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Manual de supervivencia para mujeres positivas

TERAPIA DE GRUPO

EXPERIENCIA ABERCROMBIE MADRID

Posted by on 6, sep 2012 in Vivencias | 3 comments

EXPERIENCIA ABERCROMBIE

Chicas por fin hemos vivido la experiencia en propias carnes. Finalmente después de casi un añito de rodadura nos hemos lanzado a conocer a los dueños de los tipazos más imponentes de la capital en la super tienda de Abercrombie & Fich en el barrio de Salamanca. Y os podemos asegurar, que tal y como defienden los responsables de esta marca típica de los teenagers americanos, te hacen vivir una experiencia totalmente sensorial.

Y es que todo empieza incluso antes de llegar al palacete del siglo XIX donde se encuentra la tienda. Según nos íbamos acercando al barrio empezamos a percibir el intenso aroma a colonia que se extiende alrededor de las calles colindantes, marcando sin duda el camino directo hacia la entrada de las antiguas caballerizas desde las que se accede al recinto. Allí, como una escultura más del edificio, nos esperaba a pecho descubierto un lindo efebo rubio de medidas perfectas cuya sonrisa todavía no hemos podido olvidar. (Tenemos entendido que en los primeros meses de la tienda, te esperaban hasta cinco o diez de estos seres tan bien dotados, y que en la inauguración hubo hasta cien de ellos llegados de todo el mundo, y largas colas para entrar).

Pero el rubio no está solo, a su lado se encuentra una linda muñequita vestida de azul, que con su cámara al hombro ofrece a las clientas la posibilidad de abusar un poco del tío bueno haciéndose unas fotos bien abrazaditas a él como impronta eterna de su visita. Después y con el olor impregnado en tu cuerpo entras por fin a un recinto oscuro con efectos de discoteca y amenizado con un musicón que ya querrían muchos garitos madrileños. Cuando te acostumbras a la oscuridad lo primero que perciben tus ojos es una inmensa mesa de madera y estanterías a conjunto con algo de colores brillantes encima – a primera vista parecen botellas-  y un montón de guapos y guapas bailando alrededor.

Abrumada por este ambiente tan fiestero te preguntas donde está la ropa, mientras te planteas si dejar las compras para otro día, pedirte un Gin Tonic con pepino, sumarte al cuerpo de baile, y pasar una tarde mirando guapos y tomando copas. Por fin si te fijas bien, descubres que lo de los colorines no son botellas sino las estanterías de ropa que ordenadas por colores e iluminadas tipo mueble bar, se extienden por las paredes oscuras mostrando la mercancía.

Tras una vuelta a este mini laberinto de armarios y mostradores llenas de básicos para visitar los Hamptons, – gorras, polos, sudaderas y camisetas – donde niños y niñas no se sabe si están de compras o tonteando, te topas con una magnífica escalera del siglo pasado, decorada con frescos representando lo que parecen escenas de vestuario de Universidad americana, en las que nadie lleva ropa, y han prescindido de los gordos y los feos. A los pies de la misma se alza una escultura del más guapo de ellos, con tableta abdominal y culo en pompa, que más de una habrá acariciado como si tal cosa.

En el segundo piso parece que hay más variedad de ropa, y se suman a los básicos, faldas, pantalones y vestidos. Nos atrae uno tipo baby doll, aunque no tenemos claro si es azul o negro por la escasa luz de la zona. También dudamos si nos lo podremos meter, porque allí las tallas parecen de tienda de niños, y la L no llega ni a una 36 de Zara.

En esta planta también hay guapos y guapas que parecen moverse al ritmo de la música, y que te saludan en inglés con un HEY WHATS GOING ON. Así que con el vestido en la mano molestamos a una que, aunque parece no haber cumplido los quince, igual hasta nos ayuda. Ante la pregunta de si el vestido es de color azul o negro, la reacción de la chica es desproporcionada, sin dejar de hacer aspavientos infantiles nos explica que en Abercrombie no hay nada negro. El negro está prohibido, aquí lo más oscuro es el azul marino. Lo de la talla ni lo comentamos para no ofenderla más.

Tras el primer traspié con el vestido, apostamos por una camiseta amarilla que parece chula y de talla normal, aunque al mirarla de cerca descubrimos que el logotipo del Alce – emblema de la casa- tiene un tamaño desproporcionado para el pequeño pedazo de tela. Sofía nos tranquiliza recordándonos que el bicho ha debido crecer al mismo ritmo que el caballo de Polo, o el cocodrilo de Lacoste, que últimamente pareciera que fueran a morderte.

La visita concluye sin compra, con las manos en los bolsillos y un olor intenso en el cuerpo. Pero al menos ahora ya podemos constatar por experiencia propia que lo mejor de la especie madrileña se encuentra en Abercrombie, aunque hay que preguntar primero la edad. Experiencia sensorial a tope¡¡¡¡

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SÍNDROME LIMÓN

Posted by on 4, sep 2012 in Vivencias | 6 comments

PURGA

Chicas, las vacaciones se acaban, y por si fuera poco, volver a madrugar, la subida del IVA, aguantar al jefe, ver las fotos de las vacaciones de todos tus compañeros, comprobar una vez más que el moreno no aguanta el agua de Madrid y se va en la primera ducha, y que los dos kilos que perdiste en la operación biquini han vuelto sin pena ni gloria. A mí va, y me toca ir al dentista.

Ya sé que para muchas de vosotras el dentista es puro trámite, pero para mí es una tortura china. Nada más entrar por la puerta, el olor a desinfectante industrial taladra mi pituitaria y me entra una especie de mareo que no se me quita hasta que salgo de allí.  En cuanto entro en la sala de espera y me siento en una de esas sillas de sky tan poco confortables, no puedo dejar de escuchar amplificados los sonidos chirriantes y metálicos como de desguace, que llegan de la habitación de al lado, que más parece que estuvieran matando a un cerdo con una soldadora que arreglando unos dientes.

