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Manual de supervivencia para mujeres positivas

¿SE PUEDE SABER PORQUÉ ERES TAN MALO?

LAS ETIQUETAS QUE NOS LIMITAN

 Chicas, nos cuenta nuestra amiga Lioba que este año está encantada con el cole de su hijo. En realidad, es el mismo cole del que el año pasado echaba pestes por casi todo, las aulas, el comedor, los uniformes, los profes. Sin embargo ahora parece que de repente nada de esto es relevante, ¿qué puede haber ocurrido para que ahora se muestre tan satisfecha?, “No nada, que Miguel ya no es el malo de su clase, ha llegado otro niño que es peor que él, y ha mejorado “.

 De pronto, este hecho parece haber anulado todo lo demás, ya no hay que fijarse tanto en las pegas que tenía el colegio, ni los uniformes, ni los piojos, ni el minúsculo patio de recreo; porque Miguel ha perdido su título de malo de su clase, y eso sí que es importante, eso sí que puede marcar la diferencia en su desarrollo. Ahora, quizá tenga la oportunidad de optar a otro título más positivo, o simplemente mantenerse en el pelotón de los sin título, ¿quién necesita una marca tan gratuita como esta?, ahora incluso  podría optar al título de guapo, porque para ese también tiene atributos.

 Al pequeño Miguel le adjudicaron el San Benito desde muy pequeño. En la guardería ya resaltaba por su energía y necesidad constante de actividad que a menudo canalizaba como suelen hacer los niños: llamando la atención, unos lloran, otros pegan, otros se hacen pis. Ya entonces sus profesores intentaron otorgarle la honorable distinción de “niño hiperactivo” para derivarle así al bando de los especiales, aunque nunca lo consiguieron porque afortunadamente para obtener semejante titulación es imprescindible el aval de un médico especialista, y en su caso los resultados fueron totalmente negativos.

 Más tarde cuando pasó al colegio lo tuvieron más fácil, Miguel  se convirtió en el pegón, y por tanto en el malo de la película, enseguida juntaron las evidencias y le entregaron sin titubeos su certificado,”eres malo”. Muy pronto el niño asumió su rol, e incrementó sus actuaciones para ser digno merecedor de semejante nombramiento: el malo tiene que pegar a diestro y siniestro, igual que el meón, hacerse pis, y el torpe, caerse en cada esquina, lo llevan implícito en las recomendaciones de uso del título, y así lo corroboran quienes les rodean “ te vas a caer…..”. A veces, incluso los que más les quieren contribuyen a poner leña al fuego sin darse cuenta,” ¿se puede saber porque eres tan malo?” preguntan algunas madres intentando ayudar a sus hijos pero sin dejar de hacer hincapié en el maldito nombrecito.

Y es que cuando ponemos nombre a las cosas o a las personas tenemos que medir las consecuencias, sobre todo porque a veces, sobre estos inocentes nombrecillos se construyen las identidades, las personalidades y los comportamientos. Somos lo que pensamos y lo que decimos, poner un nombre a un niño y repetirlo constantemente puede convertirse en su identidad, y si cada día le dices que se va a caer, no sólo se caerá, sino que eres tú quién le está empujando, en lugar de alentando, y si le repites varias veces que no puede y se lo cree, ni siquiera lo intentara, porque su creencia será su realidad y ésta le limitará para siempre.

Así que chicas una vez más os insistimos en la importancia de las palabras, lo que decimos si importa, y sobre todo lo que nos decimos a nosotros mismos, pero de esto ya hablaremos en otra ocasión, mientras tanto, tratar de decir a vuestros hijos que pueden, que además pueden equivocarse, que pegar es malo pero eso no significa que sean malos, atreveros a ponerle nombre a sus emociones, rabia, ira, envidia, frustración, pero nunca, nunca lo hagáis con sus pequeñas personas.

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