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Manual de supervivencia para mujeres positivas

VIENTOS DEL NORTE PARA EL OTOÑO

¿Que tienen los nórdicos que no tengamos nosotros?

Chicas está claro, este otoño soplan vientos del norte. Pero si os queda alguna duda, solo tenéis que asomaros a cualquier escaparate de Zara (www.zara.com), o a la edición limitada de los nuevos muebles de Ikea, o siquiera ojear la edición otoñal de cualquier revista, y veréis como los diseños de estilo nórdico arrasan, tanto para la casa, el armario, la oficina, o la cama. De hecho en esta época del año, no hay nada mejor que dormir debajo de un buen nórdico (nos referimos al edredón, mal pensadas¡¡), llevar encima uno de esos nórdicos amorosos que abrigan y sientan de maravilla, (…ahora a un jersey), o dormir la siesta sobre un confortable nórdico, (es evidente que nos referimos el sofá globo de Aarnio o el sillón huevo de Arne Jacobsen).

Quizá sea porque nos hemos quedado heladas con la subida del gas y la luz, o porque los días son cada día más cortos y las tardes más frías, o simplemente que necesitamos descansar de tanto reggaeton veraniego, pero el caso es que estamos como locas con esta nueva influencia otoñal, y no vemos el momento de hacernos con alguno de sus básicos, aunque sea un miserable cojín de peluche, una de esas faldas de lana gris de corte perfecto, o un poco de ese civismo que tanto practican ellos, y que tan bien nos vendría a nosotros, y ya que estamos, no estaría mal hacernos con un buen nórdico de carne y hueso que nos abrigue como Dios manda.

Porque si algo tienen los nórdicos, además de ser guapos y abrigar mucho, es que son  capaces de crear espacios como ellos mismos, luminosos y ordenados, llenos de muebles de diseño pero a la vez útiles, confortables y funcionales, ( o sea que además de estar bien pensados, están bien hechos…en España nos cuesta encontrar las dos cosas a la vez), porque sólo ellos consiguen hacer que lo básico y lo sencillo, sea único y excelente, convirtiendo así cualquier objeto cotidiano en una pieza de culto, o  una simple tarde de otoño en un momento de gloria.

Aunque a nosotros, españoles de alma caliente, lengua larga, y tez morena, los nórdicos nos parezcan más bien fríos, reservados, aburridos y demasiado blancos, la realidad es que en algunas cosas nos dan bastante envidia, y no sólo por la buena pinta y los muebles de diseño, que eso, en parte, ya lo tenemos solucionado gracias a Ikea, (de paso nos han enseñado a montarlos y a aprovechar el espacio), sino sobre todo, porque son ellos y no nosotros, los que gozan de un privilegiado primer puesto en la lista de sociedades de mayor calidad de vida gracias a sus políticos no corruptos, pero también gracias a la aportación de sus ciudadanos.

 La verdad es que si hacemos un poco de autocrítica, y miramos a la España que nos rodea, llegaríamos a la conclusión de que esa “envidia” tan española hacía el sistema económico y social nórdico, se puede circunscribir casi exclusivamente a la parte de los derechos, allí tienen grandes coberturas sociales, seguridad social con amplias prestaciones, largas bajas por maternidad y paternidad, educación pública de calidad y gratuita, pensiones decentes… más que a los deberes que estos derechos suponen para sus ciudadanos.

Para empezar allí todos pagan impuestos (y muy altos), aquí sólo unos cuantos, para seguir allí consideran el espacio público cómo propio, si no tiran un papel en su salón tampoco lo hacen en la calle, aquí en cambio algunos usan la calle como vertedero, allí la atención sanitaria cubre todo, pero la utilizan sólo cuando la necesitan, aquí como es gratis, más de uno aprovecha para rellenar el cajón de las medicinas; allí la igualdad social es un hito, aquí una etiqueta que casi nadie quiere cumplir, allí creen en las nuevas tecnologías, aquí solo creemos en el ladrillo, allí respetan la ley y tienen pocos pleitos, aquí es un deporte nacional.

En fin que aunque sabemos que no todo el monte es orégano, y que seguramente ellos también tendrán lo suyo, de vez en cuando nos vendría bien tomar un poco de nota sobre lo que nos toca, y no sólo porque nuestros políticos sean mil veces más corruptos que los suyos, sino porque además sus ciudadanos también hacen sus deberes, y eso que ellos con su clima infernal no pueden disfrutar de lo público ni la mitad que nosotros.

Por eso, desde aquí os proponemos que por un ratito os dejéis atraer por lo nórdico, que bien combinado con nuestra estética mediterránea podría ser la mezcla perfecta, y si no que lo digan estos 

One Comment

  1. Me encantan las fotos que habéis escogido!!

    Por cierto, necesito un nórdico!!!! Sí sí, podéis ser malpensadas!!!! Jajaja

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