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Manual de supervivencia para mujeres positivas

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LAS PALABRAS MÁGICAS

Posted on 7, may 2013 | 0 comments

QUE TENGAS UN BUEN DÍA, PRINCESA
Chicas, esta mañana he encontrado la fórmula. Llevo tiempo buscándola, estaba segura de que había una manera de empezar bien el día y la semana. Había probado muchas cosas, el pensamiento positivo nada más abrir un ojo, poner el pié derecho en el suelo al levantarme, subir la persiana y saludar al día con una sonrisa, ponerme guapa aunque sea para ir a la oficina de siempre. … Y nada, que no, que los lunes son lunes, hagas lo que hagas, que lo primero que te viene a la mente es que tienes mucho sueño porque los vecinos son unos ruidosos y anoche no te dejaban conciliar el sueño,  que quieres seguir durmiendo, en lugar de enfrentarte a un mundo malvado lleno de insultos, mentiras, paro, y rapiña; que el pié derecho siempre lo tienes más dormido que el izquierdo, y al ponerlo en el suelo, sólo sientes desazón y frío, que no sabes qué ponerte, porque esta primavera invernal no te da tregua, y no hay manera de guardar las botas, que no quieres saludar al día, sino sólo suplicarle que te toque la lotería, para tener al menos uno de tus problemas resuelto. 
Así llegas a la ducha, que como es lunes, sólo puede ser rapidita y sin mucha salsa, el espejo te devuelve una cara somnolienta y cansada, siempre se ven más las arrugas y las canas los lunes por la mañana, tengo que ir a la peluquería, piensas mientras te cepillas los dientes con saña a ver si de paso con la limpieza bucal, se va también un poco de tu mal humor mañanero. Mierda es lunes!!!
Encima hoy, al bajar la escalera he sentido un escalofrío, no sé si es mi estado de ánimo, o que esa escalera está maldita, es como un pozo sin agua, cavernosa, fría y demasiado empinada para los tacones. Al salir a la calle me doy cuenta de que encima hoy me toca pasar sin remedio delante de una pandilla de obreros empezando la faena, “lo que me faltaba, pienso para mis adentros, a ver qué dicen estos, que hoy no estoy para comentarios creativos de la farándula de la construcción”. Entonces se produce el milagro, cuando uno de ellos me dedica su mejor sonrisa, mientras dice a voz en grito “¡Qué tengas un buen día, Princesa”! ¿Quée??, me paro en seco, intentando entender la frase, tan preparada iba una para él comentario soez y cicatero, que esto me pilla por sorpresa. Me doy la vuelta, y con una medio sonrisa le devuelvo el saludo, “igualmente, muchas gracias”. 
Camino del metro no doy crédito, me acuerdo de mi amiga Piti y el efecto anestésico que suele tener sobre ella la palabra, Princesa. Me siento bien, sin duda esas palabras han hecho un poco de magia, porque de repente estoy más despejada, ligera, animosa, y eso que todavía  no me  he tomado ni el café, ni las vitaminas para la astenia primaveral. Joder, pienso, tantos trucos de farmacopea casera y aquí estaba la respuesta, en una frase, una simple frase, unas palabras bien enlazadas y con su entonación correcta, aunque estas hayan sido pronunciadas por un total desconocido. De repente, voy tan animada que hasta saco una moneda para dársela al cantante de la esquina, que me sonríe también, y me suelta lo mismo, “que tengas un buen día”. Bueno vale, a este le he tenido que pagar, y no me ha llamado  princesa, pero como el anterior ha sido gratis, el efecto sigue creciendo. 
En la oficina unos cuantos buenos días protocolarios llenos de resentimiento, pero hoy mi compañera Teresa ha traído unos ramitos de flores de un rosal chino que le manga a su vecina, son preciosas, aunque estén en una botella de Fanta mal cortada, “para que tengáis un buen día, chicas”, nos suelta de repente, “pero bueno, esto es una plaga maravillosa, es la tercera vez que me lo dicen hoy, y creo que voy a terminar por creérmelo”. Tanto es así, que decido pasar de leer el periódico matutino, no vaya a ser que se chafe todo el invento, porque con toda seguridad me dará razones para lo contrario. Joder si lo sé, me pongo un modelete más adecuado para la ocasión, y no éste disfraz de monja a punto de entrar en el convento, que me suelo poner los lunes, un buen día merecería un look más certero. Así que decido que cómo llegue mi jefe y me diga, “Buenos días princesa”, lo pongo en el Blog. 
Al final viene y saluda, pero se queda sólo en el protocolario, buenos días, aún así decido contarlo, porque la experiencia me ha gustado, y sobre todo me ha hecho recordar que las palabras tienen un gran efecto sobre las personas. En alguna ocasión había leído que las palabras tienen una carga brutal en nuestra manera de ver el mundo, y de vernos a nosotros mismos. Las palabras son las responsables de muchos de nuestros traumas infantiles, muchos quedamos marcados por ellas para siempre, para bien o para mal, porque las palabras se convierten en creencias, y estas en actos, y al final, en nuestra propia personalidad. Dicen que por cada insulto o palabra mal sonante, se necesitan cinco halagos para compensar. 
Por eso es tan importante que nos fijemos en las palabras con las que nos contamos, con las que nos definimos, nos presentamos, nos relacionamos, las palabras con las que hablamos a los demás, las que utilizamos con los que más queremos, sobre todo con los niños, porque importan, ayudan a crecer o decrecer, alimentan las pasiones, o los miedos, empujan a la acción, o a la inacción absoluta, nos llenan igual de entusiasmo o de desesperación. Y si ya nos ponemos positivas, estaría bien ser capaces de acompañarlas del gesto adecuado, de la mirada, la sonrisa, la postura que las haga creíbles y sinceras. Entonces el regalo es completo, bueno no, como siempre nos falta una cosa, el modelete. Ese look personalizado que nos define y que también pone su grano de arena en lo que somos y hacia dónde vamos. Que tengáis un feliz día princesas y poneros guapas por Dios!!!