Entonces mi cuerpo se contrae, me pongo rígida, me entran sudores fríos y empiezo a respirar con dificultad. De esta guisa suelo presentarme ante el dentista, que mientras me instalada en la silla de tortura, me pone el babero, y enchufa las herramientas eléctricas apuntando hacia mi pescuezo con esa luz de interrogatorio de tercer grado, me mira resignado y se pregunta si será suficiente con ponerme anestesia local o será mejor aplicarme una general y llamar a una ambulancia.

Esta vez y para no defraudaros más de la cuenta, he intentado relajarme, tener una actitud positiva, y demostrarme a mí misma, que ésta puede ser también una buena experiencia si me lo propongo. Pero no os hagáis ilusiones, porque no he podido evitar ni el mareo inicial, ni la dentera de los sonidos metálicos, ni mucho menos los sudores y escalofríos. Aunque al menos he logrado decir buenas tardes, sentarme menos rígida, respirar un poco y pillar al vuelo un HOLA atrasado que una señora mucho más sonriente que yo, dejaba en la mesita de cortesía.

Por supuesto mi mente insensata y traicionera me ha llevado sin remedio a fijarme obsesivamente en los piños de todas las famosas que desfilaban entre sus páginas, y la verdad es que al final ha resultado una buena terapia, porque me he imaginado las torturas a las que se deben someter, no sólo para tener esas piñatas de exposición, sino para conseguir que la tripa deje de existir y se convierta en una extensión de las costillas.  Y me he dicho, que duro debe ser estar como estas…..

Entre las mejores piñatas famosillas del verano destacaba sin duda la de la mexicana Adriana Abascal, al igual que la planeidad casi imposible de su vientre.  A punto estaba de pasar la página – porque tampoco se trata de leer al completo la entrevista sobre su verano de lujo y desenfreno-, cuando me ha saltado una frase reveladora que nada tenía que ver con la pose de “porque yo lo valgo” de esta señora. SI LA VIDA TE DA LIMONES HAY QUE HACER LIMONADA. Toma ya, pues tiene toda la razón pensé yo, al mal tiempo buena cara, y al dentista con una sonrisa, para que pueda evaluar los daños sin tener que abrirte la boca.

Con la tontería llegó mi turno, y aunque ciertamente iba más relajada que otras veces,  en seguida me tuve que preparar una buena limonada, menudo desaguisado de limpiezas, empastes y encías tenía montado por cobarde, dejada y pasota, que hace casi un año que tenía que haber venido. Vamos que voy a estar allí toda la semana por si me necesitáis para algo.

 Al salir, la cuenta, otro mal trago, menos mal que había allí otra pobre infeliz pagando un pastizal tan desproporcionado que no pude evitar mirarla a la cara – y a los piños- para comprobar si es que era famosa, o la habían implantado los dientes incorruptos de Marylin. Así que cuando una hora más tarde me acostaba dolorida y sin cenar, me acordé de la frase de Adriana y pensé, que a mí me iba más la versión de mi compañera Lupe,  SI LA VIDA TE DA LIMONES, PIDE SAL Y TEQUILA.

 

LECCIONES DE ASERTIVIDAD

Posted by on 30, ago 2012 in Vivencias | 1 comment

ENTRENANDO LA ASERTIVIDAD II

Chicas está claro hemos cateado el primer trimestre de la asertividad y volvemos de las vacaciones con un montón de deberes para entregar en septiembre. Es evidente que para nosotras esto de convertirnos en asertivas requiere más entrenamiento. Nos emocionamos con la teoría, sonaba bien, la aprendimos y nos creímos las reinas de la pista. Pero cuando empezamos a bailar, los pies no seguían el ritmo. Los pasos estaban bien, pero no habíamos contado con la música. Así que hemos decidido ir paso a paso siguiendo el ritmo, sin saltarnos lecciones. Ahí va la número dos.

Esta parte del entrenamiento se basa fundamentalmente en un trabajo de observación e introspección, es decir, por un lado observar muy de cerca a aquellos magos de las relaciones sociales para ver cómo triunfan, por otro seguir el rastro algo más alejado de aquellos menos asertivos para comprobar cómo la cagan (esto se ve mejor en otros que en uno mismo, así que seamos prácticas y escojamos bien a nuestra víctima),  y por último enfrentarnos a lo peor: observar cómo reaccionamos nosotros.

·        Lo primero que hemos comprobado es que los asertivos no dicen NO a la primera. Cuando uno dice no a la primera de forma rotunda, sin casi dar tiempo a procesar la información, el efecto que consigue en el interlocutor, más aún si este es de género masculino, es directamente negativo. Se sienten heridos de antemano cuando su propuesta ni siquiera ha pasado por el purgatorio de los pensamientos, y ha sido enviada directa y gratuitamente a la basura. Es importante mostrar una actitud positiva ante cualquier propuesta, aunque la respuesta sea negativa, así podremos explicarnos.

·        Lo segundo que hemos visto es que los asertivos controlan el lenguaje no verbal. Muchas veces decimos una cosa verbalmente y expresamos la contraria gestualmente, esto es muy femenino. A veces la reacción física lo dice todo, asentimos con cara de asco, y disentimos lanzando sapos y culebras por los poros de la piel. Sea cual sea la respuesta es importante ser respetuosos con las palabras y los gestos. Los asertivos consiguen decir NO con una sonrisa, sin dramas, sin espinas, y sin escupir.

