provocar, y que enseñar. Mientras tanto entre bambalinas, un electrizado y poseído Mario Vaquerizo, se removía como un animal en celo, siguiendo a ritmo de espasmo y con una birra siempre en la mano, los pasos de su mujer por el escenario, acompañada de cuatro imponentes, ambiguos y excesivos bailarines, que lucían más carne que tela, y más tela que vergüenza.

Fiel a su estilo pero siempre nueva, Alaska, enfundada en su segunda piel de cuero negro, nos volvió a dar una lección de personalidad, autoconfianza, trabajo duro, y falta de complejos, (esos tabúes que paralizan a la mayoría, pero que nunca han podido con ella), dejando claro que, aunque no es especialmente guapa, no es alta, no tiene un tipo espectacular (de hecho vuelve a estar a dieta), no tiene una grandísima voz, no es hija de cantante, no se ha formado en las grandes escuelas internacionales, ni hubiera ganado jamás Operación Triunfo, tiene todo lo que se necesita para triunfar: seguridad, inteligencia, actitud, dedicación, y un marido folclórico para hacer las delicias del mundo de la farándula.

Así que chicas, no os olvidéis nunca de Olvido, porque es el perfecto ejemplo del éxito basado en la pasión, el amor, y el trabajo en equipo. Además hemos descubierto tres de sus más guardados secretos: el primero es que una de las octogenarias del concierto era su madre, con quién hace años tuvo sus más y sus  menos, pero que ya hace tiempo que se convirtió en una de sus principales funs, dos, que le gusta el vintage tanto como a nosotras, porque la volvimos a ver de la mano de su chico en el desembalaje de antigüedades de Madrid, y tres, que lo suyo es el pensamiento positivo, no tomarse la vida demasiado en serio, reírse  mucho, y como dice en su nueva canción, “No quiero más dramas en mi vida, sólo comedias entretenidas”….  Así que atreveros a ser positivas y a sacar vuestro lado más punk

