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Manual de supervivencia para mujeres positivas

DISELO CON FÚTBOL

TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN EFECTIVA

Chicas, seguro que os acordáis cuando de pequeñas nos contaron eso de que para lograr una comunicación efectiva sólo era necesario un emisor, un receptor y un mensaje, y que siempre que el mensaje llegara al receptor con claridad, la cosa estaba hecha (se asumía que ambos emisor y receptor hablaban el mismo idioma),” Escucha cariño es nuestra canción. Pero mi amor si es el himno de la champions. Tu calla que le estoy hablando a la cerveza”. Seguramente también recordaréis, cuando poco después de tamaña lección, casi todos descubrimos con cierta desazón, que se trataba de una verdad a medias, porque no siempre que se daban estos tres elementos, y alguno más, (emisor y receptor podían tener una estrecha relación, incluso ser de la misma familia), se producía la comunicación eficiente, “la madre le dice al niño: estudia, y el niño entiende: es tú día, y se va a jugar al fútbol”.

De ahí que poco después de comprobar la ineficacia de la fórmula, algunas/ os, no tuviéramos más remedio que poner en marcha otras formas de comunicación mucho más creativas y sofisticadas-indirectas, telepatía, mensajes cifrados, miradas intencionadas-, fruto de las cuales nació la floreciente escuela de comunicación: ”Mensaje subliminal femenino”, que tantas adeptas sigue cosechando hoy en día pese a la total confusión que su uso suele provocar en determinado grupo de receptores ( “Pero cariño si es que no lees las señales que te lanzo. Mari yo los únicos lanzamientos que entiendo son los de Ronaldo, pero tranquila ya te he comprado el anillo de Eroski que tanto querías…. ¿cómo que Eroski, Manolo?, era Swarovski ”).

Además, y esto es lo mejor, también nos convencieron de que para comunicarnos bien solo era necesario expresarse correctamente, utilizar las palabras adecuadas, y desarrollar una mímica gestual congruente con el mensaje, “Cariño, creo que estás obsesionado con el fútbol y me haces falta. ¿Falta, qué falta?, si ni te he tocado”, pero se olvidaron de decirnos que a veces estas palabras, sobre todo las que expresan sentimientos, no tienen el mismo significado para unos que para otros: definición femenina de noche perfecta: velas, música, champan y mucho amor, definición masculina de noche perfecta: fútbol, chuletón, magreo y revolcón.

Pero es que aquí no acaba la cosa, esto sólo es la punta del iceberg, porque para los que de verdad se comunican eficientemente, hay mucho más. Para empezar ellos observan al interlocutor para descubrir qué tipo de mensaje entienden mejor, ya que aunque algunos prefieren las palabras bien escogidas, “ser del Barça significa: magia en el campo, pasión en la grada y respeto en la calle”, otros sin embargo entienden mejor las imágenes, “ser del Madrid es el color blanco que nos une, es el Bernabeu en un día grande, es la vitrina con las copas.. “, mientras que a otros lo que les llega de verdad son las sensaciones, “ser del Atleti es un sentimiento, para saberlo realmente tienes que haber llorado dentro del Calderón”.

 Pero si además lo que buscamos con la comunicación es convencer y obtener resultados, la clave del éxito según los expertos, estará en la medida en que seamos capaces de entender el mapa mental del otro y conectar con él, ese disco duro integrado personal e intransferible que cada uno llevamos por defecto, y con el que inevitablemente filtramos la realidad, por eso a veces de un mismo hecho percibimos cada uno una cosa distinta (“¿cómo te das cuenta cuando un hombre es feliz? Cuando grita gol”).

 Por eso chicas, es tan inútil empeñarnos en tener razón y desgastarnos intentando imponer nuestro mapa de la realidad a otros en lugar de intentar entender el suyo y desde ahí buscar el acercamiento, y si para ello te tienes que poner la camiseta, salir al campo y llorar a moco tendido en el Calderón, o ponerte ese pijama blanco que no le sienta bien ni a Claudia Schiffer mientras te comes un merengue, incluso decir visca y llamarte culé, que suena a rayos y centellas, pues vas y lo haces ( porque lo de la cerveza y el bocata nos une sin sacrificios), y si aún así la cosa sigue sin funcionar, pues vas y se lo dices clarito y en su mapa para que te entienda, “ Cuando no se juega bonito, cuando no hay proyecto, cuando no hay equipo, se cambia de entrenador. Son ciclos cariño, ciclos, y nuestro ciclo no da para más”. (Postdata si esto lo lee un chico poner Zara donde pone fútbol)

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