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Manual de supervivencia para mujeres positivas

TERAPIA DE GRUPO

ENTRENANDO LA ASERTIVIDAD

Posted by on 20, jun 2012 in Moda, Vivencias | 6 comments

YES, WE CAN

Chicas llevamos una temporadita pensando en esto de la asertividad. Que digo, llevamos toda una vida oyendo eso de “no eres suficientemente asertiva”, incluso diría más, llevamos siglos de existencia cargando con el San Benito de que la falta de asertividad es el gran obstáculo de las mujeres. Y está claro, salvo algunas escasas excepciones, a las mujeres nos cuesta decir no, sin lamentarnos, sin sentirnos culpables y sin herir a los demás. Y es que para la mayoría decir esa palabra mágica a la primera, resulta casi imposible. Así que, o bien dicen si, y luego se buscan mil excusas para decir que finalmente no pueden, o por el contrario, sale de su boca un compungido NO acompañado de una complicada y laboriosa explicación llena de culpa y remordimientos.

Así que hoy cuando he oído en el autobús a una chica decirle a un tío: te importaría cederme el sitio por favor, y el tío le ha contestado, ¿por qué habría de hacerlo?, y ella le ha dicho, porque estoy embarazada y ese sitio está reservado para personas en mi estado. Y todo ello con un tono simpático, sin acritud, sin falta, ni denuncia, sin el careto estresado de la típica amargada, que para pedir el sitio habría lanzado un bufido, después de cansarse poniendo caretos y tocarse la tripa para que el otro se diera por aludido. Me he dicho a mí misma, esto debe ser asertividad. Y después cuando una vez sentada le ha dedicado una primorosa sonrisa, mientras él se levantaba tan pancho, le ha dado las gracias y se ha puesto a leer como si tal cosa, en lugar de darle un bolsazo y continuar todo el viaje murmurando lo maleducado que era, como habría hecho cualquier otra. Me he dicho, esto debe ser asertividad de la buena marimorena.

Al mismo tiempo he intentado imaginarme mi reacción en la misma situación. Y he concluido que yo antes que decir eso, habría muerto aplastada, o me habría podrido todo el camino encaramada a la barra para no caer, sudando y lamentando no tener una tripa escandalosa para que la gente me cediera el sitio por pena, vergüenza o solidaridad. O quizá habría esperado que me leyeran el pensamiento, que  es lo que nos gusta a nosotras, la telepatía. No en vano he sacado un 40 % en el maldito test de la asertividad. Y es que la asertividad es precisamente eso, expresar tus deseos e intenciones claramente, sin ambigüedades, sin adjetivos, y sobre todo sin herir a nadie, sin ataques, ni caretos. O como dice la wikipedia, un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otros, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.

Y es que ésta “forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos, o defender nuestros legítimos derechos actuando desde un estado interior de calma y autoconfianza, en lugar de la emocionalidad”, como lo definen en psicología, es algo que sólo los hombres, mejor dicho, algunos hombres, traen como equipamiento de serie ( bueno Sofía también), y que sin embargo nosotras, casi todas nosotras, sólo podemos conseguir mediante el entrenamiento sistemático, sino queremos convertirnos en una de estas tres: en pasivas y por tanto en las víctimas, en agresivas y entonces en las verdugas castigadoras, o directamente en las más tontas de la película.

Pero tengo que deciros que para lograr esto de la asertividad es imprescindible despojarse primero de dos pesadas cargas muy comunes en el género femenino: la primera es quitarse definitivamente esa necesidad perentoria de gustarle a todo el mundo, (ya hemos contado en otros post que opines lo que opines el 20 % se opondrá, es estadística pura), y la segunda y no menos importante, es acabar de raíz con ese pensamiento tan de tía, de que los derechos y necesidades de los demás son más importantes que los nuestros. Bueno hay una tercera, y es conseguir de una puñetera vez creer un poquito más en nosotras mismas, nuestras necesidades, nuestros sentimientos y nuestras decisiones. Y aprender a expresarlos sin tapujos, y en el momento oportuno, no cuando la hoya expres esté a punto de estallar y los exabruptos y modales nos quiten la razón irremediablemente.

Así que ayer empecé mi entrenamiento yendo a Zara Home a cambiar un portavelas que había comprado, y que al sacarlo de su cuidado envoltorio había descubierto que tenía uno de los lados doblado y estaba a punto de romperse. En otras circunstancias me lo habría comido con patatas, lo habría colocado sin que se viera y chispun. Por supuesto antes me habría echado la culpa por no haberme dado cuenta en la tienda. Sin embargo como tenía que contaros la experiencia, me he plantado en la tienda con buen rollo y una sonrisa. Le he dicho a la chica que quería cambiar el portavelas porque al sacarlo había visto que estaba doblado, sin añadir más explicación, sin aludir a la negligencia de la que me lo envolvió, y sin hacer juicios de valor ni poner caretos. La chica como buena tía me ha mirado incrédula, y ahí es cuando ha empezado a tambalear mi asertividad.

