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Manual de supervivencia para mujeres positivas

LA GRAN BELLEZA

Posted on 25, mar 2014 | 0 comments

ME GUSTAN LOS TRENECITOS DE MIS FIESTAS PORQUE NO LLEVAN A NINGUNA PARTE

Chicas, hace unos meses, una noche de viernes en que logramos escaquearnos por un rato de nuestros deberes socio – familiares, acabamos frente a los cines Renoir Plaza de España en busca de una buena peli con la que apaciguar los malos rollos de la semana.

Allí en la cartelera hicimos nuestro hallazgo; y eso que la miramos deprisa y sin mucha dedicación. No por el apremio del tiempo, que por una vez y para variar no teníamos, sino más bien por la inconveniencia climática, en esa calle, al igual que en la cercana Plaza de los Cubos suele haber una especie de corriente de aire helador incluso en verano, que obliga a los viandantes a buscar refugio a los pocos minutos de pisarla, seguramente promovida y patrocinada por el grupo Vips en un acertado intento por atraer clientes hacia el consumo de su variada oferta de productos, libros, revistas, aperos de cocina, y hasta vibradores de viaje con tres velocidades…

Ahora no recordamos bien que nos atrajo tanto de aquella película italiana con titulo de telenovela, La Gran Belleza, y extraño cartel, en el que su actor protagonista Tony Servillo aparecía sentado relajadamente junto a la estatua de Neptuno en Roma luciendo un “total look latinlover” a punto de subir a un barco de lujo”. Quizá fue la combinación de estos dos elementos, la buena reseña de la peli en la hoja parroquial que los Renoir ofrecen como suvenir (algo muy de agradecer junto con lo del cine en versión original), las críticas positivas de los cinéfilos, que por una vez logramos entender a vista de pájaro en el móvil, o las ganas de pasar un buen rato a cubierto. Pero el caso es que acertamos de pleno en la elección, y eso que aún no sabíamos que llegaría a ganar el Oscar a la mejor película extranjera.

La peli empieza con una apoteósica fiesta llena de usuales e inusuales bellezas mundanas y dicharacheras moviéndose rítmicamente al son de Rafaela Carrá. Guapos, feos, gordos, flacos, mayores, jóvenes, altos, enanos forman un conjunto heterogéneo y variopinto de bailarines, que sin embargo armoniza a la perfección a la hora de formar esos trenecitos humanos que no van a ninguna parte, pero que recorren la noche en acompasado paso, bajo la luz parpadeante del logotipo de al rojo vivo de Martini Rosso.

Así la belleza está servida en cada esquina de esta película, siempre que sepas verla claro está, empezando por esta primera fiesta, y siguiendo por otras muchas más que van teniendo lugar en el espectacular ático que Chep, su protagonista, posee frente al coliseo romano, y desde el que contempla indolente los días y las noches de la ciudad eterna rodeado de la más pintoresca fauna humana. Desde allí, este escritor de un solo libro y periodista ocasional de entrevistas a personajes singulares, escucha las más sublimes melodías pero también las más mundanas, mientras celebra y acude a todo tipo de eventos, exclusivos, extravagantes y sórdidos en igual proporción.

Así Chep, cínico, sentimental y desilusionado pero príncipe de la mundanidad al fin y al cabo, nos va llevando de la Roma más elevada y exquisita, a la más decadente y falsa, con paradas en un supermercado de botox y alguna tienda museo reservada para unos pocos, aunque a veces parezcan muchos. En ese deambular de eventos varios se va topando con todo un catálogo de arquetípicos personajes que por momentos logran hechizarnos con sus caricaturescos matices, como la jefa pequeña de tamaño pero inusitado poder, la niña prodigio imitación Pollock, los nobles de alquiler, y nuestra favorita, la monja cacatúa y sarmentosa sin dientes, que se mueve a paso de tortuga pero que ha encontrado el camino al éxtasis, aunque lo tenga que recorrer de rodillas.