·        Lo tercero que comprobamos es que verbalizan lo positivo de cada acontecimiento y muestran comprensión por el otro. Los asertivos suelen ser buenos alabando a los demás y mostrando entendimiento del otro. Saben extraer Inmediatamente los aspectos positivos de cada circunstancia, y se empeñan en evidenciarlos, antes de entrar en los puntos menos optimistas del razonamiento. Empiezan sus frases negativas con un halago del tipo, “que bien que hayas pensado en ello”, “que razonamiento más interesante” antes de entrar en el “pero” o “sin embargo”.

·        Lo cuarto que comprobamos es que respetan al interlocutor, escuchan, dejan hablar y no atacan al otro. Antes de expresarse, dejan que el interlocutor plantee todos sus argumentos sin criticarlos, y sin cerrarse a sus comentarios ni gestual ni verbalmente. Escuchan con interés, sin ideas preconcebidas o al menos sin exteriorizarlas. Sólo cuando el otro ha terminado, expresan su opinión de forma clara y sin criticar.

·        Lo quinto es que  saben centrarse en los puntos de acuerdo, y no se enzarzan en los de desacuerdo. Está claro que a veces para decir NO entramos en una guerra muy peligrosa. A algunos la vehemencia nos lleva a la crítica mordaz, al insulto, e incluso a tratar temas escabrosos totalmente diferentes de los que se estaban planteando. Si hay  un punto de acuerdo es preciso tirar de él para mejorar el entendimiento y poder decir lo que se piensa sin herir.

·        Lo sexto es que los asertivos dicen SI cuando quieren decir Si, y NO cuando quieren decir No. Este también es un punto crucial para las tías. Los asertivos consiguen expresar lo que quieren de forma clara, sin ambigüedades, ni tapujos, ni rebuscadas estratagemas. No necesitan buscar caminos alternativos, ni lanzar indirectas, ni esperan que el otro saque la bola de cristal para interpretar lo que realmente quieren. Simplemente lo dicen.

Veamos un ejemplo de todo ello: pongamos que tu suegra se ha quejado a tu marido de que la alimentación de los niños no es suficientemente buena. Aunque es una simple opinión, para muchas será interpretado como un auténtico ataque. Para las poco asertivas será la oportunidad de devolver el golpe, soltar unos cuántos exabruptos, y por qué no, abrir la caja de pandora y sacar de paso otros cien mil agravios anteriores entrando en una guerra mortal. Sin embargo para una persona controlada y asertiva será una conversación más. De primeras evitará el enfrentamiento y no recibirá el tema como un ataque, ni aunque esa fuera la verdadera intención de la suegra. Después intentará salir airosa del tema, y si puede incluso tratará de arrimar el ascua a su sardina. Empezará mostrando comprensión sin alterarse, expondrá sus argumentos con seguridad y sin crítica, y por último dará una respuesta alternativa.

Sería algo así, “Cariño entiendo a tu madre, la alimentación de los niños es importante, y ella se preocupa por ello, porque los quiere mucho. Sin embargo estos son otros tiempos distintos a los suyos, y es imposible que tengamos nuestro propio huerto en casa para tomar todo fresco y natural. He pesando incluso en comprar la verdura y la fruta en una tienda ecológica pero es excesivamente caro para nuestra economía familiar, ¿Qué te parece si a partir de ahora compramos en Mercadona que es un poco mejor que nuestro supermercado habitual??.

¿SUPERIORIDAD FÍSICA O MENTAL?

Posted by on 14, ago 2012 in Vivencias | 0 comments

MIREIA Y DANA

Chicas aunque nosotras claramente de olímpicas no tenemos mucho, no nos hemos podido sustraer el fenómeno Londres 2012. Quizá sea porque es el único tema esperanzador en los medios de comunicación, o simplemente porque encierra un montón de historias de superación. En fin que este año hasta hemos visto de cabo a rabo la ceremonia de inauguración de los juegos, y no con un afán informativo, sino simple y llanamente porque el evento logró engancharnos, atraparnos, y succionarnos sin remedio frente al televisor durante la friolera de dos horitas.

Aunque nuestra intención era dedicarle sus dignos quince minutos, la magia del acontecimiento nos fue llevando de la historia a la literatura, de allí a la música, pasando por el baile, la pasión y el humor, hasta nos enteramos que fueron ellos los que inventaron Internet. Y todo ello con un ritmo magistral que hasta puso en jaque a las comitivas de los 204 países participantes, que pertrechados con su bandera y vestidos con atuendos más o menos folklóricos, desfilaron uno detrás de otro, casi sin perder el paso, pero sobre todo sin perder el ritmo en ningún momento. (Lo verdaderamente difícil para los telespectadores era distinguir su situación en el mapa, tanto ha cambiado el mundo!!!!) .

Mientras desfilaban estos grandes deportistas de todo el planeta, todos ellos seres luminosos, algunos casi mágicos, de extraordinarias complexiones físicas, muchos de ellos con hermosas caras y magníficas sonrisas no impostadas, el resto del mundo, desde nuestras casas, no podíamos dejar de pensar en su superioridad física, en ese regalo de la naturaleza al dotarlos de tanta fuerza y tanta belleza. Era un poco como el desfile de los dioses modernos, de los superhéroes salvadores del mundo, más ahora con los tiempos que corren, cuando son casi los únicos en dar alegrías y esperanzas a los conciudadanos de sus países.

Sin embargo si buceamos un poco en las historias de estos deportistas de élite nos encontramos que muy al contrario de lo esperado, entre estos hombres y mujeres de superioridad manifiesta, hay pocas historias de superdotados, y sin embargo muchas de sacrificio, de superación, y de preponderancia mucho más mental que física. Sino que se lo digan a las dos campeonas de natación femenina en la modalidad más dura: los 200 metros mariposa. Dos superwomen en la piscina. Dos nadadoras imbatibles que cualquiera diría que han nacido para estar en el agua batiéndose en duelo contra el cronómetro. Sin embargo ni la Española Mireia Belmonte medalla de plata en estos juegos, ni la estadounidense record mundial y medalla de oro, Dana Vallner, han sido diseñadas para ese entorno, sino todo lo contrario.