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ALEGRÍAS 2012

Posted on 30, abr 2013 | 0 comments

INFOJOBS DA EN EL CLAVO

Chicas, está claro que la misma realidad es diferente para cada persona, donde unos ven gigantes, otros ven molinos, dónde unos ven amenazas, otros ven oportunidades, dónde unos ven mal tiempo, otros ven un día espléndido, dónde unos ven un balcón de mierda, otros ven un jardín de ensueño, donde unos ven alguien muy feo, otros ven una belleza cubista, y probablemente todo ello sea real, la realidad de cada uno. 
Nuestra realidad está teñida por nuestros pensamientos, siempre, así que podemos empezar hoy mismo a entrenarlos para centrarse en lo bueno, en lugar de en lo malo. Es verdad que a veces lo malo hace más ruido, es más grande, más agresivo, más corrosivo, pero si queremos, si ponemos de nuestra parte, lo bueno ganará tamaño…¿o me vais a decir otra vez que  hoy hace un mal día?

 Esta clase de publicidad NOS GUSTA!!!

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50 SOMBRAS DE GREY

Posted on 26, abr 2013 | 0 comments

El cuento sexo-erótico que excita a las mujeres españolas

Chicas todo empezó en una cena, cuando alguien dijo, “me pongo cachonda leyendo en el autobús “ y la otra añadió, “yo cuando mis hijos se van a la cama, me hago dibujos para entender mejor las posturas, y practicar después con mi marido”, y hasta una tercera, “me he leído los tres volúmenes en una semana, las escenas de sexo varias veces”….Vaya aquello si era una novedad, en estas cenas de amigas solemos hablar de temas bastante prosaicos, como dietas, alergias, pañales, suegras, jefes….en alguna ocasión excepcional incluso hablamos de tíos, pero de sexo,… ¿cuándo hemos hablado nosotras de sexo?, ¿qué está pasando?.