Así que chicas está claro hay que seguir entrenando. Desde estas páginas proponemos a los sitios de compra colectiva que incluyan de una puñetera vez un curso combinado de asertividad, movimiento slow y contorsionismo, con el un único objetivo de “aprender a transmitir lo que deseas sin enfados ni malas maneras, y a decir sin culpa esa palabra de dos letritas NO”.

ELOGIO A LA PEREZA POR LUISGE MARTÍN

Posted by on 11, jun 2012 in Vivencias | 5 comments

DE LA CIVILIZACIÓN DEL OCIO A LA CULTURA DEL ESFUERZO

Hoy no quiero hablar de moda, ni de decoración, ni publi, hoy hemos encontrado este artículo en Lila and Cloe publicado en El País y creemos interesante compartirlo. Feliz lunes, feliz semana, feliz futuro.

En 1932, en su ensayo Elogio de la ociosidad, Bertrand Russell planteaba una situación alegórica. Supongamos —decía— que un cierto número de trabajadores fabrican al día, en una jornada de ocho horas, todos los alfileres que necesita el mundo. Supongamos a continuación que alguien inventa un artilugio que permite fabricar el doble de alfileres con el mismo esfuerzo. “En un mundo sensato”, decía Russell, “todos los implicados en la fabricación de alfileres pasarían a trabajar cuatro horas en lugar de ocho, y todo lo demás continuaría como antes”: el empresario seguiría teniendo el mismo beneficio y los alfileres costarían lo mismo. En el mundo real, sin embargo, ya sabemos lo que ocurre: se despide a la mitad de trabajadores y se multiplica el beneficio.

Russell no era economista, y en su planteamiento había una falacia transparente. En primer lugar porque nunca es posible determinar cuántos alfileres o cuántas unidades de cualquier producto necesita el mundo: suele ocurrir que, al mejorar los métodos de fabricación y abaratarse la mercancía, se encuentran nuevos usos y se multiplica la demanda. Y en segundo lugar porque la economía es una arquitectura terriblemente movediza que va desplazando siempre sus engranajes: los trabajadores sobrantes en la industria de los alfileres podrían emplearse en una industria derivada (la de los alfileres de corbata, por ejemplo), en una industria nueva (la del automóvil estaba en pleno florecimiento en la época en la que Russell escribía) o en otra actividad económica diferente a la industrial.

Lo que ocurrió durante décadas en las economías capitalistas, de este modo, fue que los avances tecnológicos, además de incrementar los beneficios empresariales mediante la mejora de la productividad, posibilitaron la prosperidad de amplias capas sociales. Los profesionales y los obreros siguieron trabajando ocho horas diarias, como en 1932, pero pasaron de recibir salarios de subsistencia a mejorar poco a poco sus condiciones laborales: accedieron a viviendas cada vez más dignas, compraron automóviles y renovaron su vestuario cada temporada. Fue la era de gestación de las famosas clases medias.

Ya no se habla de la civilización del ocio, sino de la cultura del esfuerzo

¡VIVA EL FRACASO!