Mireia Belmonte empezó a nadar por recomendación médica para corregir una tremenda  escoliosis en la parte baja de la espalda, y años después fue diagnosticada de asma y alergia al cloro. Dana Vollmer, de 25 años tiene varias enfermedades cardiovasculares, una operación a corazón abierto, alergia al huevo, y una carta de su médico que le recomienda no dedicarse a este deporte, tanto es así, que se ve obligada a llevar un desfibrilador a la piscina cada vez que sale a nadar. Así que ninguna de estas dos jóvenes olímpicas se limitan, como cabría esperar, a luchar contra sus adversarias en la piscina, sino que también luchan contra sí mismas, sus limitaciones, y en el caso de Mireia, contra sus propios compañeros de equipo que no apostaban un duro por ella.

El secreto, como dicen ellas,  está en la actitud, pero sobre todo en el trabajo en equipo, lo que parece una contradicción siendo este un deporte individual. Y es que para ambas sus entrenadores son tan responsables como ellas mismas de sus éxitos deportivos en el agua. En ambos casos el entrenador parece ser el alquimista de la fórmula secreta para que cada una llegue a su meta y consiga superarla. Estamos seguras de que esto es verdad, y también lo estamos, de que parte de este mérito también es atribuible a sus familias, porque no todas las madres, ni todos los padres hubieran alentado este espíritu de lucha y superación en personas aparentemente limitadas, ni mucho menos les hubieran dado el empuje necesario para comprobarlo.

Este magnífico descubrimiento, y el de que tampoco son tan diosas en otros aspectos más cotidianos – Mireia como muchas chicas de su edad se muere por el chocolate, elixir con el que se premia cuando tiene buenos resultados, y no perdona llevar las uñas pintadas en cada competición –, nos hace pensar en la cantidad de cosas que podemos hacer si creemos, y los que nos rodean también, que podemos hacerlas, y en cómo seríamos si pudiéramos cambiar el miedo y los complejos, por el arrojo, la esperanza y el optimismo. Suerte a todas las olímpicas que creen que pueden ganar, y ojo con lo que les decís a vuestros hijos, todo cuenta.

LA EXPERIENCIA ITV

Posted by on 9, ago 2012 in Vivencias | 3 comments

NO SIN PASAR LA ITV

Chicas no os lo vais a creer, pero nos vamos de vacaciones. Si eso, unas breves pero intensas vacaciones en busca de tesoros, atardeceres, y buenas vibraciones. Pero antes de despedirnos queremos compartiros una última, inesperada y gratificante experiencia con la que no contábamos, y menos aún con algo tan absolutamente molesto y poco femenino como es pasar la ITV del coche. Por alguna razón yo esta experiencia la tengo siempre en pleno verano, lo que añade aún más intensidad a este pequeño martirio, que a veces retraso hasta el último día con la esperanza de que  antes saquen una ley que derogue tan engorroso trámite de una maldita vez.

En fin que los días han pasado y hoy último día laborable e última oportunidad de hacer las compras de imprescindibles para aligerar al máximo la maleta, y cumplir con otro trámite igual de desasosegante -los requisitos de equipaje de Ryanair-, al salir de comprar esas toallas extrafinas tipo balleta en el Decathlon de Majadahonda, un enorme cartel azul se me ha aparecido en el camino como una revelación. Las tres letras blancas que salían de la boca de una hermosa chica se han abalanzado sobre mí, y me han recordado que aún no había pasado la ITV del coche. Cómo sabéis normalmente estas diligencias se realizan con su correspondiente cita previa y entrenamiento mental, pero hoy al ver el cartel, el sitio tan cercano y accesible, casi atrayente por su pulcritud, me he dicho, igual hoy es mi día de suerte y me dejan pasarla del tirón.

Al entrar me ha dado un subidón al ver un cartel luminoso que describía a la perfección mi situación “CLIENTES SIN CITA”. Un chico guapo y ataviado con su camisa blanca impecable me ha sonreído y me ha dicho que no había problema. Su exceso de amabilidad me ha relajado tanto que casi le doy un beso, después me ha mandado hasta otra zona en la que otro chico igual de guapo y encantador y con el mismo uniforme pero en azul (nada que ver con los mecánicos cabreados y grasientos que te atienden en otros establecimientos), me ha dicho que tenían un nuevo servicio gratuito por el que ellos se encargan de pasar la ITV por ti (si yo también flipaba al oír estas tres palabras juntas GRATUITO y POR TI), mientras tú esperas tranquila, relajada, fresquita y feliz en una hermosa sala de espera en la que no faltaba de nada café, bebidas, y todas las revistas de cotilleo de los últimos meses. Vamos que ni en la peluquería.

Cuando después de leerme el Diez Minutos, el chico ha venido a buscarme y me ha contado que la ITV de mi coche en principio ha salido desfavorable por un faro mal calibrado, pero que no me preocupara, porque han decido arreglarlo allí mismo, para ahorrarme la visita al taller y la vuelta otra vez a la ITV, se me caían literalmente las lágrimas. Esto es lo que nosotras llamamos excelente experiencia de compra, máximo entendimiento del alma femenina y total buen rollo para empezar las vacaciones, así que no lo dudéis LA ITV DE MAJADAHONDA ha ganado dos nuevas clientas  y esperamos que después de hoy muchas más. Ahora sí que con este buen rollo y la maleta casi vacía para que no pese, pero llena de ganas de pasarlo bien, os dejamos en paz unos días y nos vamos. Que lo paséis bien y que tengáis muchas de estas experiencias llenas de gratas sorpresas. Hasta pronto.