Y no os contamos más para que no os la perdáis. A ver si os entusiasma tanto como a nosotras, porque como demuestra Chep, todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras y a veces es difícil saber cuál de las dos es más bella…

 

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LO QUE NO SÉ, QUE NO SÉ

Posted on 18, mar 2014 | 0 comments

CURSO BÁSICO  DE MEDITACIÓN: BUSCANDO A TU WALLY INTERIOR

Chicas, la primera vez que nos dijeron que “meditar todos los días” era lo mejor para la salud de cuerpo y alma, nos quedamos de piedra, “pero si meditar está chupado, es como pensar fuerte, nosotras lo hacemos todos los días, pillamos un pensamiento y le damos unas cuantas miles de vueltas”. Bueno vale, quizá nos faltaban los rituales, el atuendo, las velas, la postura, y por eso probablemente aún no habíamos sido capaces de captar todos esos supuestos beneficios, pero si se trataba de pensar, nosotras éramos unas expertas, ya nos lo decían en el colegio, “vete de clase y medita un poco sobre lo que has hecho”…

Menos mal que poco después descubrimos que en esto, como en muchas otras cosas, estábamos bastante confundidas. Para empezar nos aclararon que para meditar nada de pensamiento consciente, sino todo lo contrario, dejarse llevar por la relajación y concentrarse en no pensar en nada, tratar de sentir el cuerpo y nada más (bueno en esto estábamos bastante más pez que en lo de pensar). Pero nuestro principal descubrimiento no sólo resultó ser sobre el “cómo”, sino también sobre el “porqué”. Parece ser que meditando, además de descansar de verdad (incluso más que con el sueño, por algo decía nuestro padre que “estaba meditando” cuando se quedaba sobado en el sillón), además se puede conectar con la información que tenemos en el  inconsciente, que es la parte más rica del cerebro y encontrar allí soluciones a nuestros problemas (osea que cuando nos decían que éramos unas “inconscientes” ¿¿nos estaban piropeando???)

Ahora ya no estábamos de piedra sino más bien de pedernal, y no sólo porque aquella explicación parecía más de un episodio de “Redes” que de los “Harecrisnas”, pero sobre todo porque daba al traste con toda esa confianza ciega en la mente pensante que nos habían inculcado en el colegio, poniendo el peso de nuestras decisiones en un área cerebral distinta al PENSAMIENTO a la que encima accedíamos precisamente NO PENSANDO, ( sería esto la famosa intuición, y si así era,¿ porqué había fallado tanto con las corazonadas de Gallardón??). El enorme potencial de este área cerebral en el que se archiva y procesa 10.000 veces más información que en él consciente, nos puede abrir la puerta a una mayor comprensión del mundo y ayudarnos a resolver algunos de nuestros conflictos internos.

Cuando nos recuperamos del shock y conseguimos procesar este descubrimiento, decidimos que había llegado el momento de pasar a la acción. Todo esto había que probarlo en carne propia para poder compartirlo con vosotros. Así que nos pusimos manos a la obra, sacamos las colchonetas enrollables de los campamentos de verano, las colocamos frente a la ventana, y nos bajamos un manual CEAC de iniciación a la meditación: sentarse en un lugar tranquilo y con poca luz, sobre una colchoneta o similar, con la espalda recta, las manos relajadas apoyadas en las rodillas y los ojos cerrados. Después centrarse en la respiración, inspirar, expirar…

Ni que decir tiene que tardamos un rato en coger la postura, porque al principio parecíamos dos contracturadas imitando al Dalai Lama, y por supuesto, necesitamos otro rato más largo aún, hasta conseguir no fijarnos en los miles de ruidos del entorno que ahora sonaban como si tuvieran un amplificador. Pero lo resultó ser más complicado fué eso de “dejar de pensar” ya que los pensamientos parecían incontrolables, aparecían en nuestra mente a su libre albedrío (tengo que, debería estar haciendo, no oigo al los niños…), cuando tratabas de evitarlos se quedaban enganchados sin que te dieras cuenta. Así que al final la experiencia resultó agotadora y no tan relajante como prometían en el manual del cursillo.

Con la práctica hemos descubierto que cada uno tiene que encontrar su manera de meditar, activa, relajada, solos o acompañados, concentrados en la respiración o recitando mantras, por la mañana o por la tarde, pero conseguirlo requiere su tiempo y su entrenamiento. No obstante os invitamos a que lo probéis porque llegado el momento os sorprenderéis muy gratamente con los resultados, que aunque no milagrosos, si bastante útiles a la larga, si queremos entendernos mejor a nosotros mismos y lo que nos rodea. Mientras os lo pensáis y nosotras preparamos el curso avanzado, os proponemos estos espacios relajantes tan inspiradores…guardarlos en el inconciente…

 Via Nuevo Estilo y AD

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¿SE PUEDE SABER PORQUÉ ERES TAN MALO?