Posted by on 7, jun 2012 in Vivencias | 10 comments

APRENDIENDO A FRACASAR
Ni de coña chicas, yo no he aprendido aún, no os hagáis ilusiones. Lo cual no quiere decir que a mi edad no siga intentándolo. Os aseguro que aprender a fracasar, a entender a mi jefe y a utilizar bien el taladro, son tres de mis obsesiones en la vida. Y es que esto de errar sin dolor se debería aprender en el colegio. Diría más, en la guardería, en la más tierna infancia, cuando los golpes duelen menos y la mente es flexible para encajar los embates. Cuando uno todavía está a tiempo de no aprender el término fracasar, ni de sentir su angustia, ni su dolor. Cuando se puede atacar el tema de raíz y todavía se puede evitar que quede integrado en nuestro disco duro personal un dañino sistema de creencias negativas, que ejercerán de filtro en todas las experiencias de la vida. Y que casi seguro nos traerán un buen montón de sufrimientos, o nos llevarán directamente hacía otro sentimiento igualmente aniquilable; la frustración.
Y es que aunque parezca mentira, es posible cambiar ese mundo de iniciación al sufrimiento eterno, tan inútil para una existencia feliz y para salir airosos de las dificultades de la vida, por otro entorno de pensamientos más sanos, más prácticos y más enfocados a la felicidad y al éxito terrenal. Porque podemos evitar quemarnos en el infierno cada vez que metamos la pata, o que no consigamos las metas sociales que nos imponen, aprendiendo tres cosas muy simples: uno, hay que buscar la felicidad en el camino no la meta, dos, no puedes elegir la cara que tienes, pero si puedes elegir la cara que pones, tres, equivocarse es positivo para la vida.
El término fracasar etimológicamente significa, caer estrepitosamente, es decir no vale con darse un buen golpe, es necesario que también haya ruido, pitos y flautas. En realidad hoy en día fracasar se circunscribe fundamentalmente a no cumplir las expectativas, a no responder a lo que esperamos o esperan de nosotros, y entonces, o nos castigan, o nos castigamos, o nos frustran, o nos frustramos, o ambas cosas a la vez. En otras culturas el fracaso no existe, porque se considera un aprendizaje, una consecuencia de la acción, de los errores se aprende y siempre se saca una enseñanza positiva. Abraham Líncon antes de ser presidente de los Estados Unidos en 1860 padeció muchas veces el fracaso pero nunca se sintió un fracasado: cayó en bancarrota en 1831. Fue derrotado en la legislatura de 1832. Su prometida murió en 1835. Sufrió un colapso nervioso en 1836. Fue vencido en las elecciones de 1836 y en las parlamentarias de 1843, 1846 ,1848 y 1855. No tuvo éxito en su aspiración a la presidencia en 1856 y en 1858 fue derrotado en las elecciones para el senado. Y por supuesto nunca supo utilizar un taladro.
Y es que no sabemos la fórmula para tener éxito, – aunque intuimos que sería algo así con muchas tes: talento, talante, trabajo, y tenacidad-, tampoco sabemos la fórmula para no sentir el fracaso, pero creemos que será algo así con muchas as: actitud, alegría y aliados. Porque como dice Robira el talento es un comodity, se te presupone, pero el talante es una elección y por tanto debería ser una lección clave en el colegio. La satisfacción de haberlo intentado es mejor que la frustración de no haberlo conseguido, pero para que funcione es necesario que la mente se lo crea.
Yo esta semana he fracasado y de esto he sacado tres lecciones. Una, sólo eres fracasado si te sientes así, sino todo se queda en una experiencia y un aprendizaje. Dos, hay que hacer valer la acción siempre en positivo, sólo se equivoca el que lo intenta. Y tres, es vital leer con atención  la pregunta, porque muchas veces respondemos a una pregunta distinta a la que nos han planteado, (ya me pasaba en el colegio), además a veces en la pregunta está la respuesta. Y por supuesto y no menos importante, es básico aprender a usar el puto taladro…

LA FRASE VIAJERA SALE DE PUERTO

Posted by on 5, jun 2012 in Citas, Videos, Vivencias | 3 comments

EN VUESTRAS MANOS LA DEJAMOS

Pues esto de las frases viajeras nos ha hecho viajar pero de verdad. Y en este viaje fascinante hemos abierto muchos cajones, hemos rebuscado por los rincones de la memoria, hemos encontrado libros, diarios, revistas viejas. Y ha sido toda una aventura porque en alguna estación nos hemos reencontrado con Sabina y su poesía urbana,en otra hemos rememorado al dedillo el guión de Grease, e incluso hemos conseguido que hasta nuestro padre se estire y nos aporte alguna que otra frase que hasta ahora dormían el sueño de los justos en algún rincón de su improvisado despacho. Y al final del viaje nos hemos dado cuenta que el mundo es cómo lo mires, que la vida es lo que quieras que sea y que la nuestra tiene tres cosas: fantasía, creatividad, y mucho, mucho sentido del humor: And the winner is……

Los blogs que hemos elegido para continuar el viaje son: Atropellaplatos (porque es un personaje genial), Mi reino por tu loft (porque me encanta su frescura, su naturalidad), Blue Vintage (porque tiene estilazo y unas propuestas siempre geniales), Escarabajos y princesas (porque es todo genial), Blog de madre (porque he visto a poca gente con tanto sentido del humor), Galletas de ante (porque mola mucho).

Y para terminar y ya que hablamos de blogers, os dejo la aplicación de Motivator para esos días en los que te preguntas por qué narices escribes un blog


 

PARA LOS QUE ODIAN LOS LUNES

Posted by on 4, jun 2012 in Vivencias | 0 comments

MOTIVATOR APP BY BBDO

FRASES VIAJERAS

Posted by on 31, may 2012 in Citas, Vivencias | 6 comments

LAS FRASES DE TU VIDA

Bueno Chicas, resulta que una blogera amiga Florence, de Bubbles on my planet nos han elegido para formar parte de un proyecto de frases viajeras. Primero tenemos que elegir una frase que nos identifique y cuya sabiduría queramos transmitir al prójimo y después debemos seleccionar otros 5 blogers auténticas/os que sigan este divertido y nutritivo viaje. Su frase, que por cierto nos ha encantado es, “He reconocido mi felicidad por el ruido que hizo al marcharse”.