 

AUTOAYUDA. ¿SÍ O NO?

Posted by on 31, jul 2012 in Libros, Vivencias | 0 comments

POR SUPUESTO QUE SÍ. Y SIN COMPLEJOS.

Lo confesamos, la autoayuda nos gusta. Nos gusta por muchas razones, pero fundamentalmente porque cubre un aspecto educativo esencial que históricamente no se ha tenido en cuenta ni en las aulas, ni en casa, ni en los medios de comunicación, y que sin duda es esencial para lidiar con la convivencia humana: la educación emocional. Seguro que algunas estáis pensando que menudas frikis estamos hechas, y nos imagináis devorando vídeos comecocos de gurús oportunistas, o acudiendo a eventos místico – sectarios en los que mientras te abrazan y te doran la píldora, te venden las obras completas de “cómo hacerte con las riendas de tu destino en cinco cómodos pasos”. Sin embargo y pese a que desafortunadamente todavía hay mucho de esto, queremos reivindicar la autoayuda como una forma válida de ayudar al autoconocimiento y de mejorar las relaciones entre las personas.

 Estaréis de acuerdo en que la especie humana es la única capaz de crear su propio veneno y al mismo tiempo el antídoto para combatirlo. Primero creamos una sociedad individualista, materialista y competitiva, devorada por el ansia de perfección, el progreso económico y el coeficiente intelectual, pero totalmente desconectada de lo emocional, y luego buscamos fórmulas para paliar sus efectos dañinos sobre las personas. Como resultado, vivimos en un mundo adverso en el que conviven al mismo tiempo dos grupos antagonistas, por un lado los creadores del sistema; los voraces jugadores de los mercados financieros, los políticos especuladores, los pseudointelectuales dogmáticos y hasta los terroristas mediáticos, y por otro, los agentes sociales encargados de intentar sanar a las víctimas de sus desmanes: psicólogos, sociólogos, terapeutas emocionales, maestros espirituales, y cómo no, los populares Prozac y Loracepan.

Y es que Chicas pese a que hemos evolucionado de forma exponencial en cuanto al desarrollo tecnológico, el acceso a información, a la educación, y a la cultura, poco o nada hemos avanzado en el ámbito de la gestión de las emociones. Nos han dado una educación incompleta, nos han enseñado a lidiar con casi todo menos con las emociones y como consecuencia de ello nos es tremendamente complicado encontrar el equilibrio psico-emocional.  Somos muy inútiles entendiendo y valorando nuestras emociones, las de los demás, e incluso las de esos hijos que tanto queremos y a quienes estamos inculcando las mismas creencias que a nosotros nos han hecho fracasar.

Ya sabemos que para algunos la autoayuda no es más que una moda pasajera para ejecutivos deprimidos, y para otros el pasatiempo de los débiles para justificar su falta de escrúpulos, sin embargo nosotras seguimos insistiendo, la autoayuda, ayuda. Eso sí reconocerlo en voz alta, es peor que confesar que ves gran hermano, que no te gustan los documentales de la 2, o que no has sido capaz de leer del tirón la Divina Comedia, los Episodios Nacionales o Cien años de Soledad. Pero para nosotras, que de perfectas no tenemos casi nada (como casi nadie, aunque al menos nosotras lo sabemos) el aprender otra forma de ver el mundo distinta de la que hemos aprendido y que cada día nos muestran los medios de comunicación, es la única manera de encontrar la libertad que nos arrebataron en la tierna infancia.

Por eso, porque el cambio empieza en uno mismo, porque aún podemos hacer muchas cosas para mejorar nuestras relaciones, os invitamos a que este verano desde la tumbona aprovechéis para respirar, para relajaros, para meditar, y que os hagáis con alguna joya de autoayuda de alguno de estos imprescindibles: BORJA VILASECA, ELSA PUNSET, ECKHART TOLLE, FERNANDO TRIAS DE BES o ALEX ROBIRA.

PILLADAS POR LOS PELOS

Posted by on 13, jul 2012 in Moda, Vivencias | 11 comments

¿TÚ COMO TE LAS APAÑAS?

Chicas el verano se me echa encima y yo con estos pelos. Tengo que ir urgentemente a la peluquería. Para nosotras la peluquería es uno de esos placeres con sabor agridulce.  Dependiendo del resultado unas veces más agrio, cuando al salir descubres que tu pelo en lugar de tener el color de los trigales en flor parece más bien una Mirinda de naranja sin gas; y otras definitivamente más dulce, cuando una desconocida te pregunta por la calle dónde te has echado esas mechas tan bonitas. Queda claro con esta pequeña confesión, que no somos de las de visita semanal peluquera para lucir melena el fin de semana, sino más bien de las de visita obligada cada tres meses por aquello de renovar las mechas. Si queridas, somos de las que todavía llevamos mechas…..pelin carcas pijillas no?.

Lo de las mechas es un invento de los años 70 que ha ido evolucionando con el tiempo y que algunas hemos sufrido en todas sus dimensiones. Todo empezó en un empeño por mantener esos colores de la niñez, cuando el pelo semirubio y brillante sólo necesitaba unos rayos del sol para adquirir de forma natural y espontánea uno luminosos mechones rubios que duraban todo el año. Así las mechas o reflejos de sol (en su acepción más romántica) ganaron cientos de adeptas como nosotras.

Entre los muchos métodos utilizados para su aplicación, aún recordamos con pavor aquel gorro de piscina lleno de agujeros, dos o tres tallas más pequeño que tu cabeza, desde el que te clavaban sucesivamente una aguja de ganchillo para extraer de raíz los mechones a teñir. La tortura era doblemente tal, tanto por el dolor de cabeza que te dejaba el resto del día, como por tener que ver en el espejo tu imagen calva con unos pelos ralos colgando aquí y allá, manchados con una pasta verde bacalao al pilpil.

