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Manual de supervivencia para mujeres positivas

MODA PARA GENTE FELIZ

EL ARTE DE NO AMARGARSE LA VIDA
Chicas está claro que vivimos presas del autoengaño: el autoengaño, personal, el familiar y el colectivo. Cuando creemos ser objetivas con nosotras y con los demás, casi siempre estamos poniendo delante de la realidad el filtro de unas creencias que tenemos arraigadas desde la infancia o que hemos ido adquiriendo en la vida en sociedad, sin posibilidad alguna de acercarnos a esa ansiada objetividad. Estas creencias suelen ser tan irracionales, desacertadas y coartantes, como desafortunadas cuando se trata de enfrentarnos a la adversidad o los avatares inevitables de la vida.  En muchos casos, son las culpables de nuestros temores, de que a veces seamos tan rígidos e intolerantes con nosotros mismos y con los demás, e incluso, de que por ellas tengamos que traicionarnos a nosotros mismos. Cada época tiene sus engaños, que se van gestando e implantando en el estupidiario colectivo.

Ser propietario de un piso, encontrar pareja, hacer actividades emocionantes, acumular muchas cosas, huir de la soledad, son algunas de las creencias de nuestro tiempo que con la excusa de marcar el camino correcto, nos atosigan, nos frustran, y muchas veces nos obligan a renunciar a lo que realmente queremos. Si nos fijamos en el ámbito exclusivamente femenino, la cosa se complica mucho más, porque habría que añadir una lista interminable de creencias limitantes como estar delgada, hacer ejercicio diario, agradar a todo el mundo, dar el pecho en la maternidad, proteger a todos los que nos rodean porque son tu responsabilidad, y sacar la vena sexy los sábados por la tarde??’ vamos que no da un post para contarlas . Antiguamente la cosa era aún peor, las mujeres habían nacido para agradar a los hombres y cuidar de los hijos ( sus inquietudes eran secundarias, como su cerebro), tenían que vestir de una determinada manera según su condición, el luto duraba dos años en los que había que vestir de negro, abstenerse de ir a fiestas y llorar mucho ( no era suficiente con la pérdida del ser querido), a las solteronas nadie las quería, (era síntoma inequívoco de que no había quien las aguantara), y los homosexuales tenían una enfermedad incurable y contagiosa.

Ahora con la crisis no han tardado en aparecer nuevos autoengaños para el mayor escarnio social. Hay que dejar de gastar, preocuparse mucho, dar gracias por tener un trabajo aunque literalmente lo odies, no darse masajes porque es ostentoso, y sobre todo hay que vestirse de crisis, colores neutros, grandes ojeras, bolsos bandolera y nada de pintalabios, pero eso sí, robar la wifi al vecino no es robar. La solidaridad se entiende en términos lacrimógenos, ayudar no es crear, emprender o colaborar, sino dejar de consumir y criticar a quienes lo hacen, (mientras tanto que el dinero se vaya a Suiza, no vaya a ser que se mantenga a flote la esteticien del barrio). En fin que si seguimos así lo habremos conseguido, amargarnos la vida, que es lo que nos toca creer. Nosotras os invitamos a intentar cambiar la creencia, ver la crisis como una oportunidad para hacer cosas nuevas y más baratas, no dejar de hacerlas, poneros guapas siempre que sea posible, con colores y combinaciones que os hagan sentir mejor, y dejar de preocuparnos tanto, y ocuparnos un poco más por encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

Para empezar bien, ¿qué os parecen estos modelazos?

 
 

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