Así que estos días hemos estado buscando una de esas frases míticas que se merecen un sitio en el firmamento. Ésa sabia, combinación de palabras que conviene llevar en la maleta para sacarla en cualquier momento y convertirla en la reina de la fiesta. Elegir una, entre esas citas mágicas que nos hacen conectar con el universo, o mejor, que nos ayudan a conectar con nosotros mismos y con los demás, no es nada fácil. Y es que nos cuesta aceptar que el sentido común a veces se queda entre tinieblas y no se levanta con nosotros cada mañana, y que sólo reacciona cuando algo o alguien le despierta de su letargo. Por eso, en muchos momentos, necesitamos que nos recuerden que “la vida es lo que nos pasa mientras hacemos planes”, o que “sólo somos felices cuando aprendemos a tener pensamientos felices”.

Porque aunque en el fondo lo sabemos, necesitamos plasmarlo en palabras universales y recordarlo de vez en cuando. Además, hay que reconocer que hay personas que saben expresar lo mismo mucho mejor que los demás. Gente que con el mismo fondo, convierte sus palabras en aves fénix, que hacen que su mensaje se eleve por encima del resto para dar en el clavo, “la vida no es una carrera, es una diana, lo importante no es llegar el primero, sino acertar el tiro”, esta nos encanta. Otra de nuestras favoritas que dice mucho con muy poco, es de una película, “La felicidad hay que cocinarla con lo que tienes en la nevera, no con los ingredientes de un restaurante de tres estrellas”. Luego están las frases dichas por esos personajes icónicos que han conseguido el éxito, y que encierran, en una cita mítica, parte de su fórmula mágica de ascenso a las alturas, como el popular “yes we can” de Obama, o las célebres palabras de Marilyn Monroe “Si hubiera respetado todas las normas no hubiera llegado a ninguna parte. Haz cada día algo que te de miedo”.

La verdad es que a veces las frases, como la vida, llegan en el momento adecuado, en ese momento en que estamos más preparados para escucharlas. Entonces esa frase suena, retumba y se hace un hueco en nuestra mente, se convierte en nuestro salmo, en nuestra nana y en nuestra canción, y la escribimos en un post y la clavamos en nuestro ordenador y en nuestra alma. Así en la etapa de la adolescencia nos marcan los “soy rebelde porque el mundo me ha hecho así”, o esa de “si no te gusta la música te vistes y te vas…”. Entre los veinte y los treinta buscamos el éxito y nos lanzamos a por nuestro trozo de queso, y nos preguntamos, si será mejor arriesgar o esperar pacientemente nuestro momento. En todo caso una de nuestras favoritas en estos años es esa de “se genial en una cosa y te creerán bueno en casi todas”, y por supuesto esa de gran utilidad “si superas el miedo llegarás a la libertad”. Y como no, ese consejo para viernes por la mañana, “no cuentes tus problemas a tus amigos, que los divierta su puta madre”.

Luego llega la crisis de los cuarenta  y la sed de frases y citas se convierte en una necesidad, porque es cuando hacemos balance y la cosa no se parece mucho a lo que habíamos planeado, ni en lo físico, ni en lo mental, ni mucho menos en lo material, y es cuando entendemos demasiado tarde esa cita magistral de “lo que crees, es lo que creas” y te preguntas ¿pero resulta que todo este estropicio lo he hecho yo??. Entonces necesitamos retomar nuestra autoestima, entender qué coño pasó a los tres años que nos ha hecho llegar de esta guisa a la cuarentena. En fin que contra esto creemos que la única solución es aplicar la máxima “quién supera la crisis se supera a sí mismo”, o esa de “lo importante no es poner años a la vida sino vida a los años”.

Bueno pues hemos llegado hasta aquí sin decidir cuál será nuestra frase viajera. Pero sí tenemos claro cuál es nuestra favorita y es una del clásico Grease, “el secreto irá conmigo a la tumba”. Y sobre todo tenemos clarísimo, cuál es la frase que inspira este blog: We don´t know how people make it throw life without a sister”.


MAYO. MES DE BODAS

Posted by on 23, may 2012 in Moda, Vivencias | 2 comments

DE BODA EN BODA Y TIRO POR QUE ME TOCA

BODA ( 1)

Hoy no me puedo levantar. El fin de semana me dejó fatal. Toda la noche sin dormir, bebiendo, fumando y sin parar de reír…. Pues eso , que lo que antes era lo habitual en un fin de semana ahora se llama aniversario-bodorrio-bautizos y comuniones. Y es que con mayo llegan los eventos a go- go, que aunque tengamos nuestros añitos sigue habiendo bodas y rebodas. Mientras, el tiempo sigue jugando al escondite, y cada mañana es una aventura: o te sale un día sofocante con viento del Sahara o te cae un granizo helador que ni en diciembre.