Hoy en día la cosa es menos tortuosa, más indolora e incluso hasta placentera. Aunque verte con la cabeza como si fueras un pollo congelado envuelto en papel Albal  a punto de entrar al horno tampoco es moco de pavo, al menos la sesión es cómoda, agradable y en mi caso hasta soporífera. No en vano eso de que te toquen el pelo con cariño y sabias manos tiene cierto efecto anestesiante …. Allí llegó yo con mi cafetito, me instalo cómodamente en el butacón cargada con los HOLAS de los últimos tres meses, (porque sólo en la pelu leo los cotilleos), y mecida por esa música de ascensor al son del repiqueteo de peine aquí y allá, consigo tener una de esas experiencias felices, que como he dicho antes, a veces hasta terminan bien.

En algunas ocasiones cuando el peluquero pregunta eso de, “te hago lo de siempre o quieres otra cosa”. Me entra uno de esos ataques repentinos de cambio, y me pregunto si es el momento de hacerlo, de cambiar de una maldita vez, de dejar las mechas y cambiarlas por otra cosa, de cortar por lo sano, cambiar color, meter tijera y darle un giro a mi imagen de esos que sólo las muy guapas se atreven a hacer. Pero casi siempre me quedo en un pusilánime “pónmelas más oscuritas o córtame un centímetro más,,, para cambiar”….

Nos fascinan esas heroínas que van con la foto de Elle Mcpherson y cuando las preguntan que quieren, responden con una sonrisa, ESTO. En estos casos hay dos tipos de reacciones por parte del peluquero: está el que te dice que su peluquería no es un centro de cirugía estética, y que si quieres milagros te vayas a Lourdes, o en el lado opuesto, esos que te responden muy solícitos que has hecho una magnífica elección y que vas a quedar igualita… aunque añaden con tono de falsete,” esto te va a costar un pelin más, porque Elle lleva las mechas de al menos dos colores distintos, sino tres, y por supuesto te tengo que teñir también las cejas a conjunto”…

En fin que está claro que nunca superamos esa fiebre de ser lo que no somos, de tener un pelo liso cuando lo tenemos rizado, o rizado cuando lo tenemos liso, lo llevamos en los genes. Mi caso es este último, liso, pero laso, y por supuesto como no podía ser de otro modo en la adolescencia tuve que hacer un intento de convertirme en Megg Ryan. Entonces convencí a mi pobre madre de que era imprescindible para mi subsistencia en la jungla estudiantil hacerme una Rizzi, el término cool de la permanente o pelo frito de toda la vida. Una especie de líquido tostador con olor a vómito que convertía una melena lisa en un fastuoso pelo rizado en un par de horas. A mí me quedó de lujo, un melenón rubio lleno de sinuosas ondas coronaba mi cabecita al salir del mítico Llongueras, aunque eso sí, perecedero como la lluvia, ya que me duró exactamente 24 horas, tanto que mi madre financiadora del proyecto nunca llegó a verlo…

Un beso para nuestras amigas de mechas y de muchas otras cosas: Katia, Charo, Eva, Belén, Pity, Sofía, Lioba, Alejandra y un beso para las pocas que no sucumbieron a ellas, Belén, María, Verónica, Tilla, Bea……. (más…)

LA PESCA DEL SALMON EN YEMEN

Posted by on 10, jul 2012 in Vivencias | 3 comments

CAMBIO DE VIDA

Chicas hemos descubierto que casi siempre, tanto en el trabajo como en la vida, si una estrategia no te funciona, hay que cambiarla antes de que sea demasiado tarde. Y es que muchas veces nos empeñamos en seguir la estrategia equivocada. Nos obcecamos en un camino que creemos correcto, y acabamos dándonos golpes contra la pared una y otra vez esperando a que esta se rompa, hasta que al final lo que termina por romperse en pedazos no es la pared, sino nuestra propia cabecita.

Está claro, al contrario que la tecnología la mente humana no cambia fácilmente, porque como dice el dicho, “no hay nada peor para los que viven en la oscuridad que ver la luz”. Y es que para casi todos, ver una realidad distinta a la que tenemos en la cabeza puede suponer una ceguera permanente, mientras que para algunos privilegiados ésta puede ser la oportunidad de su vida. Nosotras no llegamos a tanto, nos conformamos con ser conscientes de que es posible ver las cosas de otra manera, encontrar el punto ciego de un problema, y reaccionar.

Ojo, que no se trata de abandonar sin intentarlo, ni de tirar la toalla al mínimo tropiezo, ni de lamentarnos como plañideras porque esa estrategia triunfadora que creíamos  infalible se ha tornado equivocada, ni de buscar culpables. Es sólo reconocer que a veces lo que ha funcionado en un momento, deja de hacerlo en otro. Reconocer que la realidad cambia casi sin que nos demos cuenta, y que no siempre nuestra mente cambia con ella, sino todo lo contrario. Aceptar que de repente estamos en la cola equivocada, en esa en la que no nos va a tocar nada. Que por mucho que insistamos en esta fila ya no tendremos premio, y que ha llegado el momento de ponernos en otra.

El otro día fuimos al cine a ver la última de Ewan Mcgregor, “La pesca del salmón en Yemen”, un intento de comedía social que por abordar muchos temas a la vez, se queda sin profundizar en ninguno. La verdad es que a nosotras nos gustó, aunque nos sumamos a la opinión de los cinéfilos de que claramente le falta algo, yo diría que guion. En todo caso aborda con más o menos acierto precisamente este tema: el cambio de vida. La pareja de protagonistas tiene ante sí un auténtico cambio de creencias y convicciones que termina por dar un rumbo opuesto a sus vidas.