Parece que la primera novela de la inglesa Erika Leornard James, productora de televisión y hacendosa madre de familia, está causando estragos, no sólo porque ha sido el fenómeno literario de la temporada, alcanzando cifras récord de ventas en todo el mundo, sino porque además ha conseguido destapar la caja de pandora de las mujeres, y dejar escapar uno de los secretos mejor guardados: la  existencia de una sexualidad femenina distinta de la masculina. A ELLAS también les gusta el SEXO.

 Para nosotras, la trilogía 50 Sombras de Grey, ha inaugurado, sin duda, un nuevo género literario, ya que su autora, aunque recién estrenada en estas lides (nos referimos a las literarias, de sexo parece saber un rato), ha dado con la fórmula mágica para que las mujeres de medio mundo aprecien, de una vez por todas, las bondades de la novela erótica, hasta ahora reservadas para una pequeña minoría.

En su receta mágica, encontramos, al menos, tres ingredientes fundamentales, por los que, en nuestra opinión, la escritora ha dado en el clavo para llevarse de calle a las tías, y de paso hacerse rica. Lo primero, concebir un cuento de amor romántico al más puro estilo Disney, con su príncipe, su cenicienta, y su bruja mala, lo segundo, integrar el sexo con maestría, a través de una descripción minuciosa y sin tapujos de los encuentros sexuales entre los protagonistas, pero contada desde la sensibilidad femenina, no desde la masculina, y lo tercero, terminar con un típico final feliz de peli de domingo por la tarde, en el que todos los personajes consiguen cumplir sus sueños al mismo tiempo…y fueron felices y comieron perdices.

Christian Grey es el candidato perfecto a príncipe azul, joven, millonario, muy guapo, extremadamente apuesto, y cómo no, con un trauma infantil que sólo la mujer adecuada podría curar. Asimismo, y en esto no tenemos más remedio que aplaudir la habilidad de la autora, el príncipe, (que no sólo es azul, sino también verde), es un auténtico experto en prácticas sexuales, pero no uno de esos expertos al uso, (la mayoría de los hombres creen que lo son, bueno, también están convencidos que te saben tocar….), sino uno de verdad, con titulación máster y especialización en placer sexual femenino, gracias a varios años de arduo estudio con una entrenadora personal de mediana edad, adicta a los placeres más perversos….

Por otro lado, Anastasia Steele, la modesta cenicienta, es igualmente un personaje estereotipado de Disney, joven, muy guapa, discreta, independiente, madura, y por alguna razón inexplicable, todavía virgen a los 21, pese a tener una caterva de pivones suspirando por sus huesos, y una compañera de piso bastante más iniciada en las prácticas sexuales. Su vida sin embargo, dará un giro de 180 grados cuando se encuentre con el príncipe, y su cuerpo, hasta entonces territorio inexplorado, pasará a terreno conquistado y abierto a todas las posibilidades.

Cómo buena novela en registro cuento, una tiene que acostumbrarse desde el principio, a todo ese mundo de personajes guapos y exitosos, donde los feos no están permitidos, los guapos además son listos, y los malos, acaban siempre entre rejas o aislados. Así durante la lectura de la novela, enseguida pudimos comprobar, que nunca pasaríamos el casting para princesas del sexo, ni por lo físico, ni por lo mental. Pero ni nosotras, ni casi nadie, porqué ¿a cuántas tías conocéis cuya  primera experiencia sexual fuera buena? . Muy al contrario esta suele ser de esas cosas que difícilmente salen bien, no sólo porque una se tiene que enfrentar por primera vez al desnudo integral de un cuerpo que todavía no ha aceptado del todo, y que encima ese día, según la ley de Murphy, amanece lleno de granos, sarpullidos o con un brote celulítico inesperado, sino porque además tiene que hacerlo enfrente de un tío y pasar la prueba de fuego.