A mí, una vez más, se me ha acumulado el trabajo y me he pasado tres días con las lentejuelas puestas y la copa en la mano (y en la manga que siempre hay un poco que se vierte así de forma accidental). Empecé el jueves con la fiesta-boda-aniversario de nuestra amiga Bea y Miguel, su novio hasta la eternidad. Toda una demostración de que esto del amor a veces dura, se renueva y vuelve a durar incluso más. Estos que han decidido unirse en el vínculo matrimonial más bien talluditos y con la descendencia presente, nos montaron una fiesta ochentera con barbacoa y toque Sushi divertidísima y llena de encanto.

Un evento campestre sin protocolo en el que cada cual eligió el tipo de atuendo y el perfil que más le iba, definiéndose desde el principio dos clarísimos grupos: los coperos y bailones con un look me voy de marcha pero no me quito las perlas, y los de coca cola y animosa charla sobre alfombras, con un look más de cóctel. Yo lo tuve claro desde el principio, si la música es buena y las copas abundantes pues a bailar, a saltar, y a darlo todo, aprovechando que puedo mezclar las lentejuelas con las sandalias extraplanas. Así hago ejercicio, pego unos cuantos berridos antiestress, y me evito las conversaciones interminables sobre el colegio de los niños.  La noche fue gloriosa y pude comprobar que la vieja pandilla está en plena forma, nos bailamos todos los clásicos, desde Bon Jovi, Queen y George Michael a los hombres G, los Nikis y los Secretos. Gracias Bea y Miguel, lo pasamos realmente bien.

BODAS ( 2)

Al día siguiente partí para Jaén junto a mi amiga Sofía, directa hacia el siguiente acontecimiento del año: la boda tipo fiestas patronales de mi compañero Fernando y su novia Lola. En la jornada preboda, un ágape informal en baretillo de pescaditos, llegamos pronto y tomamos posición al fondo, justo donde salían las raciones y las bebidas, lo que nos permitió alternar con los camareros e  interceptar los mejores platos antes que el resto de los invitados, y de paso fichar bien al personal. Allí nos explicaron que lo que se lleva ahora es beber de “cubo”, yo que estoy medio sorda entendí “tubo”, así que pedimos uno para cada una. Al final resultó que eso de los cubos es una especie de recipiente metálico lleno de hielo con cinco botellines del ala, así que empezamos la noche no con una, sino con cinco birras para el cuerpo.

Poco después  empezó el desfile de gente conocida y desconocida, al tiempo que seguían saliendo bandejas de pescaditos de todos los tamaños, pequeños, grandes y mutantes, hasta llegar al boquerón de tamaño trucha que había que acompañar con media barra de pan con ali oli, ideal para ligar y para la dieta. Mientras dábamos sobrada cuenta a las raciones, nos percatamos de la enorme diferencia de color de piel del equipo local contra el visitante. Por un lado las jienenses lucían un moreno espectacular, muy de estilo crucero, por otro, nosotras lucíamos una palidez transparente más del estilo binguero. Yo sólo podía pensar en mis medias para la boda, las había comprado sin probar y no teníamos claro si serían imitación crucero, estilo blanco monjil o tipo apretado de descanso (Sofía dixit).

Al día siguiente después de un poco de turisteo y unos cuántos Vermuts, morcillas y chanquetes con el grupo duro de la pandilla, (el blando se fue a la pelu pero nosotras no lo vimos imprescindible), llego el momento de prepararse para la boda. Por supuesto no podía faltar una buena sesión de chapa y pintura, o nos quedaríamos para siempre con el apodo de las Bingueras. Así que ni cortas ni perezosas nos dimos un buen baño de maquillaje y nos pintamos las uñas de coral que resalta el dorado artificial. La barra de labios no nos dio tiempo a pillarla, pero sí un bolsito estilo monedero que luego se encasquilló y no había manera de abrir, casi pido unos alicates para apagar el móvil en la iglesia.

La capilla estaba en una colina a la cual había que subir andando, o escalando, un acto heroico cuando llevas calzados unos taconazos como los míos. El ascenso fue duro y en cada curva hubo amenaza de vuelco con el riesgo de empezar a rodar y llegar de nuevo al hotel. Al final conseguimos llegar y pillar un sitio estratégico para el fichaje de modelos. El folklore nos ofreció una gama completa de atuendos, desde el más puro estilo bodorrio, con un completo de traje largo, tocado, chal y abalorios, pasando por algo más moderno tipo chica yeyé, e incluso había una imitación casi perfecta de Amy Winhouse con cardado incluido.  Nuestro favorito no obstante, fue una total pink  de cabeza a los pies con tocado de largas plumas de avestruz que resaltaba varios metros encima de las cabezas.

