Pages Navigation Menu

Manual de supervivencia para mujeres positivas

TERAPIA DE GRUPO

GUÍA RÁPIDA PARA CONVERTIRTE EN OPTIMISTA

Posted by on 10, may 2012 in Morro, Vivencias | 4 comments

OPTIMISMO

Pues parece que va a ser verdad. Que el optimismo y el pesimismo se contagian. Que los optimistas aparcan mejor, generan buen rollo y detectan mejor las oportunidades, mientras que los pesimistas se las pasan de largo y en el camino se manchan o pisan una mierda. Ya me lo habían dicho, si lanzas negatividad al universo, te la devuelve convertida en semana-de-mierda-con-malas-caras-gastritis-dos-kilos-de-mas-y-una-multa, y encima si te empeñas vas y lo contagias como un catarro. Y es que no vale con tener un pensamiento positivo a la semana como hago yo, cuando de camino al gimnasio pienso, “igual hoy hasta sudo”, nooooo la cosa es más intensa. O sea que te despiertas por la mañana y antes de abrir un ojo piensas,” hoy va a ser un gran día”, y aunque la tentación sea pensar, “mierda no he puesto la lavadora y esta tarde la niña tiene partido”, tienes que concentrarte y decirte una vez más, “hoy va a ser un día maravilloso y si la niña no tiene el chándal limpio se me va a ocurrir una idea genial y creativa para arreglarlo”. Porque aunque no te  lo creas, atraes lo que piensas….

Ya sé lo que estáis pensando, ni de coña¡¡¡¡ la vida te arrea una tras otra y como dice Murphy la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, y siempre hace viento cuándo vas a la peluquería, y ante eso es difícil reaccionar con una sonrisa. Pero si te concentras y cambias un poco tus pensamientos, podrás llevarlos acertadamente desde ese, “Joder que he hecho yo para merecer esto”, a ese otro terreno mucho más positivo de, “mira que bien lo llevo, que guapa estoy y que tipo tengo”. Pero no os hagáis ilusiones porque conseguirlo no es fácil,  todo esto conlleva una práctica continua y la aceptación más o menos profunda de ciertos parámetros.

1 – Ser tu mayor FAN – si eso gustarte, quererte y mimarte. Pero no sólo cuándo te lo dicen los demás, ni cuando la de la tienda te insiste en que el amarillo es tu color, noooo, cada día un ratito. Con la celulitis al viento, con el pelo sin lavar, con la pota de la niña en la camisa, y sentirte bien, aunque seas incapaz de leer los mapas y jamás recuerdes pasar la revisión del coche.

2.- No eres imprescindible – la vida es corta, muy corta pero es tuya y sólo tuya, así que sólo tú puedes ser el protagonista de tú vida y nunca podrás ser la protagonista de la vida de otro, ni otro de la tuya, ¿y  esto qué coño significa?, pues eso que eres un piojo en el universo inmenso y que nada es importante, que todo pasa deprisa y que si haces una montaña por cada cosa, pronto todo se acabará y no habrás bajado de ella.

3.- Vive el presente – si en algo somos expertas las tías es precisamente en vivir las cosas a medias, si eso mismo, estar pero no estar, mientras hago la comida pienso en lo que me voy a poner mañana, mientras veo jugar a los niños al fútbol pienso en lo monos que eran cuando eran pequeños, y mientras haces el amor, piensas en que tendrás que lavar las sábanas….y que pasa con el ahora, con vivir el momento, con dejarte de futuros y pasados y centrarte en presentes, aquí y ahora…

4.- Piensa menos y siente más – pues eso que si escuchas tu corazón podrás sacar mayor partido a tu cabeza. Que si cantas un ratito, te echas unas risas o abrazas a los que quieres, la vida es más fácil y te durará más años, aunque ya sabes que no se trata de poner años a la vida, sino vida a los años.

Si después de todo esto la cosa no funciona seguramente estés en la cola equivocada, así que no te quedará más remedio que tomar una decisión drástica: irte de compras o cambiar lo muebles de sitio una vez más.

ACTITUD, PORQUE DE APTITUD VAMOS SOBRADAS

Posted by on 9, may 2012 in Moda, Vivencias | 9 comments

Y LLEGÓ EL DÍA

Chicas, llegó el día. Es estremecedor y doloroso pero ha llegado. El sábado quedamos para salir por la latina. Era un día de perros, lluvioso, fresco y pelín desapacible, y entonces pasó, me fui a vestir y no encontré fuerzas para plantarme los taconazos, me los probé y me dije, imposible, con estas pedazo de botas no llegaría ni a la puerta del metro, y mira que son chulas pero… así que cedí y me puse unas planas. Luego volvió a pasar, me planté una camiseta negra de tirantes a conjunto con las botas que me acababa de quitar, escotada y semitransparente, y me entró un escalofrío de tal calibre que me tuve que poner el albornoz un ratito para entrar en calor, bueno me dije, me pongo algo más abrigadito y adecuado para este look informal. Y ni corta ni perezosa me planté tres capitas para el body: camiseta, camisa y chaqueta. Por supuesto cuando me fui a pintar también fui cediendo terreno y con tres brochazos y una gota de rimel apañé el conjunto.  Por descontado que cuando llegué al bolso, me dije, pa qué….

Así que de esta guisa me lancé a la calle, intentando sentirme segura con mi personalidad y mi interior que es lo importante. Pero no había manera, me miraba en los escaparates y en las ventanas y la imagen que me devolvía era entre, bajo a tirar la basura, y voy a por los niños al cole, sólo me faltaba llevar paraguas, en esto no cedí, menos mal. Hasta que no me tomé los dos primeros vinos no estuve a la altura de la noche, luego me empecé a sentir en mi salsa, me fui al baño y me pinte los labios que eso viste mucho y me vine arriba. Pero cuando cambiamos al segundo garito, volvió a pasar, el calor era insoportable y cuando fui a quitarme la chaqueta me acordé de la camiseta gris raída de abuela que llevaba debajo y que se veía por los bordes de la camisa. Así que me dije, tranquila con un par de cubatas no sentiré el calor. Dicho y hecho, dos cubatillas más tarde, estaba posando con los goterones de sudor corriéndome el rímel ante la mirada inmortalizadora del ephone de un colega.

Pero la noche y sus golpes de realidad no habían terminado, después decidimos ir a bailar y nos toco chuparnos media horita de cola a la entrada del garito, menuda vivencia eso de esperar a la interperie un día de lluvia en una calle con olor a orín y a cubatas resecos, con el chino de turno hinchándose a vender birras calientes, sin que el de la puerta se dignara a decirnos eso de…. chicas pasad por aquí. Así que tuve que asumir estoicamente que esos tiempos ya no volverían y pensé, bendita camiseta. Tras la espera siguieron los batacazos cuando otro portero convertido en cobrador del frac nos informó que había que pagar, hace unos años no sólo no pagábamos la entrada de las discotecas sino que tampoco pagábamos las copas, esto sí que es caer en picado.

Para rematar la jugada el garito tenía espejos por todas partes, y cada vez que miraba me veía más inmensa, mis pantalones pitillo habían cedido por el calor y me hacían un tipo formato botijo que nada tenía que ver con las carnes prietas del resto de la clientela. Cuando nos pusieron la copa pagada, para la que también tuve que pegarme con unos cuántos en la barra, decidí terminar con la agonía. Chica esto se acabó, es hora de asumir la realidad, ya no tienes edad. Entonces me relaje, me quité la chaqueta, apuré el cubata y me marque un dirty dancing que ni Madonna en sus mejores tiempos. Ole las maduritas¡¡¡¡¡

bloglovin