Posted on 31, ene 2014 | 0 comments

LAS ETIQUETAS QUE NOS LIMITAN

 Chicas, nos cuenta nuestra amiga Lioba que este año está encantada con el cole de su hijo. En realidad, es el mismo cole del que el año pasado echaba pestes por casi todo, las aulas, el comedor, los uniformes, los profes. Sin embargo ahora parece que de repente nada de esto es relevante, ¿qué puede haber ocurrido para que ahora se muestre tan satisfecha?, “No nada, que Miguel ya no es el malo de su clase, ha llegado otro niño que es peor que él, y ha mejorado “.

 De pronto, este hecho parece haber anulado todo lo demás, ya no hay que fijarse tanto en las pegas que tenía el colegio, ni los uniformes, ni los piojos, ni el minúsculo patio de recreo; porque Miguel ha perdido su título de malo de su clase, y eso sí que es importante, eso sí que puede marcar la diferencia en su desarrollo. Ahora, quizá tenga la oportunidad de optar a otro título más positivo, o simplemente mantenerse en el pelotón de los sin título, ¿quién necesita una marca tan gratuita como esta?, ahora incluso  podría optar al título de guapo, porque para ese también tiene atributos.

 Al pequeño Miguel le adjudicaron el San Benito desde muy pequeño. En la guardería ya resaltaba por su energía y necesidad constante de actividad que a menudo canalizaba como suelen hacer los niños: llamando la atención, unos lloran, otros pegan, otros se hacen pis. Ya entonces sus profesores intentaron otorgarle la honorable distinción de “niño hiperactivo” para derivarle así al bando de los especiales, aunque nunca lo consiguieron porque afortunadamente para obtener semejante titulación es imprescindible el aval de un médico especialista, y en su caso los resultados fueron totalmente negativos.

 Más tarde cuando pasó al colegio lo tuvieron más fácil, Miguel  se convirtió en el pegón, y por tanto en el malo de la película, enseguida juntaron las evidencias y le entregaron sin titubeos su certificado,”eres malo”. Muy pronto el niño asumió su rol, e incrementó sus actuaciones para ser digno merecedor de semejante nombramiento: el malo tiene que pegar a diestro y siniestro, igual que el meón, hacerse pis, y el torpe, caerse en cada esquina, lo llevan implícito en las recomendaciones de uso del título, y así lo corroboran quienes les rodean “ te vas a caer…..”. A veces, incluso los que más les quieren contribuyen a poner leña al fuego sin darse cuenta,” ¿se puede saber porque eres tan malo?” preguntan algunas madres intentando ayudar a sus hijos pero sin dejar de hacer hincapié en el maldito nombrecito.

Y es que cuando ponemos nombre a las cosas o a las personas tenemos que medir las consecuencias, sobre todo porque a veces, sobre estos inocentes nombrecillos se construyen las identidades, las personalidades y los comportamientos. Somos lo que pensamos y lo que decimos, poner un nombre a un niño y repetirlo constantemente puede convertirse en su identidad, y si cada día le dices que se va a caer, no sólo se caerá, sino que eres tú quién le está empujando, en lugar de alentando, y si le repites varias veces que no puede y se lo cree, ni siquiera lo intentara, porque su creencia será su realidad y ésta le limitará para siempre.

Así que chicas una vez más os insistimos en la importancia de las palabras, lo que decimos si importa, y sobre todo lo que nos decimos a nosotros mismos, pero de esto ya hablaremos en otra ocasión, mientras tanto, tratar de decir a vuestros hijos que pueden, que además pueden equivocarse, que pegar es malo pero eso no significa que sean malos, atreveros a ponerle nombre a sus emociones, rabia, ira, envidia, frustración, pero nunca, nunca lo hagáis con sus pequeñas personas.