Después de la misa y el lanzamiento a propulsión de unos cuantos kilos de arroz y un par de petardos, que casi matan del susto al padre de la novia, emprendimos camino a la fiesta, que tenía lugar en un restaurante cueva. Un sitio bastante pintoresco, con buenas vistas y amenizado por una buena saxofonista, aunque pelín frío para los modeletes destapados de la peña. La cena con buen vino de Tobelos y muchas risas, culminó con un corte de espadachín de la tarta nupcial y una encuesta sobre el grado de conocimiento de los invitados sobre los  secretos de los novios. Luego llegó el baile y con él, las muestras de cariño, los cánticos en inglés guachi, guachi y las copas a discreción sin faltar los dirty dancing, los magreos descontrolados y los imitadores tambaleantes de Michael Jackson.

 A las siete de la mañana el panorama era desolador: desnucados abrazados a desconocidas, borrachos abrazados a botellas de vino, los novios bailando el New York, y nosotras afónicas, destrozadas y con el cuco que adornaba la cabeza de Sofía abandonando por fin el nido camino de Madrid.

ADICTAS A LA COMPRA COLECTIVA

Posted by on 21, may 2012 in Belleza, Vivencias | 5 comments

ENGANCHADA AL BONO

Chicas, lo he vuelto a hacer. Ya es el tercer cupón que pillo esta semana, pero no lo he podido resistir. Blanqueamiento para dos personas por 99 euros!!!. Pero si mi dentista en un arranque de generosidad me dijo que podía rebajármelo a 350 euros y que no se lo dijera a nadie!!. Y eso para mí solita, que si le digo que somos dos, me cobra el doble más un plus de peligrosidad. Así que al verlo me he dicho, Rubia tu estarías genial con los dientes blancos, tu sonrisa mejoraría y saldrías mejor en las fotos. Dicho y hecho, he pulsado al botón sin miramientos, como si empezar el lunes fundiendo 100 euros antes de las 9 de la mañana fuera mi deporte favorito. Y ale, inmediatamente me llegaba el cupón, un poco más y se me pasa el plazo. Luego al darle a imprimir me he puesto a pensar si en realidad me había leído la letra pequeña. ¿No resultará que al final es un tratamiento a base de tipex o de lejía que también sirven para blanquear?

Y es que esto de los ofertones por email diario es adictivo. Si estás en la oficina currando con el culo plano en la silla, con careto ojeroso por la falta de sueño y unos pelos de metro y medio escondidos bajo los vaqueros cuando el verano ya ha empezado y lees:  “59 € en lugar de 350 € por 5 sesiones de depilación con láser de diodo en una zona a elegir entre piernas, inglesbrasileñas, axilas, labio superior, mentón, línea alba o dedos o 99 € en lugar de 700 € en dos zonas. Apto para verano y todo tipo de pieles, incluidas las bronceadas!”. Pues es casi imposible resistirse, y eso que no tienes ni idea de qué es eso de la línea alba. Y si encima es una oferta limitada que expira en cuatro horas, pues piensas que no puedes dejar pasar semejante chollazo cuando a tus amigas les ha costado 500 euros. Y decides que es tu oportunidad para deshacerte de esos incordiosos pelillos que han arruinado tantas vacaciones y tantos looks a lo largo de tu vida.

Y sin más le pegas al botón y metes tus datos, e inmediatamente se activa el pago en tu visa, y en un segundo la cosa está hecha. Ya te ves para siempre sin pelos y con la piel de culito de bebé sin quemazones, ni tirones. Luego cuando ya no hay vuelta atrás te pones a mirar los destalles. Y es ahí cuando descubres con sorpresa, que el sitio en cuestión te queda a hora y media del curro, o tres horas y media de casa, que no te suena de nada, ni encuentras referencias en ningún sitio, que la cita más cercana que te dan es para dentro de seis meses, y que con cinco miserables sesiones, una mujer oso de pelo recio como tú, no tiene ni para empezar. Aún así piensas que por ese precio sigue siendo un chollo y te abalanzas a compartirlo con tus amigas. Y es ahí cuando descubres que no eres nadie, que ellas van un paso por delante y ya tienen bonos para las mechas californianas, la presoterapia y gravitación, la keratina y oro para el pelo, piel de celebriti, dermoplastia contra la celulitis y criolipólisis para Dios sabe que..

Y te preguntas que de dónde sacan la pasta y el tiempo, pero sobre todo de dónde sacan las ganas para ajustar tanto tratamiento sin una secretaria que les lleve la cuenta. Luego te das cuenta que estás cosas también tienen un efecto catártico, y que gente que hasta ahora pasaba el fin de semana entre el Carrefour y el parque de los niños, ahora compra bonos para conducir un coche biturbo, hacer un cursillo de cocina japonesa, o pasarse una mañana de sábado en una sesión de automaquillaje cuando nunca habían pasado del colorete. Y te ves tentada a descubrir Valladolid tomando una autentica paella valenciana o a recibir media hora de placer a la carta…….si no te da por ir de terapéutica, y hacerte una hidroterapia de colon, o  un test de intolerancia alimentaría mientras encargas tu carta astral para saber si ese tipo Pera, que Dios te ha dado, tiene algo que ver con los astros y las constelaciones.