El guapo de Ewan, que interpreta a un aburrido funcionario del Centro Nacional para el fomento de la Piscicultura, con una de esas vidas anodinas, rutinarias y letárgicas donde casi todo es previsible y no hay sitio para la emoción, se ve forzado a trabajar en el proyecto utópico y descabellado de un jeque multimillonario: llevar salmones desde Inglaterra a Yemen para el fomento de la pesca con mosca en este recóndito y desértico lugar. Cómo asesora del jeque y defensora de sus intereses aparece la guapa de Emily Blunt del Diario Viste de Prada, y como impulsora del proyecto en un intento macabro de mejorar el prestigio del Reino Unido en Oriente Medio, encontramos a Kristin Scott Thomas, interpretando a la hiperactiva asesora de imagen del primer ministro.

Ewan, que intenta revolverse como gato panza arriba ante la excentricidad del Árabe y la desfachatez de las dos féminas, entra en el proyecto sin fe y dispuesto a boicotearlo todo, demostrando así su ripiosa visión del mundo. Finalmente la trama le sumerge en un cúmulo de acontecimientos, que además de dar esperanza al proyecto, despiertan sin remedio su fe y sus dormidas emociones, poniendo en entredicho todos los  parámetros de su vida.

Y es que a veces un simple movimiento, una pequeña vibración hace que una nueva creencia encuentre un hueco en nuestra mente y emprenda sin remedio el camino del cambio; liberando a su paso un torrente de emociones escondidas. Aunque como dicen los expertos los cambios sólo se producen si uno da el primer paso, si uno está dispuesto a cambiar y guiña el ojo a lo desconocido. Es como los peces, al principio intentan nadar hacia el lado al que están acostumbrados, sin embargo de pronto uno se da cuenta que es posible ir por un camino distinto, da la vuelta, y los demás le siguen sin pensarlo. Quizá es precisamente lo que el mundo necesita en estos momentos, un cambio de estrategia.

PRIMER CHAPUZÓN VERANIEGO

Posted by on 5, jul 2012 in Vivencias | 3 comments

VAMOS A LA PLAYA oh oh oh oh

Pues eso chicas que el otro día nos dio un incontenible y repentino ataque de nostalgia marina, una súbita sacudida de nuestras colas de sirenas clamando por remojarse en el mar, una llamada impetuosa de Neptuno hacia sus aguas que no pudimos ignorar. Así que raudas y veloces salimos corriendo hacia la playa. Pero está claro que el primer finde de playa del verano no se debe improvisar, porque aunque es corto no deja de requerir ciertas preparaciones imprescindibles. No sólo, como estáis pensando, la famosa “no te olvides la toalla cuando vayas a la playa”, sino también la bolsa para meterla, junto con otra para meter la cremas, otra para proteger el móvil y el monedero, otra para los bikinis,- mejor si son de tu talla y están sin caducar-, las chanclas, la revista, el gorro, y no sé cuántas cosas más porque a mí se me olvidaron la mitad.

Así que nosotras  por seguir el impulso playero nos lanzamos a la aventura sin suficiente planificación, sin revisar los pelos de las piernas, sin tiempo para actualizar la bolsa de propaganda de las revistas de hace tres años, y con la reserva de un hotel frente a la playa de la página LATE ROOMS, o sea casi te quedas sin habitación punto com- y con la sombrilla vintage de Sofía, ese clásico que tantas alegrías nos ha dado y que ella conserva orgullosa en el paragüero de su casa.

El primer pago del tributo a la improvisación fue el overbooking del hotel, cuyo gerente nos comunicó, cuando estábamos a medio camino, que había calculado mal y no tenía habitación para nosotras, ni para otros siete más, así que sintiéndolo mucho nos desviaba a otro de similares características. El resultado fueron unas características similarmente dispares: como estar situado en un polígono industrial en lugar de en primera línea de playa, la piscina supuestamente ubicada en la azotea, nunca conseguimos encontrarla, la habitación con vistas al mar, no sólo no daba al mar pero tampoco al polígono, sino más bien a un desconchado patio de luces, y el desayuno buffet libre, era más bien de lucha libre para cazar una mesa y una tostada caliente.

Nosotras mujeres prácticas del siglo XXI en plena terapia de positividad no nos amilanamos y nos propusimos disfrutar del polígono como si fueran las Bahamas. Así que nada más llegar el viernes a las siete de la tarde nos lanzamos al mar. Tan contentas estábamos que no reparamos en que no habíamos ni comido, así que a las ocho, con el sol aún quemando y la sal ya ubicada en nuestra piel, decidimos ir directamente a cenar evitando la parada de aseo en el polígono. Nuestra pericia para elegir el restaurante con más pinta local en el que aceptaran a dos merluzas en atuendo de playa, nos llevó a optar por el más pintoresco, en el que nos obligaron a degustar algunas delicatesen de la zona, que literalmente escupimos en la servilleta. Visto lo visto nos pareció que sólo un par de Gyn Tonic podían devolvernos la dignidad, aunque fuéramos prácticamente en biquini a las dos de la mañana.

Al día siguiente tras superar el trauma del fuego arrasando la mitad de la comunidad valenciana conseguimos acampar contentas en la playita con la sombrilla, la toalla y las cremas. Allí nos dimos un buen baño cuan sirenas Mediterráneas, tras el que nos aplicamos una buena capa de crema para evitar volver el domingo a casa como si fuéramos unos camarones a la plancha. Pero una vez más volvimos a pagar la novatada del verano, porque las cremas de protección cincuenta compradas a última hora en la farmacia dejaban una espesa película blanca que lejos de absorberse dejando la piel resplandeciente y protegida, se pegaban a ella a modo de compacta escayola blanca.