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PROPÓSITOS, REBAJAS, DUDAS Y DIETAS

Posted on 17, ene 2014 | 0 comments

QUIEN PASA EL MES DE ENERO, PASA EL AÑO ENTERO

Chicas, por fin se ha acabado el roscón. Este año nos hemos puesto las botas, bueno de roscón, de turrón de chocolate, de bombones y de muchos otros productos híper calóricos y adictivos que sólo están permitidos en esa época del año, (porque este año, de luces andábamos escasitos, pero de ofertas de turrones…) Ahora no queda más remedio que pasar al otro extremo, dejarlos radicalmente, aniquilarlos, hacer como si nunca hubieran existido (pobre roscón que existencia más efímera, le pasa por tener ese apellido). Lo mismo que los regalos, las reuniones familiares y los días de fiesta, ya han llegado a su fin, no hay ni una sola hasta abril cuando le toque a la semana santa empezar con sus propias tradiciones. Así son los convencionalismos sociales, está permitido comer, beber y bailar, pero sólo cuando toca.

Y es que enero es como las bodas, tiene más protocolos que ningún otro mes del año. Lo empiezas a la pata coja, comiendo, bebiendo y atracándote a uvas ( que este año parecían sufrir de gigantiasis porque tenían el tamaño de las ciruelas claudias y sólo podías tragarlas acompañadas de una botella entera de cava); y lo terminas pasando hambre, sin probar ni un dulce, y también a la pata coja, pero por los equilibrios que tienes que hacer para llegar a fin de mes sin un duro en el bolsillo después de tanto regalo y de haberte hinchado a comprar en las rebajas toda esa ropa que no necesitas, que quizá nunca te pongas, pero que no pudiste evitar comprar porque estaba muy barata. Además por si fuera poco, enero es el mes de los propósitos, esos absurdos planteamientos anuales, inspirados en personajes de ficción que sólo sirven para que se forren los gimnasios y los vendedores de dietas milagro.

Nosotras este año hemos decidido que ha llegado el momento de replantearnos la lista de propósitos, -con lo de las rebajas ni  lo intentamos, sabemos que es una enfermedad incurable, pero con los propósitos es distinto, sobre todo porque algunos de ellos más que propósitos parecen despropósitos, tal es su capacidad de sobrevivir año tras año permaneciendo intactos-. Está claro que si unos objetivos tan simples como comer sano, hacer ejercicio, ser agradecidos, y tener actitud positiva ante los avatares de la vida, nos resultan tan insoportablemente difíciles, es porque algo por ahí dentro, está fallando y antes de nada debemos remediarlo.

Si  vosotras también estáis en semejante situación, tranquilas, hemos descubierto que casi siempre todo esto tiene que ver con ese montón de creencias, dogmas y obligaciones que hemos ido aprendiendo y grabando en nuestro cerebro desde la infancia, pero que un día dejan de estar de acuerdo con nuestras verdaderas preferencias y anhelos personales. Y aunque preferimos creer que no pasa nada y que así podemos vivir toda la vida, ocurre que a veces, estos anhelos ocultos, hartos de su reclusión, deciden romper su silencio y empiezan a supurar por donde menos nos esperamos, unas veces en forma de hernia, úlcera, alergia, flemón, o  ciática, y otras en formato insulto que lanzamos a los demás.

Entonces es cuando hay que dejarse de dietas y plantearse nuevos propósitos para el inicio del año, tratar de descubrir cuáles son estas creencias limitantes y darles carpetazo. Algo así como en esa escena de la película “Novia a la fuga” en que Julia Roberts no sabía cómo le gustaban los huevos, “ me gustan como a él supongo….” y se pasaba un día entero probando tipos de huevos para averiguar cómo le gustaban a ELLA.

Por eso chicas, este mes de Enero, os invitamos a descubrir qué es lo que realmente queréis hacer o ser en la vida, escucharos a vosotras mismas, y sustituir esas creencias que os están limitando por otras que os ayuden a realizaros. Pero mientras os decidís no dejéis de ir a las rebajas y pillaros algún modelazo, que en nuestra opinión son uno de esos protocolos del mes de Enero que de momento no vamos a intentar cambiar.