También es el lugar ideal para los actos delictivos y las compras inconfesables, te buscan el novio perfecto por 45 euros, te organizan la cita infiel sin dejar rastro, te venden un vibrador en forma de altavoz y un altavoz en forma de vibrador. Si eres de los cotillas te puedes hacer con un completo set de espionaje o con una gafas de sol polarizadas con videocámara incorporada. Pero si eres de los triunfadores mi recomendación es que te pilles un colchón viscolástico, un par de cuentos porno y la oferta de la semana: lote de preservativos de 48, 60 y 100.

By Almu

DE LA BOTA A LA SANDALIA

Posted by on 15, may 2012 in Moda, Vivencias | 4 comments

VIVA EL VERANO

Ahora sí. Una vez más el verano ha llegado un lunes a las 11 de la mañana cuando nadie se lo esperaba. Yo he salido de casa con mi look entretiempo y antes de llegar al metro ya tenía los tobillos como las botas de Valverde del camino. En el vagón parecía que había un concurso del invierno contra verano, mi vecina de asiento llevaba un completo de chupa de cuero, pañuelo, botas y jersey de cuello cisne, he estado a punto de preguntarle dónde llevaba los guantes. Enfrente dos quinceañeras pegadas a sus blackberrys y pintadas de saturdaynight se habían lanzado al verano, y no sólo habían prescindido  de calcetines, chaqueta y pañuelo, sino también de sujetador, quién pillara los quince, ¿pero cuándo se han hecho la pedicura?.

Cuando he llegado al curro ya había gente con marcas de sudor y me he tirado en plancha al google a investigar si esta vez iba en serio, o era otro amago como el que tuvimos en febrero, en marzo y un par de horas en abril. Y tengo que comunicaros que esta vez parece que es la buena, el verano ha llegado. Así que me he metido en el baño dispuesta a quitarme las medias y dejar los pinrreles al viento y me he dado cuenta de que no era necesario encender la luz, mis dos bocatas de queso brillaban en la oscuridad como si fueran los dientes blancos de Ross en aquel capitulo de Friends, y como todos los años me he descubierto un par de venillas y manchas nuevas que el año pasado seguro, seguro que no tenía.

Al final he pasado millas y me he vuelto a poner las medias, y claramente he acertado porque mi compañera de al lado que siempre se adelanta, me ha recordado lo duros que son los primeros días sin calcetines. Y es que los pies necesitan entrenamiento, al principio no se acostumbran y te salen unas rozaduras rosas que luego evolucionan en ampollas de las que emana un liquidillo amarillo, muy de Poltergeist , y que son claramente identificables cuando recorres los dos kilómetros que te separan de tu coche. Y yo encima en metro, pues eso que dejo para otro día más propicio mi destape veraniego porque hoy me toca pasar calor, mientras me pregunto cuándo habrá sacado la gente la ropa de verano, y en que parte del altillo tengo yo las sandalias.

A la hora de la comida hemos salido al menú del día y por supuesto hemos sucumbido a la tentación de la terraza con toldo. Menuda torradera, el menú de 10 nos ha acabado costando 20 pavos porque la bebida se ha multiplicado por tres, y creo que nos han cobrado el hielo de los cafés. Yo por supuesto rasca que te rasca con las medias achicharradas, eso sí, con disimulo que queda raro, y mi compi venga a sacar servilletas para tapar las rozaduras de los zapatos. Y todos allí sudando y  comiendo un gazpacho extra de ajo que con el calor y el sopor de la tarde iba a repetir a las mil maravillas.

Luego en el camino de vuelta no encontraba las gafas de sol y tenía la tensión por los suelos pese a las dos cocacolas, pero cuánta luz Dios mío¡¡¡. La verdad es que no me gustan los días sin nubes, esos cielos a pelo sin una triste nubecilla protectora me producen gran temor, sobre todo porque me recuerdan a la época en que nos arrasábamos en la playa como pollos asados, media hora por delante, media hora por detrás y luego vuelta a empezar. Una capita de aceite de zanahoria y otra de crema de té o un poco de nívea con mercromina, menudo moreno betunero que nos pillábamos, a mi me salían tantas pecas que parecía un salteado de verduras a la brasa.

Pero esos tiempos ya pasaron, ahora llevo la crema protección cincuenta siempre en el bolso y me la doy a doble capa, arriesgándome a salir en las fotos como la madre de casper el fantasma, y no hay pamela o gorrito veraniego que se resista, aunque parezca doña croqueta. Y si me toca playa, voy un ratito me doy un baño y luego busco el mercadillo de antigüedades más cercano y me doy al vicio. Si es que cada cosa tiene su edad…. Ahora voy a meter un ratito la cabeza en la nevera que el sol sigue apretando.