Si encima, esta primera experiencia chispas, en lugar de tenerla con un veinteañero medio borracho con granos y pinta de friqui, en la parte trasera de su Seat Panda sin asientos reclinables, como es lo habitual, la tienes que pasar con un pivón de cuerpo perfecto, olor sobrenatural, y millones saliéndole por las orejas, en su suntuoso ático de lujo en Seatle, la cosa sólo podría acabar en temblores, compulsiones, o diarrea. Por no hablar de la inevitable contracción de tu cuerpo fruto de la tensión ambiental, sólo comparable a la que tenías cuando eras pequeña en la consulta del practicante a la vista de la aguja de tu primera inyección.

Y aunque el tío se lo montara infinitamente mejor que el veinteañero, y supiera perfectamente la tecla que tocar y como tocarla, sin parecer que está sacando brillo a la tapicería del coche o buscando el tesoro de Tutancamon debajo de tu sujetador, la intimidación que con toda probabilidad te produciría la mera presencia de un tipo de ese calado y experiencia, y encima desnudo, jamás te dejaría concentrarte en el placer, a menos que en lugar de copita de vino, como ella, te hubieras bebido la botella entera. Pero lo peor de todo, y la razón por la cual Anastasia Steele jamás podría ser nuestra amiga, no es por la envidia que la tendríamos ante tanto sexto y tanta pasta, sino por su declarada aversión por la ropa, su odio a ir de compras, y dejar que todo ello lo decida otra persona. Así que para celebrarlo, os dejamos unas cuantas propuestas por si vosotras tampoco tenéis personal shopper, ¡ni maldita falta que os hace!

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CÓMO TE VES A TI MISMA

Posted on 19, abr 2013 | 0 comments

DOVE Y LAS MUJERES REALES

Chicas, os imagináis que alguien os hiciera un retrato sin veros en absoluto, basado en la descripción de vuestros rasgos hecha por vosotras mismas… Os imagináis ahora, que ese mismo retrato fuera realizado basándose únicamente en la descripción realizada por alguien que os conoce bien….., y si la descripción la hiciera alguien que os acaba de conocer, ¿serían retratos parecidos?, ¿si no lo fueran, cuál de ellas serías realmente?, ¿quién te mira con mejores ojos?

La marca de Belleza Dove, nos ha sorprendido una vez más con su propuesta de encontrar la belleza de la mujer real. Hace unos años ya nos impactaron con sus campañas de mujeres normales en las que por fin se ampliaban los cánones de belleza establecidos para ofrecernos una auténtica diversidad de bellezas, en las que por una vez, cabían muchos cuerpos distintos, muchas tallas, muchas miradas. Ahora da un paso más, y nos demuestra que la belleza está en los ojos que la miran más que en los modelos admirados.

La muestra no puede ser más explícita. A modo de retrato robot policíaco basado en la mera descripción de rasgos objetivos, distintas mujeres se someten a la prueba a manos de un habilidoso pintor. Al final el espectador puede comparar los tres retratos, (porque también tendrá el que sus propios ojos hacen de la mujer que están viendo en pantalla). Como era de esperar, ninguno de los tres es igual, porque cada uno de ellos está basado en distintas miradas de la misma persona (aunque alguno de ellos sin duda conseguiría despistar bastante a la policía en caso de necesidad). Pero lo más impactante del experimento, no es sólo esta lección, sino la extraordinaria reacción de las mujeres implicadas, a la vista de los resultados…” Sin duda la imagen que tengo de mi misma afecta a todos los aspectos de mi vida…

No me quiero imaginar lo que hubiera pasado, si nosotras hubiéramos participado en tamaño experimento. La descripción que hubiéramos hecho de nosotras mismas hubiera sido antológica, vamos, que sin duda, el retrato mostraría dos fantoches de tías fruto de un cruce extraño entre Nieves Herrero, Mercedes Milá y la bruja Lola. Está claro que la mayoría de las mujeres no somos precisamente FUN de nosotras mismas y nos pasamos media vida luchando contra nuestros supuestos defectos, en lugar de potenciar nuestras virtudes.