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LAS PALABRAS MÁGICAS

Posted on 7, may 2013 | 0 comments

QUE TENGAS UN BUEN DÍA, PRINCESA
Chicas, esta mañana he encontrado la fórmula. Llevo tiempo buscándola, estaba segura de que había una manera de empezar bien el día y la semana. Había probado muchas cosas, el pensamiento positivo nada más abrir un ojo, poner el pié derecho en el suelo al levantarme, subir la persiana y saludar al día con una sonrisa, ponerme guapa aunque sea para ir a la oficina de siempre. … Y nada, que no, que los lunes son lunes, hagas lo que hagas, que lo primero que te viene a la mente es que tienes mucho sueño porque los vecinos son unos ruidosos y anoche no te dejaban conciliar el sueño,  que quieres seguir durmiendo, en lugar de enfrentarte a un mundo malvado lleno de insultos, mentiras, paro, y rapiña; que el pié derecho siempre lo tienes más dormido que el izquierdo, y al ponerlo en el suelo, sólo sientes desazón y frío, que no sabes qué ponerte, porque esta primavera invernal no te da tregua, y no hay manera de guardar las botas, que no quieres saludar al día, sino sólo suplicarle que te toque la lotería, para tener al menos uno de tus problemas resuelto. 
Así llegas a la ducha, que como es lunes, sólo puede ser rapidita y sin mucha salsa, el espejo te devuelve una cara somnolienta y cansada, siempre se ven más las arrugas y las canas los lunes por la mañana, tengo que ir a la peluquería, piensas mientras te cepillas los dientes con saña a ver si de paso con la limpieza bucal, se va también un poco de tu mal humor mañanero. Mierda es lunes!!!
Encima hoy, al bajar la escalera he sentido un escalofrío, no sé si es mi estado de ánimo, o que esa escalera está maldita, es como un pozo sin agua, cavernosa, fría y demasiado empinada para los tacones. Al salir a la calle me doy cuenta de que encima hoy me toca pasar sin remedio delante de una pandilla de obreros empezando la faena, “lo que me faltaba, pienso para mis adentros, a ver qué dicen estos, que hoy no estoy para comentarios creativos de la farándula de la construcción”. Entonces se produce el milagro, cuando uno de ellos me dedica su mejor sonrisa, mientras dice a voz en grito “¡Qué tengas un buen día, Princesa”! ¿Quée??, me paro en seco, intentando entender la frase, tan preparada iba una para él comentario soez y cicatero, que esto me pilla por sorpresa. Me doy la vuelta, y con una medio sonrisa le devuelvo el saludo, “igualmente, muchas gracias”. 
Camino del metro no doy crédito, me acuerdo de mi amiga Piti y el efecto anestésico que suele tener sobre ella la palabra, Princesa. Me siento bien, sin duda esas palabras han hecho un poco de magia, porque de repente estoy más despejada, ligera, animosa, y eso que todavía  no me  he tomado ni el café, ni las vitaminas para la astenia primaveral. Joder, pienso, tantos trucos de farmacopea casera y aquí estaba la respuesta, en una frase, una simple frase, unas palabras bien enlazadas y con su entonación correcta, aunque estas hayan sido pronunciadas por un total desconocido. De repente, voy tan animada que hasta saco una moneda para dársela al cantante de la esquina, que me sonríe también, y me suelta lo mismo, “que tengas un buen día”. Bueno vale, a este le he tenido que pagar, y no me ha llamado  princesa, pero como el anterior ha sido gratis, el efecto sigue creciendo. 
En la oficina unos cuantos buenos días protocolarios llenos de resentimiento, pero hoy mi compañera Teresa ha traído unos ramitos de flores de un rosal chino que le manga a su vecina, son preciosas, aunque estén en una botella de Fanta mal cortada, “para que tengáis un buen día, chicas”, nos suelta de repente, “pero bueno, esto es una plaga maravillosa, es la tercera vez que me lo dicen hoy, y creo que voy a terminar por creérmelo”. Tanto es así, que decido pasar de leer el periódico matutino, no vaya a ser que se chafe todo el invento, porque con toda seguridad me dará razones para lo contrario. Joder si lo sé, me pongo un modelete más adecuado para la ocasión, y no éste disfraz de monja a punto de entrar en el convento, que me suelo poner los lunes, un buen día merecería un look más certero. Así que decido que cómo llegue mi jefe y me diga, “Buenos días princesa”, lo pongo en el Blog. 
Al final viene y saluda, pero se queda sólo en el protocolario, buenos días, aún así decido contarlo, porque la experiencia me ha gustado, y sobre todo me ha hecho recordar que las palabras tienen un gran efecto sobre las personas. En alguna ocasión había leído que las palabras tienen una carga brutal en nuestra manera de ver el mundo, y de vernos a nosotros mismos. Las palabras son las responsables de muchos de nuestros traumas infantiles, muchos quedamos marcados por ellas para siempre, para bien o para mal, porque las palabras se convierten en creencias, y estas en actos, y al final, en nuestra propia personalidad. Dicen que por cada insulto o palabra mal sonante, se necesitan cinco halagos para compensar. 
Por eso es tan importante que nos fijemos en las palabras con las que nos contamos, con las que nos definimos, nos presentamos, nos relacionamos, las palabras con las que hablamos a los demás, las que utilizamos con los que más queremos, sobre todo con los niños, porque importan, ayudan a crecer o decrecer, alimentan las pasiones, o los miedos, empujan a la acción, o a la inacción absoluta, nos llenan igual de entusiasmo o de desesperación. Y si ya nos ponemos positivas, estaría bien ser capaces de acompañarlas del gesto adecuado, de la mirada, la sonrisa, la postura que las haga creíbles y sinceras. Entonces el regalo es completo, bueno no, como siempre nos falta una cosa, el modelete. Ese look personalizado que nos define y que también pone su grano de arena en lo que somos y hacia dónde vamos. Que tengáis un feliz día princesas y poneros guapas por Dios!!!

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50 SOMBRAS DE GREY

Posted on 26, abr 2013 | 0 comments

El cuento sexo-erótico que excita a las mujeres españolas

Chicas todo empezó en una cena, cuando alguien dijo, “me pongo cachonda leyendo en el autobús “ y la otra añadió, “yo cuando mis hijos se van a la cama, me hago dibujos para entender mejor las posturas, y practicar después con mi marido”, y hasta una tercera, “me he leído los tres volúmenes en una semana, las escenas de sexo varias veces”….Vaya aquello si era una novedad, en estas cenas de amigas solemos hablar de temas bastante prosaicos, como dietas, alergias, pañales, suegras, jefes….en alguna ocasión excepcional incluso hablamos de tíos, pero de sexo,… ¿cuándo hemos hablado nosotras de sexo?, ¿qué está pasando?.

Parece que la primera novela de la inglesa Erika Leornard James, productora de televisión y hacendosa madre de familia, está causando estragos, no sólo porque ha sido el fenómeno literario de la temporada, alcanzando cifras récord de ventas en todo el mundo, sino porque además ha conseguido destapar la caja de pandora de las mujeres, y dejar escapar uno de los secretos mejor guardados: la  existencia de una sexualidad femenina distinta de la masculina. A ELLAS también les gusta el SEXO.

 Para nosotras, la trilogía 50 Sombras de Grey, ha inaugurado, sin duda, un nuevo género literario, ya que su autora, aunque recién estrenada en estas lides (nos referimos a las literarias, de sexo parece saber un rato), ha dado con la fórmula mágica para que las mujeres de medio mundo aprecien, de una vez por todas, las bondades de la novela erótica, hasta ahora reservadas para una pequeña minoría.