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SIN RENUNCIAR A LAS LENTEJUELAS

Posted on 13, dic 2013 | 0 comments

 TALLER DE NAVIDAD

Chicas se acerca la navidad, fun,fun, fun. Y como todos los años nos encontramos con esa apasionante división irreconciliable entre opuestos, según su manera de vivir las tradicionales fiestas. En la esquina derecha, con el traje de espumillón y el villancico  en la boca, están todos esos que adoran las navidades, y que en cuánto ponen las primeras luces se lanzan a sacar los mazapanes, el belén, y el jamón envasado al vacío. En la esquina contraria, con cara de poca fiesta, total ausencia de brillos y ganas de que pase pronto, están todos esos que no las pueden soportar, y se llenan de sarpullidos sólo de pensar en acudir a determinados eventos.

Y es que la navidad es bipolar en sí misma, igual que la política, Belén Esteban, o la liga de fútbol. Sólo la navidad puede ser al mismo tiempo la buena samaritana y la esplendida cortesana. Porque únicamente durante esas fechas está permitido celebrar al mismo tiempo el recogimiento, la generosidad y la vida familiar a golpe de villancico, con el derroche, la fiesta, los regalos y las comilonas, sin que te tachen de incongruente o maniaco depresivo. Así por la mañana puedes entonar unos cánticos sobre la paz en el mundo abrazado a ese primo lejano que sólo ves una vez al año, vestida con el jersey de renos y el chocolate caliente en la mano, y por la noche, tirar la casa por la ventana y comer ostras y langostinos vestida de lentejuelas abrazada a ese otro “primo” que no conoces de nada con la copa de champan en la mano ¡¡yo quiero bailar…¡¡¡.

Por eso las fiestas navideñas son tan prácticas y contentan a casi todo el mundo, (siempre que estés en el grupo de los que les gustan, por supuesto) por un lado a todos aquellos que necesitan espiar sus pecados del año – llamar a los viejos amigos, cenar con los suegros, donar comida al banco de alimentos, o ir la misa del gallo-, y por otro, a todos aquellos que por fin tienen una escusa para comérselo todo, ponérselo todo y enseñarlo todo, que ya llegará enero para enmendar sus estragos.

 Aunque si sois de los que las navidades os deprimen, tranquilos, porque según los psicólogos, razones no os faltan, y no sólo porque haya que estar contentos por imperativo legal, esconder todos los conflictos debajo de la mesa, y encima gastar una pasta, sino porque está demostrado que la proliferación de eventos, regalos y compromisos, puede producir un grado de estrés casi insoportable en algunas personas.

Nosotras que en esto también somos un poco bipolares, (las navidades nos gustan y nos horripilan al mismo tiempo), hemos encontrado una pequeña fórmula para sacarles el mejor provecho y no sucumbir en el intento, sobre todo ahora que el escaso presupuesto no permite resolver el festejo a golpe de talonario. Y para ello, hemos recurrido a hacer piña con los niños, que son sin duda los que más disfrutan de las fiestas y siguen creyendo que existe la magia.

Con ellos montamos un pequeño taller de navidad creativa en el que, además de crear nuestros propios adornos navideños (siempre más barato y ecológico), preparamos dulces y platos caseros, y si nos queda tiempo, ensayamos algunas actuaciones estelares que con suerte verán la luz durante alguna de las aburridas cenas familiares de rigor.

Por si os animáis con el taller, aquí os dejamos los imprescindibles: para la ambientación, un par de cds de Villancicos de Siempre, (aunque vale los de Parchis o el de los Village People), y algunos instrumentos musicales como panderetas, zambombas, botellas etc, para el catering, alguna receta sencilla que lleve chocolate, frutos secos y muchos cacharros de cocina (tened escondido un surtido CUETARA o turrón de Suchard por si falla la receta), para los adornos: material de reciclaje del tipo, papel de regalo, tubos de papel higiénico, cajas de cartón, botones, piñas, hojas secas, etiquetas, calendarios, bonobuses, todo vale, y para la actuación, gorros, gafas, ropa vintage, disfraces, ( unas sábanas si os decantáis por el belén viviente).

Una vez acabado el taller os recomendamos encarecidamente organizar una cena navideña con las amigas para contar la experiencia, enseñar las fotos, y sobre todo para estrenar por fin ese modelete con el que llevas soñando desde el año pasado y que nunca pasaría el filtro en una cena con los suegros, ¿qué os parecen estos??

 

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¿PORQUÉ LAS MODELOS NO SONRÍEN?