La verdad es que estos de Dove hubieran rematado la prueba, si en ella hubieran incluido algún hombre… de esos que se comen una y cuentan veinte, de esos que lucen orgullos cualquiera de sus rasgos diferentes, e incluso consiguen vivir de ellos, de esos que si se describieran a sí mismos, su retrato sería incluso mejor que el realizado con la descripción hecha por su mujer,…. ¿cómo creéis que se describiría a sí mismo un hombre?… A veces SI que podemos aprender alguna cosa de ellos.

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GALERIAS PARADISE

Posted on 17, abr 2013 | 0 comments

LA MODA QUE NOS INSPIRA

Chicas hemos llegado a la conclusión de que algunas cosas no han cambiado tanto desde el siglo XIX. Ni siquiera la revolución tecnológica ha sido capaz de modificar esa extraordinaria sensación de paraíso que tenemos las tías cuando traspasamos las puertas de una tienda bonita, llena de tesoros esperando ser encontrados. Tampoco ha cambiado nuestra imperiosa necesidad de expresarnos a través del vestir, de buscar nuestra identidad, de experimentar, de reflejar el momento que estamos viviendo, de rubricar nuestra época o simplemente de mejorar nuestro aspecto para subirnos la autoestima o liberar alguna de nuestras frustraciones.

El otro día nos topamos con la nueva serie de Telecinco inspirada en la burguesía inglesa del siglo XIX, Galerías Paradise. Nos atrajo desde el primer momento, no sólo porque recordaba esas novelas de amor y feminidad de Jane Austen, llenas de lucha y deseos encontrados, sino también porque nos permitía colarnos por un rato en los entresijos de unas galerías de ensueño repletas de delicatessen para los sentidos, donde todo es bello, refinado y artesanal. Encajes, vestidos, guantes, sombreros, tocados, lencería, perfumes, conviven sin tapujos con el deseo, la envidia, la jerarquía, un universo de placeres privados, en el que solo ellas son capaces de perderse de verdad, mientras entre bambalinas se forjan todo tipo de intrigas entre las dependientas.

Porque aquellas mujeres de finales del diecinueve, aunque por fin habían conseguido acceder a una pequeñísima parte de las disciplinas, hasta entonces reservadas exclusivamente para ellos, como la educación, la cultura o el trabajo fuera del hogar, todavía vivían literalmente sometidas a los dictados del hombre, dependiendo de ellos y sus designios para casi todo, y teniendo que pelear entre ellas por las pocas migajas que les quedaban a su albedrío.

Hoy, aunque la cosa ha cambiado muchísimo, todavía las mujeres no tenemos totalmente claro cuál es nuestro papel en el mundo, y como dice Diane Krugger, “La moda es el único aspecto de nuestra vida que controlamos”. No hemos superado ese instinto primario de lucha que nos empuja a hacer cualquier cosa para sacar adelante a nuestra gente, mantener nuestro estatus, o sobresalir entre las cebras de la manada. Ahora eso sí, no hay nada que no se pueda superar con un buen complemento, un bolso, unos zapatos, un tocado, o cualquiera de esas alhajas que datan precisamente de esa época, y que nos ayudan a reinventarnos constantemente para mantenernos siempre a flote, aunque suene frívolo decirlo.

Quizá por ello, ahora, más que nunca, nos gusten tanto los objetos antiguos, nos fascinen esas piezas eternamente bellas y bien elaboradas, nos atraigan tanto las prendas vintage, y nos pasemos la vida buscando esos objetos de decoración hermosos que además de recoger miles de historias, son el complemento perfecto para contrarrestar el peso de lo moderno, lo práctico y lo funcional que tanto nos ayuda a vivir.

Por todo ello, os recomendamos que echéis un ojo a esta serie y, si los varones de la casa os ponen pegas, siempre podéis convencerlos esgrimiendo su lado más comercial, porque esta producción británica también nos da buena muestra de cómo empezaron algunas de las técnicas de ventas que poco después se convertirían en los principales rudimentos del marketing como las promociones, los patrocinios o los eventos. ¿Alguien da más?