Tras los primeros baños de mar y sol comprobamos que la escayola superaba no sólo el sol, sino también el agua de mar y seguramente el gel de baño, y que eran tan eficaces que en los sitios donde la mano no había pasado por ausencia de gachetobrazos, el rojo camarón lucía a sus anchas haciendo preciosas figuras en tripa y piernas al contraste con la escayola, algunas en forma de dedos. Menos mal que este año los biquinis de HyM tienen tantos abalorios que en cada baño el peso te sumerge bien al fondo y no hay riesgo de ser confundidas con elefantes marinos.

El domingo como no podía ser de otro modo nos encontramos con la única tormenta caída en la zona en los últimos dos meses que nos obligo a permanecer metidas en el coche la mitad de la jornada playera. Aunque al final y como recompensa a nuestro positivismo el sol volvió a aparecer radiante para regalarnos el que seguramente será el mejor baño del año. Tanto es así que compensó el sándwich caducado que nos obligaron a comer en el chiringuito por haber sobrepasado el horario establecido. Así que sólo os podemos decir, planificad vuestras vacaciones y si no dejad que la actitud positiva haga inolvidable cualquier tipo de experiencia. Feliz verano.

EL ASOMBROSO Y FANTÁSTICO MUNDO DEL GIMNASIO

Posted by on 25, jun 2012 in Moda, Vivencias | 3 comments

GIMNASIO O PERSONAL TRAINNER

No os lo vais a creer. Mi compañera Marisol, una Venezolana guapetona, simpática y recia, de esas que los hombres llaman tías buenas o mazizorras nada más verlas, y que las mujeres no podemos evitar querer por su desparpajo, su fuerza y su alegría, nos ha confesado que todas las mañanas de 7 a 8 – sí habéis leído bien, a las siete de la mañana cuando no han puesto ni las calles-, se somete a un entrenamiento militar con un personal trainner. Nosotras que la vemos llegar cada día con su sonrisa puesta, su buen humor y el bolso lleno de productos ecológicos sin caducar, y con ese buen talante que ha convertido en talento natural para hechizar al personal y metérselo en el bolsillo, nos hemos dicho, no puede ser, esta tía no es humana, tenemos que empezar a imitarla ya, si queremos conseguir un tipo como el de la Teniente O´neill y un éxito social como el de Paz Padilla.

Está claro si queremos parecernos en algo a ella, lo primero que tenemos que hacer es cambiar de gimnasio. En el nuestro no creo que exista eso del personal trainner, a no ser que se refiera a esos que se ayudan entre sí a levantar las pesas, y de paso se soban un poco los bíceps e intercambian miraditas maliciosas. Lo nuestro más que un entorno deportivo es un parque temático. De hecho la gente ni se molesta en llevar ropa de deporte, sino que adapta como puede su ropa de estar por casa o reutiliza las eternas mallas del instituto. En el sector masculino están los del look piscinero, me pongo el bañata, una camiseta, las zapatillas sin calcetines y a sudar. Luego hay otro grupo bastante compacto de los que juegan a interpretar al marine americano, con ropa de camuflaje y hasta gorro de lana, muy útil a cuarenta grados sudando. Y cómo no, mis favoritos, los miembros perennes de las carrozas del día del orgullo gay, que sólo les falta el collar de perlas y el perro chiguagua.

Nosotras que tampoco somos el colmo de la última moda deportiva porque nuestro pantalón, aunque muy de aerobic al principio, ya caducó hace cinco añitos, estamos mimetizadas con el ambiente. Y nos consolamos pensando que estamos a años luz de esas que piensan que las bambas son un calzado deportivo, o que las zapatillas de Berscka son perfectas para hacer step durante tres horas sin destrozarte la espalda para siempre. Luego están esas y esos, marcados de por vida por la influencia de esa Eva Nasarre ochentera que puso tan de moda los tops con pantalón apretado, cinta de felpa, calentapiernas de lana, y un poco de colorete entonador. Allí nadie parece consciente de que hay marcas como Nike que ofrecen ropa moderna, bonita, transpirable y que se adapta al cuerpo.

Nosotras además somos de las que nos gusta ir a clase, una aventura sólo recomendada para expertos. Primero hay que llegar media hora antes para coger sitio, si no quieres encontrarte con una pierna o un brazo en la nariz interrumpiendo tu proceso de musculación. Luego tienes que matarte con cuatro para coger unas pesas de tu tamaño, si no quieres hacer la clase con el equipo de un culturista o muy al contrario con los abalorios de una mayorette. Después tienes que concentrarte en identificar al profesor entre tanta flora y fauna, y hacer un esfuerzo por clavarle la mirada,-  que siempre tenderá a huir y extasiarse con personajes mucho más interesantes, como los arrítmicos que no dan una, las empanadas que van y vienen llevando trastos hasta que consiguen acoplarse a mitad de clase, o esas que no se sabe muy bien si se han dejado el pijama puesto, o han quedado con las amigas para dar un paseo; y como no mis amigas las machacas, que van por la tercera clase seguida y tienen a su alrededor un cerco de sudor de metro y medio -.

Por supuesto si lo que queremos es acercarnos a nuestra teniente O´neill particular, tendremos que cambiar irremediablemente también algunos de nuestros hábitos alimenticios. Y es que chicas, ella, a eso de las doce, cuando el cuerpo te empieza a pedir alpiste y la mente te reclama a gritos que te tomes un buen Donnette de chocolate, saca una resplandeciente manzana verde Granny no se qué, y se la come con el mismo deleite y pasión que si fuera una palmera de chocolate…..Pues eso que nos queda mucho, y no te digo si además hay que ser tan simpática y optimista como ella.

 

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