Y después del turrón, un poco de inspiración.

(más…)

DIETAS. “YO EMPIEZO UNA CADA LUNES”

Posted by on 14, may 2012 in Consejos prácticos, Vivencias | 5 comments

DE LA DUKAN A LA DUNKIN, PASANDO POR EL DAIKIRI

Chicas, llegó la operación biquini. Y para celebrarlo esta mañana después de tomarme dos cruasanes con mantequilla he empezado la dieta Dukan. Si esa la famosa, la dieta milagro que sin pasar hambre y comiendo alimentos repetidos hasta la saciedad te deja un tipazo de escándalo en menos de una semana. Ya había probado otras dietas, la de las alcachofas, la sopa de tomate o la del caldo de acelga –  ésta la tuve que dejar porque el olor se me coló en los sueños y por la noche me mareaba –, y jamás olvidaré la del ajo y la remolacha, esta la deje también por el olor, pero no porque se colara en los sueños sino en el gimnasio, que cada vez que sudaba me supuraban los ajos y se me cocinaba la remolacha…

Pero esta Dukan parece más civilizada y menos de exclusión social. La cosa funciona así, hay una primera fase de ATAQUE¡¡¡ en la que te armas de valor para comer sólo proteínas y suspirar durante unos meses no sólo ante la cercanía de cualquier dulce, sino por un miserable macarrón o por una pera caducada ( en esta no hay momento perita, Sofía). Los primeros días empiezas con fuerzas, porque te hinchas a filetes y eso mola, ale un poquito de carne para el buche y un centímetro menos de michelin para la tripita. Pero el cuerpo que es sabio en seguida reacciona cuando lo que entra no sale y la sensación es la contraria, que te sientes como una boa constrictor que se ha comido a un elefante y no como un ligero globito como promete el prospecto. Dios mío, se me olvidaba que esto no lleva fibra¡¡¡. Y es que, como toda dieta que se precie también lleva su complemento alimenticio, esta vez  en forma de alpiste para canarios con olor a mercadillo llamado Avena, y que tienes que tomar a diario si no quieres estar dos meses sin ir al baño.

Superado el estado de ataque, la cosa adquiere una mejora sustancial, cuando empieza la nueva fase CRUCERO¡¡. En esta segunda etapa de la tortura alimentaria además de filetes puedes comer verde, verduritas de todo formato que se van complementando con las proteínas. Aunque con esto del crucero el cuerpo que también tiene recuerdos, te reclamará un daiquiri, un Martini y unas aceitunitas… tu no cedas, y sigue dale que te pego al filete y a las verduritas, y si el cuerpo sigue reclamando mar, pues te tomas un langostino o mejor  te pruebas el biquini y compruebas que aunque la cosa marcha, todavía no hay síntomas claros de que puedas meterte en el ansiado biquini de Blanco, en el que de la talla 32 a la 42 debe haber como medio centímetro de diferencia.

Después de un estupendo crucero por las aguas del pollo a la plancha con ensalada hasta para merendar, desembarcas en puerto y dejas la vida nómada para llegar a la fase de COLONIZACION o ASENTAMIENTO. En esta nueva etapa que dura unos 10 días por kilo perdido, se supone que llega la consolidación del éxito,  aunque a veces lo que llega de verdad es la asunción de la realidad, y es que te toca asumir que jamás entrarás en el biquini de blanco, y que aunque lo hicieras, nunca dejarás de parecer un chorizo embuchado con olor a acelga, pero con gracia y salero como nadie.

Tras la consolidación empiezas a notar que los kilos te bajan poco, pero que lo que si te baja mucho es  la tensión con tanta constricción dietética, así que empiezas a darle a la coca cola light, ese invento del siglo veinte que tantas adictas tiene a la espalda. Llegadas a este punto, la sensación de hinchazón es permanente y para contrarrestar sólo puedes tomar Activia que regula el tránsito y quita los gases, así que sólo te falta comprarte un coche para ser consumidora de la totalidad de productos de un bloque publicitario. Con esto y con todo, llegas a la última etapa del tour, la del MANTENIMIENTO. La buena noticia es que en esta etapa sólo tienes que hacer la dieta dos días por semana, pero la mala es la duración, y es que  dura toda la vida¡¡. Yo en mi caso cuando acabe la dieta Dukan voy a empezar la dieta Dankin, que es igual pero en vez de proteínas te pones tibia de bollería industrial sobre todo de donuts, y los resultados son extraordinarios: nadie te va a conocer, duermes y hueles de maravilla y puedes hacer el mantenimiento cada 18.000 kilómetros.

By Almu.

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