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COCA COLA CONTRAATACA

Posted on 12, abr 2013 | 0 comments

¿SON LAS MARCAS LAS CULPABLES DE NUESTROS MALOS HÁBITOS? 

Chicas el otro día descubrimos un magnífico trabajo del mago de la publicidad Alex Bogusky, en el que atacaba veladamente, o descaradamente, según se mire, al grande de los grandes, el gigante de los refrescos Coca Cola, y su famosa chispa de la vida. Para ello utilizaba la excusa perfecta, la salud, ese aspecto que tanto nos preocupa a los humanos, sobre todo cuando no la tenemos, o cuando alguien nos recuerda lo mucho que cada día la arriesgamos.

El vídeo de Bugosky nos ha gustado mucho, pero no tanto por la osadía de retar a Coca Cola y su eterna promesa de “happines”, utilizando incluso uno de sus más reconocidos iconos, los entrañables osos polares, sino más bien por  el acierto con el que ha tratado el tema de los malos hábitos alimenticios, incorporando con maestría y simplicidad todos los elementos que funcionan, desde lo más racional, a lo emocional, sin olvidar los aspectos más puramente prácticos, todo a ritmo de la buena música. Aunque definitivamente nos sobra el guiño descarado a responsabilizar a la marca de los males de la sociedad americana, no creemos que ese sea su papel.

Para nosotras está claro, el consumo abusivo de los refrescos azucarados tiene efectos perniciosos para la salud – obesidad, diabetes, caries, etc.-  son algunas de sus consecuencias más nefastas, sobre todo en los niños, aunque probablemente sean las mismas que podría tener el consumo desproporcionado de cualquier otro producto con exceso de azúcar. Si lo pensamos bien, el ABUSO de cualquier sustancia puede tener efectos nocivos para la salud, incluso el de aquellos aparentemente inocuos como los zumos de fruta, batidos, lácteos, o incluso el agua. Todavía recuerdo esa época en que me bebía más de dos litros de agua diarios, instigada por mis compañeras de oficina que aseguraban que era básico para la buena salud femenina. A mí no me funcionó en absoluto, porque el exceso me produjo problemas de hierro, aunque no se me ocurrió culpar de ello al Canal de Isabel II.

Coca Cola por supuesto ha respondido a su manera, insuflando a sus consumidores una buena dosis de esa felicidad que tanto predica, y recordando a la gente, que son ellos los que tienen el poder, los que pueden cambiar las estadísticas, los que eligen cómo viven, y como consumen. Sin duda las marcas crean productos de consumo y nos animan a consumirlos, pero en ningún caso nos proponen ponernos ciegos de ellos, bebiéndolos de litro en litro, ni nos incitan a llevar una vida sedentaria carente de ejercicio físico o a alimentarnos exclusivamente a base de grasas e hidratos de carbono, ni mucho menos a utilizar la televisión como única fuente de ocio.

Nosotras lo tenemos claro, los niños repiten los hábitos que ven y que les enseñan, es importante que aprendan unos hábitos saludables y moderados con variedad de alimentos sanos, que en ningún caso deberían estar exentos de incorporar de vez en cuando algunos pequeños placeres que en exceso resultarían nefastos, la chispa de la vida. En todo caso, si queremos imitar a alguien, no lo hagamos, emulando a los americanos y su manía de rellenar el vaso de refresco gigante hasta morir por ahogamiento, imitemos mejor a los cubanitos, que la beben mezclada con un chorrito de ron de caña, sin dejar de mover las caderas al son de la salsa y la rumba en un atardecer soleado, y que además de tener unos tipazos impresionantes, lo pasan divinamente.

Aquí os dejamos los ejemplos de todo ello, más una buena muestra de energía bien canalizada de unos chavales nada obesos que estamos seguras SE MERECEN UNA BUENA COCA COLA. Ellos ya están cambiando las estadísticas ¿y tú?

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