En su receta mágica, encontramos, al menos, tres ingredientes fundamentales, por los que, en nuestra opinión, la escritora ha dado en el clavo para llevarse de calle a las tías, y de paso hacerse rica. Lo primero, concebir un cuento de amor romántico al más puro estilo Disney, con su príncipe, su cenicienta, y su bruja mala, lo segundo, integrar el sexo con maestría, a través de una descripción minuciosa y sin tapujos de los encuentros sexuales entre los protagonistas, pero contada desde la sensibilidad femenina, no desde la masculina, y lo tercero, terminar con un típico final feliz de peli de domingo por la tarde, en el que todos los personajes consiguen cumplir sus sueños al mismo tiempo…y fueron felices y comieron perdices.

Christian Grey es el candidato perfecto a príncipe azul, joven, millonario, muy guapo, extremadamente apuesto, y cómo no, con un trauma infantil que sólo la mujer adecuada podría curar. Asimismo, y en esto no tenemos más remedio que aplaudir la habilidad de la autora, el príncipe, (que no sólo es azul, sino también verde), es un auténtico experto en prácticas sexuales, pero no uno de esos expertos al uso, (la mayoría de los hombres creen que lo son, bueno, también están convencidos que te saben tocar….), sino uno de verdad, con titulación máster y especialización en placer sexual femenino, gracias a varios años de arduo estudio con una entrenadora personal de mediana edad, adicta a los placeres más perversos….

Por otro lado, Anastasia Steele, la modesta cenicienta, es igualmente un personaje estereotipado de Disney, joven, muy guapa, discreta, independiente, madura, y por alguna razón inexplicable, todavía virgen a los 21, pese a tener una caterva de pivones suspirando por sus huesos, y una compañera de piso bastante más iniciada en las prácticas sexuales. Su vida sin embargo, dará un giro de 180 grados cuando se encuentre con el príncipe, y su cuerpo, hasta entonces territorio inexplorado, pasará a terreno conquistado y abierto a todas las posibilidades.

Cómo buena novela en registro cuento, una tiene que acostumbrarse desde el principio, a todo ese mundo de personajes guapos y exitosos, donde los feos no están permitidos, los guapos además son listos, y los malos, acaban siempre entre rejas o aislados. Así durante la lectura de la novela, enseguida pudimos comprobar, que nunca pasaríamos el casting para princesas del sexo, ni por lo físico, ni por lo mental. Pero ni nosotras, ni casi nadie, porqué ¿a cuántas tías conocéis cuya  primera experiencia sexual fuera buena? . Muy al contrario esta suele ser de esas cosas que difícilmente salen bien, no sólo porque una se tiene que enfrentar por primera vez al desnudo integral de un cuerpo que todavía no ha aceptado del todo, y que encima ese día, según la ley de Murphy, amanece lleno de granos, sarpullidos o con un brote celulítico inesperado, sino porque además tiene que hacerlo enfrente de un tío y pasar la prueba de fuego.

Si encima, esta primera experiencia chispas, en lugar de tenerla con un veinteañero medio borracho con granos y pinta de friqui, en la parte trasera de su Seat Panda sin asientos reclinables, como es lo habitual, la tienes que pasar con un pivón de cuerpo perfecto, olor sobrenatural, y millones saliéndole por las orejas, en su suntuoso ático de lujo en Seatle, la cosa sólo podría acabar en temblores, compulsiones, o diarrea. Por no hablar de la inevitable contracción de tu cuerpo fruto de la tensión ambiental, sólo comparable a la que tenías cuando eras pequeña en la consulta del practicante a la vista de la aguja de tu primera inyección.

Y aunque el tío se lo montara infinitamente mejor que el veinteañero, y supiera perfectamente la tecla que tocar y como tocarla, sin parecer que está sacando brillo a la tapicería del coche o buscando el tesoro de Tutancamon debajo de tu sujetador, la intimidación que con toda probabilidad te produciría la mera presencia de un tipo de ese calado y experiencia, y encima desnudo, jamás te dejaría concentrarte en el placer, a menos que en lugar de copita de vino, como ella, te hubieras bebido la botella entera. Pero lo peor de todo, y la razón por la cual Anastasia Steele jamás podría ser nuestra amiga, no es por la envidia que la tendríamos ante tanto sexto y tanta pasta, sino por su declarada aversión por la ropa, su odio a ir de compras, y dejar que todo ello lo decida otra persona. Así que para celebrarlo, os dejamos unas cuantas propuestas por si vosotras tampoco tenéis personal shopper, ¡ni maldita falta que os hace!

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