Posted on 20, nov 2013 | 0 comments

LAS FOTOS QUE NOS ROBAN LA SONRISA

Chicas el otro día, nuestra amiga Irene nos contaba que su hija Carmen, de ocho añitos, se negaba a sonreír en las fotos. Irene, que toda su vida ha ostentado el merecido título a la mejor sonrisa fotográfica de todas nuestras amigas y enemigas juntas, (es incapaz de poner una cara larga aunque haga un día horroroso o le esté matando de dolor un juanete), no se lo explicaba, y nosotras menos, ¿cómo una persona con su misma sangre podía haber salido tan distinta?, pero si esta niña debería llevar la sonrisa en el ADN.

Tras varias intentonas para hacerla cambiar de opinión con artimañas varias del estilo: “saldrás mejor si sonríes, sonríe un poco que parece que estas triste…”, y viendo que la niña persistía en su seriedad, Irene decidió preguntarle directamente, si había alguna razón para que no sonriera ( con la esperanza de que la respuesta no fuera que se sentía tremendamente infeliz, o que lo último que quería era parecerse a su madre) a lo que la niña muy sonriente y satisfecha respondió, “ mamá no tienes ni idea, en las fotos no hay que sonreír, porque las modelos nunca sonríen y salen mucho más guapas”

Está demostrado, las modelos en la mayoría de las fotos salen con cara de habérseles muerto el canario, pero aún así están impresionantes. Aunque la verdad es que ignoramos si una sonrisa les favorecería, porque es casi imposible comprobarlo, ya que no lo hacen ni en la pasarela, ni en la calle, ni en ningún lugar en el que haya una cámara presente, ya sean las dos de la tarde o las tres de la mañana. Las razones para semejante comportamiento incomprensible, (la norma social establecida es que hay que sacar una sonrisa de debajo de las piedras, aunque el cuerpo te pida todo lo contrario), son variadas según el público al que consultemos.

 Si les preguntamos a ellos nos dirán, que es evidente, las modelos no sonríen en las fotos porque pasan mucha hambre, “esas pobres no comen nada, viven con medio sándwich al día y eso no hay Dios que lo lleve con una sonrisa”. Si les preguntas a las abuelas te dirán que “las modelos no sonríen porque están agotadas y medio drogadas con tantos potingues que les dan para aguantar las sesiones de fotografía y luego poder llevárselas a la cama”. Si preguntas a las mujeres de mediana edad, te dirán que “por supuesto que las modelos no sonríen, porque si lo hicieran tendrían más arrugas que un Buldog, después de tantas horas arrugando y desarrugando la cara”, pero si preguntamos a otras más jovenzuelas, sostendrán que es porque tienen mucho frío, o mucho calor dependiendo, “las fotos siempre se hacen con la ropa opuesta al clima, es decir, las de verano en invierno, y las de invierno en verano, bastante tienen las pobres con disimular la tiritona”

Y por fin si preguntamos a los verdaderos profesionales en el tema, es decir a los que las pagan, estos nos dirán que es una estrategia para que la gente se fije en la ropa que llevan puesta y no en su sonrisa, “una buena sonrisa acapara demasiada atención y la idea es vender ropa y complementos, no caras bonitas”, aunque si finalmente les preguntamos a ellas, seguramente nos dirán que hay dos razones, la primera es una cuestión práctica, mantener una sonrisa mucho rato y que quede natural es imposible (aunque no para Irene la autentica experta en el tema), y la segunda, es que cuando se trata de seducir una mirada intensa funciona mejor que una sonrisa y seguramente no tienen energía para las dos cosas.

Sea como fuere, a la pequeña Carmen la han convencido plenamente, si quieres salir guapa tienes que hacer lo mismo que las guapas, y si ellas no sonríen, pues tú tampoco. Aunque nosotras nos hemos propuesto desmontar el sortilegio y demostrar a la niña que una sonrisa no sólo te hace más guapa, sino que además da buenas vibraciones y convierte la foto en un acontecimiento, por no hablar de los efectos tan positivos que tiene para el cuerpo, mejora el aspecto de la piel, da brillo a los ojos, y ayuda a generar serotonina, nada menos. Así que hemos buscado algunas fotos  para que podamos comparar y de paso pillar inspiración de estos súper modeletes…

Via Fashion Gone Rogue y Vogue

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